Trabajar como monitor deportivo

Tras daros a conocer algunos cursos de monitor deportivo y explicaros cómo trabajar de monitor deportivo en un crucero, hoy nos adentramos en una de las dudas fundamentales que suscita esta profesión. Y es que está muy bien saber la vía formativa para conseguir un trabajo, e incluso cómo lograr uno en un mundo tan demandado como el de los cruceros. Pero, ¿cómo es trabajar como monitor deportivo?

El perfil del monitor de gimnasio es muy variado

Tras daros a conocer algunos cursos de monitor deportivo y explicaros cómo trabajar de monitor deportivo en un crucero, hoy nos adentramos en una de las dudas fundamentales que suscita esta profesión. Y es que está muy bien saber la vía formativa para conseguir un trabajo, e incluso cómo lograr uno en un mundo tan demandado como el de los cruceros. Pero, ¿cómo es trabajar como monitor deportivo? Factores como el tipo de trabajo o el sueldo son determinantes para cualquiera, y antes de empezar el camino para conseguir un empleo, más vale saber a lo que atenderse.

Cuando alguien piensa en la profesión de monitor deportivo, se le viene una imagen a la cabeza: la del monitor de sala de un gimnasio. Cierto es que el concepto de ‘monitor deportivo’ es mucho más amplio, y que también puede referirse a otras funciones. Si es ese tu caso, te recomendamos echarle un vistazo a los artículos Trabajar de entrenador y Cursos de entrenador de fútbol.


En el caso de los monitores de gimnasio, la rumorología popular dice que están mal pagados para las horas que requieren. El sueldo estándar ronda los 900 euros, según leemos en la red, aunque dependerá también del tipo de gimnasio. Mientras que los pequeños y/o municipales pagan sueldos bastante míseros, de entre 6 y 8 euros la hora, los más prestigiosos pagan hasta 15 euros la hora. Eso sí, los requisitos para entrar a trabajar también son mucho más exigentes.

De todos modos, y aunque sea posible sacarse un sueldo digno ejerciendo solo de monitor de sala, la mayoría de quienes trabajan en ello recomiendan sacarse un sobresueldo con algún otro tipo de actividad. Por ejemplo, impartir clases particulares, hacer de monitor personal o dirigir clases concretas. Convertirse en jefe de sala también es una buena forma de aumentar los ingresos.

El perfil de un monitor deportivo puede ser muy variado, y en el caso de los gimnasios, irá desde el simple aficionado con tablas suficientes como para compartir su experiencia hasta el licenciado en INEF o poseedor de títulos internacionales. El sueldo irá en consonancia, es decir, los gimnasios más prestigiosos se inclinarán por contratar al personal más cualificado y pagarle en consecuencia, mientras que quienes posean como máximo un curso de seis meses tendrán que conformarse con condiciones más precarias.

No obstante, y para terminar, hay que desmentir un mito: ser monitor deportivo no tiene edad. Quienes puedan acreditar su experiencia y forma física, pueden seguir trabajando en esta profesión. Y en el deporte, como en todo, la experiencia es un grado.

Foto: campdarby en Flickr.com.

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