El negocio de los morosos

En España, el negocio de compraventa de cartera de deudores está en alza y ha movido a grandes empresas del sector a radicarse en Madrid para realizar su trabajo, pero es un negocio para grandes empresas con recursos y herramientas capaces de soportar los gastos de las gestiones de cobro «amistoso».

Morosos incobrables

En épocas de abundancia, aunque no sea demasiada, normalmente la gente pide créditos, utiliza su tarjeta de crédito, usa el descubierto del banco para emitir cheques personales…

Lo mismo sucede con las empresas, piden créditos para hacer ampliaciones, refacciones o abrir sucursales, utilizan los créditos de los proveedores y juegan con el rojo de la cuenta bancaria sin animosidad pero sin cuidado.

El problema de contraer deudas, créditos y préstamos personales o comerciales, incluso hipotecarios es que no todas las personas y empresas tienen asegurado un futuro con estabilidad económica.

Si eres empleado dependiente puedes perder tu trabajo, si eres independiente puedes atravesar una crisis profesional y si manejas una empresa, puedes tener problemas de cobro a tus acreedores; en cualquier caso, el dinero deja de fluir y no puedes afrontar todas tus deudas.

En ocasiones estos problemas económicos son accidentes imprevisibles aunque también pueden no serlo y deberse a especulaciones comerciales muy peligrosas que pueden provocar un gran daño a las empresas y economías regionales.

A veces la voluntad de pagar existe, pero las posibilidades no, las personas o empresas negocian con sus bancos y proveedores intentando cumplir y sanear sus pasivos; pero otras veces el deudor no tiene interés en saldar sus deudas con quien sea que las tenga.

Este tipo de deudores se denomina morosos incobrables porque se han utilizado los primeros métodos comerciales para reclamar el pago de la deuda y el moroso no ha respondido; se llega, incluso a dar inicio a la fase legal, pero tampoco responde de la manera deseada.


Los morosos incobrables son un pasivo indeseable para proveedores, bancos, entidades crediticias, tarjetas de créditos y cualquier otra empresa que dé financiación de algún tipo por montos medianamente importantes. Por esta razón, los incobrables han comenzado a ser tratados como moneda de cambio.

cuentas a cobrar

Los morosos incobrables se venden y este negocio nuevo y lucrativo parece ser la mejor solución para muchos sectores pues los bancos y entidades crediticias se desprenden de pasivos indeseables, obteniendo un precio que, aunque no alcanza a cubrir la deuda, satisface y mejora la situación económica de la entidad, y las empresas “cobradoras de morosos” tienen nuevos y suculentos “clientes”.

Así, el balance parece ser equilibrado para todos: el Banco se libera de carteras completas de deudores que empeoran la calificación crediticia y los estudios jurídicos o empresas de cobro tienen nuevos negocios de recupero de deuda a los que podrán sacar una buena ganancia dependiendo de su habilidad y herramientas. Claro, un buen negocio para todos menos para el deudor, a quien le caerá una batería de nuevos métodos de cobro a los que difícilmente pueda esquivar.

El proceso se inicia cuando los bancos o entidades financieras sospechan que no lograrán cobrar a un deudor que ha llegado a la categoría 5 (irrecuperable) y, en vez de tramitar las vías legales de la entidad, optan por vender carteras de deudores a estudios jurídicos o empresas especializadas para que gestionen el cobro. Es decir, para que el problema del deudor sea de otro.

Para los estudios jurídicos es un nuevo trabajo que viene a paliar momentos de escasez laboral relacionada con los recuperos de y la posibilidad de tener buenas ganancias comprando pasivos bancarios.

Los bancos llaman a los interesados a cotizar su cartera de morosos y quien mejor pague se la quedará para gestionar su recupero, que esta vez tendrá como cobrador al gestor y no al banco donde se originó la deuda.

En general se trata de créditos personales con un monto relativamente bajo que, como mucho, alcanza el máximo de tres salarios del deudor, pero el problema es que estos créditos no siempre están avalados por propiedades y allí la dificultad de su cobro.

Por una cartera que no tenga más de 3 años de antigüedad se paga hasta un 11% o 12% del valor total de la deuda con la expectativa de recuperar con la gestión propia un 18% o 20%; pero si la cartera tiene entre 5 y 6 años de antigüedad y ya se han hecho gestiones de recupero sin éxito, no se paga más del 3% o 4% de su valor y la expectativa de recupero cae hasta el 7% y 8%».

dinero prestado

Si la gestión de cobro resulta exitosa, la empresa de cobranzas se quedará con una buena ganancia que puede hasta duplicar o triplicar la inversión con la cual compró el pasivo bancario, pero el éxito dependerá de las herramientas extrajudiciales que no se llegan a utilizar porque son lentas y muy costosas.

En España, el negocio de compraventa de cartera de deudores está en alza y ha movido a grandes empresas del sector a radicarse en Madrid para realizar su trabajo.

Se trata de empresas multinacionales que están dejando de lado a estudios jurídicos que antes hacían el trabajo de recupero y que son elegidas por las entidades financieras de todo el país para vender sus pasivos a un buen precio. Si además sumamos que los bancos no tienen ningún interés en quedarse con casas embargadas por no poder cobrar las deudas y llegar a una ejecución hipotecaria, el negocio de los morosos está sobre la mesa.

Así, a las empresas pioneras en España, la sueca Intrum Justitia y las francesas Contentia y Effico, se le han unido la noruega Aktiv Kapital y la alemana GFKL, además de la británica Link Financial.

En España el negocio de la compraventa de morosos sólo es negocio para los grandes que cuentan con muchas herramientas, recursos y tiempo para el cobro de las deudas. El trabajo requiere la no utilización de las vías legales y, por ende, es necesario desplegar multiplicidad de herramientas y expertos, además de una estructura organizativa, experiencia y una gran “espalda financiera” que permita esperar a cobrar.

Disponer de capital es decisivo y por ello algunas empresas como Multigestión Iberia reúnen capital de manera externa, por medio de inversores, para comprar carteras de deudores.

En un momento en que España encuentra disparados los impagos, a pesar de la Ley antimorosidad del 2004, los negocios de recupero de deudas se ha incrementado en más de un 40% haciendo reverdecer todo un sector destinado con exclusividad al cobro de deudores incobrables.

Fuentes: Noticias.com, Diario Sur, El País, Clarín (Argentina)

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