Cómo elegir un contrato de representación

Tener la representación de una firma para iniciar un emprendimiento no debe ser tomado a la ligera, por el contrario se merece todo un análisis que aquí aprenderás a hacer, para asegurarte el éxito comercial y tu tranquilidad personal y profesional.

Representaciones, franquicias y otros emprendimientos

Para paliar la crisis, para salir del Paro, para ocuparnos en aquéllo que quisiéramos pero que nadie nos ofrece o que a nadie se le ha ocurrido aún, los emprendimientos son una fuente de empleo: no sólo propio, sino más aún, pues ne ocasiones, cuando los mismos crecen, comienzan a requerir mayores recursos humanos y dar trabajo; cosa que en España no sólo es bien visto sino mucho más que necesario.

Para aquéllos que estén pensando en un emprendimiento, las Representaciones y Distribuciones son una opción un poco más segura que ir por cuenta propia del todo, pues ya sabemos lo que cuesta abrirse camino en cualquier mercado, conseguir créditos, cartera de clientes, etc.

Sin embargo, a la hora de pensar en un contrato de este tipo es necesario hacerse algunas preguntas sobre algunos aspectos que no siempre son considerados en su real dimensión y que tienen que ver con las expectativas.



Es importante tener en cuenta que estos contratos nunca son un fin en sí mismo: uno no lucha toda su vida comercial para consagrarse con un contrato de distribución, sino todo lo contrario, deben ser una herramienta al servicio de la estrategia de negocios (abrirse camino en el mercado, contactar con proveedores y clientes, etc.)

Así mismo, es importante buscar metas compatibles y capacidades complementarias para augurar un largo camino para el contrato que se firma; así como también es importante plantearse si la empresa está o no dispuesta a especializarse y cooperar con la otra parte del contrato.

Será necesario compartir información y recursos, por lo tanto, una buena comunicación entre las partes del contrato es más que necesaria y se deberá evaluar la posibilidad de esta condición antes de firmar. Por otro lado y sin que importe cuál es la forma que se haya dado a la relación comercial, intercambiar personal, o capacitar al propio en instalaciones del Representado puede resultar una carta fuerte a la hora de mantener comunicación y confianza.

Cooperar y compartir el horizonte con el Representado ayudará, pero también es necesario que ambas partes sean flexibles: una relación abierta y dinámica permite evolucionar al ritmo del entorno y generar nuevas oportunidades; aunque habrá que tener cuidado con la forma legal para que no hayan malas interpretaciones.

Pero antes de entrar en cuestiones legales y de forma, es importante saber con quién váis a contratar y esta información no sólo debes obtenerla sus webs nacionales o internacionales, debes informarte sobre su historial comercial y financiero; cómo está constituida la empresa, qué conocimiento tiene del mercado en el que vais a desarrollar el proyecto conjunto, etc.

Todos estos aspectos deben ir en paralelo a la obtención de una entrevista personal con representantes de la firma que deberían acudir con los informes comerciales necesarios; de lo contrario podrás obtener información al respecto en las cámaras binacionales, embajadas, y con profesionales de confianza radicados en el país de destino.

Si conociendo toda esta información te quedas tranquilo que quieres realizar tu inversión de recursos, es momento de realizar un análisis minucioso de las cuestiones legales a la hora de firmar el acuerdo.

Fuente: Gestiópolis

Fotografía: NNECAPA en Flickr

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