Cómo llevarte bien con tu jefe

Así seas el último escalón de la organización, como el segundo; tienes un jefe que debes contentar y, mientras más arriba están en jerarquía, más difíciles son, pero no imposibles.

A menos que tú seas el jefe, las relaciones laborales con un superior en escala jerárquica del trabajo pueden dejarte varias noches sin dormir.

Llevarse bien con el jefe es un tema que nos aqueja a todos en algún momento de nuestras vidas; quizás porque cometimos un error o porque hay un empleado nuevo que nosotros creemos es feliz receptor de favoritismos en la oficina.

Pero no debes quedarte de brazos cruzados que llevarte de punta con tu jefe sólo te garantiza que tus jornadas de trabajo sean interminables y que no consigas los premios y ascensos que tanto buscas.

Cambia la actitud y comienza por tener pequeños gestos para conseguir una buena relación con tu jefe que, sin ser amigos, permita que colaboren en un ambiente de paz laboral y reconocimiento mutuo.

Así seas el último escalón de la organización, como el segundo; tienes un jefe que debes contentar y, mientras más arriba están en jerarquía, más difíciles son, pero no imposibles.

Si comienzas hoy mismo a cultivar una buena relación, cuando llegue el momento de hablar de un aumento de salario o de un ascenso por una vacante, tendrás el apoyo de tu superior inmediato que, en el momento verás, es invalorable a la hora de sentarse a negociar con el departamento de recursos humanos de la empresa.



Para llevarte bien con tu jefe, lo primero que tienes que hacer es escucharlo; pero escucharlo realmente, cada palabra que dice y su significado, mientras sólo te dedicas a atender lo que te dice, deja el ordenador o el formulario que estabas rellenando y míralo a los ojos mientras te habla y, si quieres y lo vale, toma nota de las cuestiones importantes que necesitas recordar. Pero no te distraigas haciendo garabatos.

Cuando tu jefe acabe de hablar puedes hacer las preguntas que necesites en base a las notas que tomaste y demuéstrale que has entendido la consigna sin necesidad de que te reitere ningún dato.

Presta atención a su pedido en vez de intentar leer entre líneas si está conforme con tu trabajo o ya no te soporta, no le interrumpas cuando habla porque no has escuchado o no has prestado atención.

Si te entretienes pensando en cómo dar una buena respuesta a sus órdenes, mientras te las da, ¿cómo podrías recordarlas?

Haz comentarios, sólo necesarios y breves; olvídate de grandes elocuencias, primero cumple con su pedido tal como te lo hizo y no le quites más tiempo del que te ha asignado para recibir la orden.

Recuerda que los jefes siempre están apurados y su tiempo vale más que el de cualquier otro; por ende, sé conciso y directo, y sólo si tienes una verdadera duda.

Puede resultar útil que, si tienes que transmitirle información le des de manera verbal un breve lineamiento y le entregues en mano un Memo con un detalle más acabado de tu informe. Así podrá verlo cuando disponga de tiempo y sólo si cree que es necesario conocerlo. Al fin y al cabo tu le habrás informado.

Claro que los Memorandos que le entregues no pueden ser inmensos; una página es más que suficiente, de lo contrario no lo leerá y le estarás molestando con tantos papeles.

Si eres conciso serás doblemente eficaz, pues le estarás dando información y ahorrándole tiempo.

Cualquier asunto que tengas que tratar con tu jefe debes hacerlo de manera diplomática y con fundamentos, de manera que sea irrebatible. Mejor aún si permites al jefe tener la última palabra y, claro, la decisión del hecho.

Así, cuando tengas un tema que requiera una reunión con tu jefe, ofrécele alternativas con un buen enfoque y permítele elegir entre varias posibilidades una vez que presentes sus ventajas y desventajas; así se sentirá con autoridad y bien asesorado.

Si tu jefe objeta alguna de tus propuestas no las rechaces súbitamente, pues quizás él creyó que su planteo es inteligente y no tiene toda la información que tú tienes para saber que su propuesta es inadecuada. Mejor muéstrale, con respeto, las desventajas de sugerencia y haz una propuesta que intente mediar entre lo que tú dices y lo que él quiere.

Siquiera se te ocurra decir que un superior de ambos no aceptaría su sugerencia, pues se sentirá desvalorizado y sin autoridad.

Las malas noticias existen en todas las empresas y en todos los circuitos laborales, así que no temas dárselas; eso sí, recuerda: siempre de manera diplomática.

Intenta resolver por ti mismo los problemas que sean de tu competencia, no busques la aprobación de tu jefe ante cualquier impedimento, le harás perder tiempo y pensará que no estás capacitado si acaso él tiene que darte todas las respuestas.

Supera tus propias dificultades y si tienes un poco de iniciativa hasta puedes lograr evitar problemas futuros; tu jefe lo valorará y tú aprenderás a obtener respuestas antes de que la pregunta sea formulada.

Es importante que tu jefe conozca toda la información que tú dominas y que ninguna reunión lo sorprenda con datos que tú has conseguido pero que él desconocía; nada lo irritaría más que tener que salir a buscarte para que le brindes esa información que me solicitan.

Si alguna vez dejas que se lleve un crédito de un logro tuyo, él lo valorará y la próxima vez quizás haga lo mismo contigo, será beneficioso si lo recuerda (o se lo recuerdas) a la hora de negociar un aumento.

Si tú ayudas a que él tenga una buena imagen dentro de la empresa, cuando ascienda tus posibilidades de ir junto con él son mucho mayores, pues le eres útil y fiel; así que lo agradecerá.

Como subordinado de tu jefe es importante que siempre veas el vaso medio lleno que él ve; si comparten el optimismo ante una situación será más fácil superarla y trabajarla; así que enfócate como él y siempre en positivo.

Una buena relación con el jefe es saludable para él, para ti y para la empresa, pero no permitas que agradarle te tome tanto tiempo que incumplas con tus trabajos, recuerda que si bien él es tu jefe directo, pueden haber personas aún más exigentes por encima de él a quienes también debes servir (aunque indirectamente)

Intenta que tu creatividad y productividad no se vean afectadas por el esfuerzo de agradar al jefe; recuerda que no debes dejar de ser eficaz y eficiente para él y para la empresa.

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