Cómo conservar el empleo

Si tienes un empleo y quieres conservarlo es importante estar alerta para lograr pasar momentos difíciles sin caer en los recortes de plantilla.

Habilidades para ser un buen empleado y evitar un despido

Si tienes un empleo y quieres conservarlo existen algunos tips que puedes emplear para asegurarte que, cuando en la empresa sea necesario hacer un recorte de personal, tu no corras el riesgo de estar en el grupo de los que son prescindibles.

No es necesario que seas el mejor empleado ni el mejor compañero, intentarlo puede demandarte demasiado esfuerzo y energía que, al final de cuentas, puede terminar cansándote o molestando a los demás.

Entre los tips que recomendamos tengas en cuenta para poner en práctica en tu trabajo se encuentran:


  • Proactividad:

Ser proactivo en el trabajo pero sin ser soberbio a la hora de comunicar los logros que obtienes día a día es una buena estrategia para que todos sepan lo útil que eres.

Una buena oportunidad para dar a conocer los temas de los que te ocupas es poner en copia de los correos electrónicos en los que has resuelto cuestiones dífíciles o en las que te has lucido por lograrlo en corto tiempo o con bajos recursos, etc.

  • Paciencia y Humildad:

Aunque veas que eres valioso, que el trabajo que haces es más que el cualquier otro podría hacer en tu lugar, es momento de ser paciente y humilde y evitar pedir un ascenso o un aumento de sueldo. Ser paciente y agradecido por lo que tienes en tiempos de crisis será bien visto cuando los números de la empresa comiencen a estar mejor.

  • Multitareas:

Si ves que hay trabajo extra y poco personal, ofrecerte para ayudar con ello y de buena gana será muy bien visto por tu jefe.

Llegar temprano e irse tarde demuestra que estás involucrado con la empresa y te preocupas porque la misma alcance sus objetivos. Además, evita ocuparte de cuestiones personales durante las horas de trabajo, así sea una llamada o un SMS.

  • Espacio de Trabajo:

Aunque el teletrabajo parece ser una buena opción, tu debes esmerarte en que «te vean» trabajar», que te conozcan y que puedan tenerte al alcance para pedirte trabajos. Si trabajas desde tu casa, nada de esto puede suceder.

Además, buscar espacios para compartir una conversación breve con el jefe puede resultar muy beneficioso, aunque sea mientras se sirven una taza de café, recuerda que a los ejecutivos siempre les gusta hablar de negocios.

  • Empatía:

En épocas de crisis es el momento más indicado de encajar por completo en la compañía, involucrarte y que se note que perteneces a ella. Conversa con tu jefe, averigua sus preocupaciones laborales y ayúdale a alcanzar sus metas.

  • Quejas y demandas:

Para nada indicado resulta ser el «quejoso» o el «demandante», lleva soluciones, no problemas y evitarás que, a la hora de pensar en un recorte, tu caigas con los prescindibles.

No ser demandante, aprender a arreglar asuntos sin pedir ayuda o exigir demasiado y «hacer que las cosas funcionen» a pesar de la falta de material o recursos son habilidades que tienes que lograr.

Si haces que el trabajo de tu jefe sea más fácil, él, en el corto plazo te lo agradecerá.

  • Actualización:

Estar informado sobre la situación de la compañía te tendrá alerta sobre cuáles son los momentos difíciles de la misma y cuando debes poner mayor empeño en evitar un despido.

Sin embargo, andar por los pasillos con el cotilleo no dará una buena imagen de tí y sólo te distrae de conseguir tus objetivos: ser productivo e impresionar.

  • Pros y Contras:

Haz el ejercicio de conocer tus fortalezas y debilidades en el trabajo para saber cuáles tienes que potenciar, mejorar o cambiar para agradar más a tus jefes y ser consecuente con los objetivos de la empresa.

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