Personas con discapacidad mental se unen al mundo laboral

Con sólo escuchar la palabra discapacidad asumimos que la persona que la sufre es incapaz de hacer tareas que son parte del día a día de aquellos considerados normales. La verdad es que en gran parte de los casos no es así, y hoy gente con discapacidades mentales son parte activa del mundo laboral.

Si bien al principio se llevaban miradas curiosas y a veces hasta discriminatorias por parte de compañeros y clientes, hoy ya están completamente integrados en diferentes áreas laborales que van desde el trabajo manual hasta labores administrativas.

Las personas que padecen Síndrome de Down, la forma más común de discapacidad mental, lideran a un grupo que se atrevió a pasar por sobre las murallas de la discriminación siendo acogidos por empresas que creyeron en sus capacidad. Hoy es común encontrarnos con ellos en restaurantes, tiendas, fábricas e incluso en labores que requieren mucho más que un par de manos.

Hoy son 1853 los trabajadores con Síndrome de Down en España, cifra baja en un país donde 35.000 personas lo sufren, pero que va en aumento cada año gracias a los planes y apoyo que viene principalmente desde el área de fundaciones y la empresa privada.


La base de todo está en la capacitación. Los niños y jóvenes reciben desde pequeños una educación lo más normal posible y apegada a sus dificultades y necesidades, permitiéndoles desenvolverse de forma más independiente. Pieza clave de ello es la inserción laboral, que pasa a ser mucho más que un trabajo simple, llegando a ser una forma de valoración exterior e interior para los que antes eran considerados inválidos productivamente.

Si bien nunca podrán desempeñar funciones que requieran de un alto poder de decisión o don de mano, son eficientes en tareas auxiliares donde si bien no llegan al mismo nivel que alguien de inteligencia normal, tampoco se quedan atrás.

Las empresas que contratan personal con discapacidad reciben un subsidio que les permite correr con los gastos que implica el entregar la misma retribución a empleados de la misma área pese a la diferencia en producción. Eso si, existe una importante nivel de fiscalización que impide el abuso de los empleadores sobre sus subordinados Down.

Si bien todavía no podemos decir que la integración social para personas con discapacidades mentales no invalidantes es plena, la sociedad está en camino a ofrecer mayores oportunidades tanto en el are formativa como profesional, evitando que gente absolutamente capaz de ser un aporte productivo se pierda en manos de la discriminación e ignorancia.

Fuente: ABC

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