Posible suspensión de 1.000 empleos en Nueva Rumasa

La debacle de las empresas gestionadas por Nueva Rumasa, el conglomerado empresarial de la familia Ruiz- Mateos, acumula un total de tres millones de euros en sueldos impagados al conjunto de sus 5.000 trabajadores. Además, desde hace un tiempo se temía que la situación dejara en la calle a 1.000 empleados, una quinta parte del total. Para evitar llegar a esta situación, Nueva Rumasa y los sindicatos podrían llegar a un acuerdo que se plasmaría por escrito esta misma semana y que permitiría que esta quinta parte de la plantilla se acogiera a la suspensión de empleo o a la reducción de la jornada laboral. Según informa el especializado CincoDías, esta medida sería por un plazo máximo de seis meses. Además, los sindicatos también han solicitado a Nueva Rumasa que asuma la deuda que mantiene con sus plantillas para que el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) pueda asumir los sueldos no pagados durante los últimos meses, algo para lo que el Gobierno ya se ha declarado predispuesto.

Portada de la web de Nueva Rumasa

Aunque la autoridad judicial solo ha aprobado de momento la suspensión de pagos de Dhul, ya son varias las empresas del conglomerado que solicitado voluntariamente concurso de acreedores. Según informan en ElEconomista, la familia Ruiz- Mateos podría ir quedando apartada cada vez más de la gestión de las compañías que forman parte de Nueva Rumasa. Así ha sucedido en el caso de Dhul y Carcesa y, en consecuencia y por orden judicial, podría suceder con aquellas que vengan detrás. De hecho, el ministro de Trabajo Valeriano Gómez ha reconocido que las empresas del grupo son «viables con otra gestión».

Los empleados de Cacaolat y de Clesa salen a la calle

Es el caso, sin ir más lejos, de la emblemática fábrica de batidos de chocolate Cacaolat. Una de las muchas del conglomerado que ha presentado recientemente concurso de acreedores y que, sin embargo, sigue siendo rentable.  Precisamente 200 trabajadores de esta compañía se concentraron ayer por la mañana en la plaza Sant Jaume de Barcelona para solicitar la continuidad de la empresa y el mantenimiento de la plantilla. Según informó Europa Press, los concentrados repartieron batidos, bombones y otros productos entre los transeúntes. También a los Mossos d’Esquadra que hacen guardia frente a la entrada del Palau de la Generalitat, sede del gobierno catalán, para que se los hicieran llegar al conseller de Empresa y Treball, Francesc Xavier Mena. Su objetivo: solicitar a la Administración que busque inversores, puesto que la empresa funciona, y luchar para que una posible venta no signifique la pérdida de puestos de trabajo.

Planta de Cacaolat en Barcelona

Otra plantilla que ha salido a la calle recientemente es la de Clesa, compañía que también ha solicitado concurso de acreedores voluntario. Los trabajadores de la planta de Caldas de Reis (Pontevedra) se manifestaron por las calles de Santiago de Compostela hasta plantarse delante de los edificios administrativos de la Xunta de Galicia. Con humor, disfrazados de vaca y de superman y con el alcalde de la localidad, Juan Manuel Rey, acompañándoles en su marcha, 500 trabajadores y vecinos invadieron las calles en defensa de su puesto de trabajo. Según recordó la presidenta del comité de empresa, Dolores Ramos, en declaraciones a EFE, esta planta gallega ya cuenta con un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que afecta a 123 trabajadores durante seis meses. Además, se han extinguido diez contratos temporales y prejubilado 27 empleados. Clesa deberá al conjunto de su plantilla un total de cinco salarios al concluir este mes.

Foto 2: R0010459.JPG por aromanos en Flickr.com.

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