Tres claves para lidiar con un jefe autocrático

Si tienes un jefe autocrático y, de todas maneras, quieres seguir empeñándote en avanzar en tu carrera profesional, aquí tienes algunas claves.

¿Cómo es tu jefe?

En los últimos días hemos hablado de los tipos de jefes con los que nos podemos encontrar en nuestro empleo. Los jefes autocráticos rara vez son tan inconscientes que no saben, en el fondo, que haciendo caso omiso de los «problemas de la gente» a la larga puede dañar sus perspectivas profesionales propias.

Pero la percepción de que el conocimiento técnico de tu jefe es limitada no tiene que reducirse a un pacto de silencio entre tú t tu jefe. De hecho, si tienes un área técnica en que puedes destacarte, lo mejor es crear alianzas con diferentes personas de otras áreas técnicas y hacerte conocido como el «go-to» de tu departamento. Esto implica que tu jefe no se abrogue tus méritos profesionales aunque él dirija el departamento en que te desempeñas.

El punto es llegar a difundir tu reputación y y que tu carrera no depende sólo, ni principalmente, de la buena voluntad de este jefe que tienes ahora. Tienes que ser visible y para ello es necesario que te identifiquen y valoren en otras áreas de la estructura empresarial.

1. Ser el intermediario entre tu equipo.

Si aún no has tomado en este papel, Dufour recomienda ganarse la confianza de los demás miembros del grupo y ser la persona que comunica los problemas y necesidades propios y grupales al jefe. «Esto puede ser intimidante, ya que significa decirle cosas que no quiera escuchar», dice Dufour, «pero la compensación de elevar el estatus vale la pena.»


2. Negarse a ser un «yes man».

Aunque muchas personas tratan de apaciguar a un autócrata, diciéndole exactamente lo que quiere oír y después de cada pedido a la carta darle justo lo que quiere y cuanto antes, esto es un gran error. En cambio, es mejor esperar a que el jefe note que lo que pide pone en peligro sus propias metas o que se le puede ocurrir una idea mejor.

En este caso es necesario enfatizar el resultado positivo del enfoque, ensayar tu argumento de antemano y asegurarte de que lo está diciendo con claridad y racionalidad, sin dejar rastro de condescendencia por su (supuesta) falta de conocimientos técnicos. A veces, por supuesto, no es lo que dices sino cómo lo dices.

3. Realizar las tareas que a tu jefe no le gusta.

En general, mando y control de los jefes no gozan de un amplio debate y discusión, pero es sabido que no son expertos en tratar con cualquier tipo de «problema de la gente», señala Dufour. Ayudar a tu jefe a compensar su falta de habilidades blandas no te hará ganar gracias. De hecho, puede resentir al jefe al demostrarle que él algo no puede hacer y tú sí.

Fotografía: RDECOM en Flickr

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