Partes de la carta informal

Ciertas empresas de nueva creación, sobre todo las relacionadas con las nuevas tecnologías y el mundillo 2.0, agradecen el trato cercano con candidatos y empleados. En ese sentido, recuperamos como documento relacionado con el empleo la carta informal, pues es posible que en algunas empresas sea preciso utilizarla.

A menudo los e-mails en el ámbito laboral son ejemplos de cartas informales

«¿Qué tiene que ver una carta informal con la búsqueda de empleo?», os preguntaréis. Y es que históricamente este tipo de documentos han estado reservados al ámbito personal, y los hemos usado para comunicarnos con familiares y amigos. Pero ciertas empresas de nueva creación, sobre todo las relacionadas con las nuevas tecnologías y el mundillo 2.0, agradecen el trato cercano con candidatos y empleados. Lo consideran parte de una nueva filosofía laboral en la que el lugar de trabajo pierde su parte de formalidad más impostada y se apuesta por el ambiente distendido como fundamento de la productividad.

En ese sentido, recuperamos como documento relacionado con el empleo la carta informal, pues es posible que en algunas empresas sea preciso utilizarla. Los elementos fundamentales que la distinguen de una carta formal son el trato, casi siempre en segunda persona del singular (es decir, ‘de tú’), y la sustitución de las fórmulas de cortesía por otras que remarquen la cercanía con el interlocutor. Por ejemplo, «¿qué tal estás?» al inicio de la carta o «con afecto» en la despedida. Para que cada uno de estos elementos quede bien claro, a continuación repasamos las partes de una carta informal.

  • La fecha: «20 de abril del noventa«, que dirían los Celtas Cortos. Este elemento tan clásico, que responde a la fórmula ‘lugar, día- mes- año’, ha perdido fuelle con la llegada de los e-mails. Sin embargo, sigue siendo tan imprescindible en una carta de papel como la sal a las patatas fritas.
  • Saludo: Las expresiones más habituales son «Querido (nombre/ cargo)» o «Estimado (nombre/ cargo)», aunque recomendamos la segunda en documentos más formales. En el mundo digital, y también en cartas muy personales, es frecuente utilizar simplemente el «¡Hola!» o el «¡Hola, (nombre)!». Este saludo, aunque sumamente informal, a día de hoy se utiliza muchísimo para crear proximidad en las relaciones empresariales. No temas utilizarlo en tus e-mails.
  • Texto o cuerpo: Empieza con una introducción que parte de preguntas tipo «¿Qué tal?», «¿Cómo va todo?» y similares. Normalmente es una fórmula de cortesía que no espera respuesta, pero que crea un ambiente distendido con el interlocutor. A día de hoy también es frecuente en el intercambio de correos electrónicos en el mundo laboral. A continuación desarrollamos la idea que queramos transmitir, manteniendo el tono cordial y el trato directo (‘de tú’) pero sin perder jamás los modales ni la educación.
  • Despedida: Es aquí donde las diferencias entre una carta a un familiar o amigo y una carta entre compañeros de trabajo o empresas. Mientras que en el primero de los casos nos despedimos con expresiones tipo «Un beso» o «Un abrazo muy fuerte», en el segundo optaremos por algo más formal pero que conserve el tono distendido. Lo ideal son expresiones tipo «Un saludo», «Saludos cordiales» o «Atentamente».
  • Firma: En un e-mail basta con el nombre o nombre y apellido, aunque es habitual que en el ámbito profesional se incluyan datos de contacto como el logotipo de la empresa o el número de teléfono. En una carta escrita la firma es casi obligada, y en los casos más formales suele escribirse bajo la misma el nombre y apellido de quien firma.

Aunque todos hemos escrito cartas informales alguna vez y estamos más que preparados para ello, esperamos haberos refrescado la memoria y que este artículo os haya sido muy útil.

Foto: Romtomtom en Flickr.com.

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