Fatiga como consecuencia del desempleo

Ligado al pesimismo y el estrés que genera el desempleo, sobre todo el de larga duración, aparecen trastornos físicos y mentales de difícil detección. El más frecuente es la depresión, a menudo manifestada a través de síntomas como el que hoy nos ocupa: la fatiga.

Sentirse siempre cansado no es normal

Apatía, cansancio, hartazgo e incluso depresión. Son algunas de las consecuencias del desempleo, sobre todo del de larga duración, que acechan a miles de personas de nuestro país como efecto de la situación económica. Si bien uno mismo ya encuentra dificultades para encontrar un nuevo empleo, la situación se agrava cuando se suma un bombardeo mediático y social basado en el pesimismo. Que si la recuperación tardará cinco años en llegar, que si existe una generación perdida, que si el número de desempleados aumenta cada mes, que si se crea poco empleo y aún por encima precario… ¿Quién es capaz de asimilar todo esto y mantener la esperanza y la ilusión intacta? Probablemente solo alguien muy ingenuo. Bendita inocencia.

Como decíamos, ligado al pesimismo y el estrés que genera esta situación aparecen trastornos físicos y mentales de difícil detección. El más frecuente es la depresión, a menudo manifestada a través de síntomas como el que hoy nos ocupa: la fatiga. Un término tan amplio como frecuente en sus efectos. Y es que esta palabra, que hace referencia a un cansancio constante y abrumador, puede manifestarse de varias maneras. Puede hacerlo física o psicológicamente, ligado a ciertas capacidades o al conjunto de las mismas. Puede ser fatiga visual, intelectual e incluso moral. Pero siempre tendrá su origen en un problema de la mente. Y como siempre, será fácilmente confundido con ‘una mala época’, problemas de sueño, o con un simple ‘no sé qué me pasa’.

En todo caso, da igual si has detectado correctamente tu fatiga o no. La cuestión es que si te sientes agotado, existen ciertos cambios de hábitos muy simples que te ayudarán a mejorar tu situación. Son los siguientes:

  • Ejercicio y una buena alimentación. No hace falta una dieta estricta y una hora de footing diaria. Basta con incrementar el consumo de alimentos ricos en fibra y, por ejemplo, salir a caminar siempre que nos invada el exceso de apatía y fatiga. Algo tan simple como el sexo también tiene efectos positivos en estos casos.
  • Establece una rutina diaria. Que incluya la búsqueda de empleo, pero además y sobre todo actividades que te hagan sentir bien. Desde cursillos gratuitos de algo que te apetezca (ya sabes que el INEM ofrece unos cuantos) hasta pasar tiempo con los hijos. Lo que te haga feliz, literalmente.
  • Obedece a tu cuerpo. Si estás cansado, haz una pausa. Si tienes hambre, toma un tentempié. Si notas la boca seca, levántate y sírvete un vaso de agua. Y recuerda que acompañar tus actividades más relajadas con una taza de té caliente, por ejemplo, es de lo más reconfortante.
  • Respiraciones. Algo tan simple como respirar hondo, tiene efectos magníficos para el organismo. Tienes que lograr que te salga con cierta naturalidad, lo cual es complicado para según qué perfiles de personas. Una buena idea es imaginar que inhalas energía y exhalas todo aquello que te preocupa. Pero si no te funciona, bastará con que te concentres en el ejercicio de la respiración.
  • Rodéate de positividad. Esas personas que te desestabilizan, que te echan cosas en cara, o que siempre lo ven todo del lado negativo… No son la mejor compañía en estos momentos. Así que si no puedes evitarla, al menos coméntale tu problema para que intente actuar de un modo distinto.

Si no te funcionan estos ejercicios, o si ya llevas demasiado tiempo atascado en esta situación, lo mejor será que acudas a un especialista. Y es que si te sientes constantemente como si tuvieras fiebre, o como si algo te hubiera sentado realmente mal, con dolores musculares e incluso mareos, el problema puede ser más grave. La fatiga crónica afecta entorno al 1% del a población, según datos de la OMS, y estudios recientes hacen sospechar de un virus como causa.

En todo caso, lo más probable es que tu fatiga tenga una solución tan simple como levantar el ánimo. Así que inténtalo, pues tu problema es de gratificante solución y tras el bache te sentirás mucho mejor.

Fuente: Enplenitud.com.

Foto: -Tripp- en Flickr.com.

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