Cobrador de morosos, profesión de alto estrés

Ser cobrador de morosos es una profesión que genera el rechazo por gran parte de la población, pero hay que saber que estos cobradores también están sujetos a mucho estrés. Así como el deudor moroso padece un “perseguimiento” y varias humillaciones que a veces realizan los cobradores, estos últimos también están sumergidos en un ambiente que os trae consecuencias negativas.

Llamando a varios deudores al mismo tiempo

Ya hemos visto, en Agencia de cobros de morosos, que este tipo de agencias se encarga de que los deudores paguen y cumplan con sus deudas. Para esto persiguen a los deudores y realizan distintas maniobras con el objetivo de que los mismos paguen y así recuperar deudas impagas, de las cuales, obviamente, se llevan un porcentaje o se quedan con la totalidad de las mismas por haberlas comprado a algunas empresas.

En este afán de cobrar deudas, que han aumentado producto de la crisis española, las agencias de morosos tienen mucho trabajo por hacer. Quienes realizan el trabajo son los cobradores de morosos, una profesión que genera rechazo y repudio por muchos trabajadores que, por falta de trabajo u otros motivos relacionados a la economía española, no han podido cumplir con sus obligaciones.

Pero además del rechazo que genera esta profesión por gran parte de la población, los cobradores de morosos desempeñan funciones que les provoca mucho estrés. Así como el deudor moroso padece un “perseguimiento” y varias humillaciones que a veces realizan los cobradores, estos últimos también están sumergidos en un ambiente que les genera consecuencias negativas.


Muchos cobradores de morosos sólo realizan las funciones propias e inherentes que tienen que hacer por ocupar un puesto de tal estilo, cumpliendo obligaciones y ordenes por parte de los dueños de las agencias de morosos. Es decir, ellos cumplen con un trabajo, y un tema aparte son las características de este empleo que, de por sí, es polémico y criticable por muchos.

Y sin adentrarnos en si deberían o no, si es ético o no, trabajar como cobrador de morosos, lo cierto es que muchos de estos trabajadores sufren una fuerte presión, ya que lo único importante en su trabajo es que el deudor pague. Para esto, el cobrador de morosos llama insistentemente al deudor, se disfraza y lo persigue, pone en conocimiento de otras personas la situación del moroso e incluso utiliza  un lenguaje que incluye amenazas y palabras fuertes, entre otras técnicas, las cuales son rechazadas, con total justificación, por los deudores que también proceden a elevar los tonos de voz. Esto genera discusiones, peleas y, sobre todo, mucha angustia para ambas partes, en el caso de que el cobrador de morosos solo sea un empleado de la agencia, dado que si no sus intereses van más allá.

Pero centrándonos solamente en el cobrador de morosos, no debemos dejar de lado el estrés que sufre por los perseguimientos y el objetivo que tiene: Que el deudor pague.

Una situación muy polémica ¿no creéis? 

Foto: Llamadas por Jessi RM en Flickr

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