Cómo prevenir y frenar la adicción al trabajo

La adicción al trabajo es un problema más grave de lo que parece. Para evitar caer en ella, sigue siempre horarios fijos y desconecta cuando salgas. Además, evita trabajos de naturaleza precaria, donde los jefes se aprovechen de ti

Adicción al trabajo

Muchas veces hablamos de la falta de motivación por el trabajo, la cual puede provocar insatisfacción e incluso un despido. Eso sí, hay personas que pecan de lo contrario, es decir, de ser adictos al trabajo.

Los llamados workalcoholics son personas que no pueden vivir sin trabajar y que no desconectan del mismo. El problema es que la adicción provoca problemas a largo plazo con la familia y los amigos, además de dañar la salud en el largo plazo. Por suerte, hay formas de prevenir y evitar la adicción al trabajo.

Así se evita y elimina la adicción al trabajo

Lo primero es detectar si de verdad eres un adicto al trabajo o si simplemente estás motivado, algo que no es malo. Generalmente, las personas con adicción al trabajo son aquellas que anteponen sus obligaciones a cualquier aspecto de su vida personal.

Si haces muchas horas extras, no descansas nunca y las vacaciones te parecen una pérdida de tiempo, puede que seas adicto a trabajar. Además, el estar disponible las 24 horas para hablar de trabajo también puede ser un síntoma. Finalmente, la falta de delegación y los problemas personales son los últimos síntomas, es decir, cuando dejas tu vida personal y familiar por el trabajo.

Para evitar ser adicto al trabajo, debes cumplir horarios y evitar quedarte después de terminar tu jornada. Asimismo, también debes priorizar las tareas, trabajando en las más importantes y dejando otras para más adelante.

También debes saber descansar y desconectar, ya que podría provocarte una enfermedad a largo plazo. Esto significa no recibir llamadas ni emails en vacaciones o los fines de semana.

Otra buena forma de evitarlo es tener hobbies, pues algunas personas son adictas al trabajo por no tener aficiones. Puedes leer libros, practicar deportes o salir a caminar para tener motivos para vivir más allá de ir al trabajo.

En algunas ocasiones, la adicción al trabajo se debe a la naturaleza del mismo. Hay algunos trabajos precarios donde el jefe aprovecha la incertidumbre laboral para «explotarte», sometiéndote a jornadas extremadamente largas.

Esto ocurre especialmente cuando hay cargas familiares o préstamos por pagar, ya que hay mucho miedo. En este caso, estamos ante una situación difícil, pero lo más inteligente es ampliar tu formación y cambiar de trabajo cuanto antes. Además, no dudes en denunciar a la empresa si están saltándose la ley.

Finalmente, en los casos más graves lo mejor es acudir a pedir ayuda profesional. En algunas ocasiones, quizá necesitemos un empujón para acudir, pues es complicado reconocer este tipo de adicción.

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