¿Qué hace mal un mal jefe?

A menudo hablamos de ‘jefes buenos’ y ‘jefes malos’, siendo que bueno y malo no se trata solo del carácter y trato amable o desagradable, como tampoco de si obtiene o no los objetivos establecidos para cada semestre. Hoy repasamos qué características hacen de un directivo un mal jefe en todos los sentidos.

Un mal jefe se distingue de un jefe malo porque no sólo tiene mal carácter, también hace mal las cosas.

A menudo hablamos de ‘jefes buenos‘ y ‘jefes malos’, siendo que bueno y malo no se trata solo del carácter y trato amable o desagradable, como tampoco de si obtiene o no los objetivos establecidos para cada semestre. Estos conceptos también se refieren a un cúmulo de aptitudes y capacidades que los líderes, gerentes o directivos necesitan para dirigir un equipo de trabajo en pos de un objetivo común.

Sin duda, existe un sinnúmero de ingredientes que hacen de un jefe uno bueno o uno malo, pero dentro de los mal-jefes (idea que debe diferenciarse de los ‘jefes malos’ por tratarse entonces solo de una cuestión de antipatía o enemistad) hemos tratado de identificar qué cosas hacen bien y qué cosas hacen mal. De este modo, en el caso de que seas un jefe y no quieras ser un ‘mal jefe’, podrás evitar estas malas acciones.

El consenso no existe, pero hay varias quejas comunes entre los trabajadores que se quejan de sus malos jefes. Las repasamos.

Favoritismo:

Eligen a sus empleados favoritos y pueden llegar a encubrirlos y excusarlos cuando su trabajo es incompetente, incompleto o fuera de término. A menudo son amigos o familiares. Este perfil de jefe no hace caso a las personas capacitadas y suele discriminar a muchos trabajadores.


(IN)comunicación:

Dejan de comunicarse con su equipo, y puede que incluso no tengan expectativas, plazos o metas. Los malos jefes cambian de opinión con frecuencia dejando a los empleados fuera de balance. Lo mismo hacen con las expectativas y los plazos.

Disciplina:

La disciplina en el trabajo está bien, pero usar las medidas disciplinarias de manera inapropiada cuando existe aún la posibilidad de una comunicación previa, simple y positiva, es una elección desacertada. Los malos jefes ignoran a los empleados hasta que hay un problema, y entonces castigan el incumplimiento u error que no supieron encausar en el momento oportuno.

Autoritarismo:

Hablar en voz alta, con rudeza, de manera unilateral al personal. Los malos jefes no dan el tiempo de aire para que los empleados puedan responder a las acusaciones y comentarios. Intimidan a las personas y a su equipo cual matón. Incluso permiten a los trabajadores intimidar a otros compañeros.

Créditos y Méritos:

Son capaces de tomar el crédito por los éxitos y logros positivos de los empleados, y son igual de rápidos en culpar a los empleados cuando algo va mal. Tampoco proporcionan las recompensas o el reconocimiento para el desempeño de los empleados productivos.

Fotografía: Leonid Mamchenkov en Flickr.

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