Perfil del adicto al trabajo

Un estudio realizado por Mario del Líbano, investigador de la Universidad Jaume I de Castellón y colegas de la Universidad de Utrecht, ha dejado en claro el carácter patológico de esta adicción, demostrando lo negativo de la adicción al trabajo, ante un resultado que indica que a mayor adicción existe una menor felicidad y una peor percepción de la salud que tienen estas personas.

Adicto al trabajo

Hace algunos pocos días elaboramos un post, el cual contenía un test que nos permitía determinar si éramos o no adictos al trabajo. Hoy continuaremos hablando del tema, más específicamente de lo negativo de ser un adicto al trabajo y su directa  relación con adicciones tales como el alcohol o las drogas.

Es que, conjuntamente con el mencionado test, Mario del Líbano, investigador de la Universidad Jaume I de Castellón, y colegas de la Universidad de Utrecht, han dejado en claro el carácter patológico de esta adicción, demostrando lo negativo de la adicción al trabajo, ante un resultado que indica que a mayor adicción existe una menor felicidad y una peor percepción de la salud que tienen estas personas.

Este análisis echa por tierra a los pensamientos de hace algunos años atrás, en los que se creía que una total y absoluta dedicación al empleo era algo positivo, relacionado con la elevada productividad de estas personas.


Estos resultados se obtuvieron gracias al estudio realizado por las dos mencionadas universidades, proyecto para el que se estudiaron los comportamientos de 2.714 trabajadores -de los que 2.164 son holandeses y 550 españoles, delimitando el perfil de un adicto al trabajo, o como se lo denomina en el estudio, workaholic (trabajohólico).

En el estudio, el perfil del trabajohólico se forma a partir de dos criterios: Trabajo excesivo y Desconexión y placer.

En el primero de los casos se trata de personas que no pueden dejar de trabajar y que si lo hacen se sienten ansiosas y culpables. Pasan 50 horas a la semana en la oficina, realizan dos empleos al mismo tiempo, entran primero y salen último del despacho o suelen acudir habitualmente al puesto de trabajo los fines de semana y feriados.

Se trata de personas cuyo perfil suele estar orientado a gente de entre 35 y 45 años, cuyos puestos son de alta responsabilidad, con tareas cualificadas. No saben qué hacer si no tienen trabajo y se aseguran tener siempre algo pendiente para trabajar de forma constante. Su sensación es similar al síndrome de abstinencia de los consumidores de drogas.

Pero además de todo esto, aparece el criterio de la desconexión y el placer, según palabras de José María Vázquez-Roel, responsable del centro Capistrano, especializado en el tratamiento de las adicciones, “Se trata de personas con funciones que ofrecen posibilidad de crecer, de potenciar la creatividad, de aprender, desarrollarse, evolucionar, características todas ellas muy estimulantes y con una potencial carga adictiva elevada. Hay que tener en cuenta que, al igual que cualquier sustancia química que crea dependencia, esta actividad proporciona placer, alivio, una desconexión del mundo real, como sucede con los ludópatas o adictos al sexo”

Por último, vale destacar que la adicción al trabajo es un problema que padecen entre el 7% y el 12% de los trabajadores. Mientras que en el 30% de los casos atendidos por abuso de cocaína, su principal problema corresponde a la adicción al trabajo.

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