Una polémica sexista envuelve a Air Nostrum

Durante los últimos días, y después de la celebración del Día Europeo para la Igualdad Salarial entre Hombres y Mujeres, se han multiplicado en los medios las realidades y reivindicaciones de colectivos que dejan patente que la discriminación entre sexos aún existe. Así se desprende también de la polémica que envuelve a la compañía Air Nostrum, muy relacionada con ese concepto antiguo de la ‘mujer florero’.

Y es que una azafata había sido tradicionalmente un icono de belleza. Una chica mona que sirve cafés con una amplia sonrisa cuando viajas en avión. Pero resulta que esta ‘chica mona’ debe estar preparada para todo. «Si estamos en el avión es por una exigencia legal de seguridad. Estamos preparados para evacuar viajeros, para apagar fuegos, para atender a enfermos…«, explica Leonardo Peña, delegado del Sindicato de Tripulantes Auxiliares de Vuelo de Líneas Aéreas (STAVLA), en declaraciones para El Periódico de Cataluña. Si de repente las cosas van mal, esta ‘chica mona’ puede contribuir a evitar una catástrofe.

Avión de Iberia - Air Nostrum

Pero parece que los tópicos nunca mueren. Según denunció recientemente el sindicato CC.OO. en un comunicado, Air Nostrum prohíbe a sus azafatas el uso del pantalón y las obliga a usar falda. Una prenda, por cierto, cuyo largo debe ser de cinco centímetros por encima de la rodilla. También deben depilarse las cejas «hasta su perfecta delineación» y se les exige el uso de máscara de pestañas. Todos estos requisitos se aplican a las 326 personas que ejercen esta ocupación. Curiosamente, todo mujeres. Afirmaba CC.OO  que existe una «discriminación sexista en línea con la que se ejerce contra los hombres, a los que no se admite para desempeñar la profesión de tripulante de cabina». Añadía, además, que «es una utilización machista de las mujeres cuya imagen sólo es aceptable para la empresa si enseñan las piernas, requisito que no tiene nada que ver con el desempeño de su puesto de trabajo».

La respuesta de la aerolínea no se ha hecho esperar, aunque se ha basado sobre todo en la cuestión de las faldas. «No solamente no se ha recortado dicha prenda, sino que el modelo diseñado por Alex Vidal Jr. alargó su longitud en siete centímetros», afirman. Todo ello atendiendo, según dicen, «únicamente a criterios de imagen, elegancia, moda y funcionalidad«. Sin embargo, algunas azafatas reconocen sentirse más cómodas con otro tipo de prenda. Así lo declaró la empleada Tania Corlonil, miembro de STAVLA, para el antes citado diario: «El pantalón me ofrece más libertad de movimiento a la hora de revisar el material de seguridad, de subir y bajar de los asientos… Es más cómodo y seguro«.

¿Es lícito sacrificar la comodidad en el trabajo por una cuestión de imagen? ¿Utilizar a la mujer en pleno siglo XXI como objeto de deseo mientras desarrolla una importante labor a bordo de un avión? ¿Qué opináis?

Foto: Wikimedia

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