¿Cómo prevenir el síndrome de Burnout?

El síndrome del burnout es un problema laboral que afecta de manera especial aunque no exclusiva a los trabajadores con alta demanda de interacción social pero que, con algunas medidas sencillas puede ser prevenido.

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El síndrome del burnout o de estar “quemado(a)” por el trabajo se está convirtiendo en una problemática común en el mundo laboral, sobre todo entre los trabajadores con alta interacción social como profesores, enfermeras, asistentes sociales, y todas aquellas ocupaciones que tienen un contacto activo con otras personas y problemas y que pueden sufrir ansiedad.

El burnout es la sensación de fracaso y de agotamiento que se origina por un exceso de gasto de energía física, mental y emocional que tiene como consecuencia que las fuerzas y ganas de involucrarte con tu trabajo se pierdan; acabando en la desvinculación emocional del mismo que comienza a ser hecho como autómata y a desgano.

Esta demanda de esfuerzo psicológico que suele estar unida a la tensión emocional y cognitiva, dejó de ser exclusividad de aquellos puestos de trabajo que día a día tienen que lidiar con miserias humanas, problemas sociales y gente nerviosa que expresa de mala manera transfiriendo el mal humor al trabajador que acaba el día estresado. Este síndrome se está extendiendo a puestos directivos, comerciales y políticos, de muchas empresas, compañías e incluso de administraciones.

Dada la extensión del mal y la imposibilidad de encasillar el burnout en un nivel salarial, es que se descarta que el mismo sea producto de un descontento salarial incluso se desestima que pueda ser causado por incompetencia profesional o falta de conocimientos para desarrollar las tareas.



De plano, quedan descartas las causas íntegramente atribuibles al trabajador y que no pueden ser modificadas por el mismo, como los trastornos mentales o problemas físicos que impiden desarrollarse profesionalmente y alcanzar los objetivos de su puesto de trabajo.

Así, se determinó que el burnout no es resultado de una causa en particular, sino la conjunción de varios problemas que se desarrollan con el tiempo y van quemando poco a poco el espíritu del trabajador, que acaba desganado, sin motivación, sin ideas, energía ni humor.

Pero el síndrome del burnout comienza poco a poco; y los primeros malestares que el trabajador puede percibir son “falta de energía física y emocional” en el puesto de trabajo. Dificultad para levantarse e ir a trabajar o utilización de excusas para evadirse de sus responsabilidades laborales, o incluso mencionarlas en una conversación cuando antes era objeto de los mayores orgullos.

El síndrome del burnout es un problema laboral que afecta de manera especial aunque no exclusiva a los trabajadores con alta demanda de interacción social y, según hemos podido determinar, es frecuente en jóvenes profesionales que no tienen experiencia para manejar una situación estresante.

Pero el síndrome tiene varios estadios o fases que, si los conoces, pueden ayudarte a determinar si tú o un compañero de trabajo está padeciendo este mal o son proclives a sufrirlo:

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* Fase de entusiasmo. Esta primera fase se inicia con el gran entusiasmo y energía que motivan una propuesta laboral con perspectivas positivas a futuro.

* Fase de estancamiento. Aquí todo empieza a desmoronarse al ver que el esfuerzo realizado no se ve recompensado. Este desequilibrio entre demandas y recursos hace que el trabajador no pueda responder a los problemas cotidianos del trabajo.

* Fase de frustración. La falta de motivación hace que el trabajador empiece a sentir una frustración y desilusión que lo hagan sentirse incómodo en el ambiente que lo rodea y se irrite por cualquier cosa, lo que le trae problemas con sus compañeros de trabajo y hasta serios problemas de salud.

* Fase de apatía. En esta fase el trabajador recurre a mecanismos de defensa para deshacerse lo más rápido posible e incluso huir de las tareas estresantes.

*Fase de quemado. Esta es la fase final en la que el trabajador colapsa física y mentalmente. Esto puede terminar en la pérdida del empleo, y llevarlo a arrastrar esta carga de frustración e insatisfacción a otros centros de trabajo.

El burnout es un problema de orden psicológico que afecta la salud emocional, cognitiva y física del trabajador y como se desarrolla de manera progresiva, además de identificarlo, es muy importante prevenir.

La clave de la prevención está en desarrollar la fortaleza interior para evitar sucumbir ante los problemas diarios del trabajo y controlar los nervios y emociones en los momentos de máxima presión. Probablemente este consejo es el más difícil de poner en práctica, pero sin dudas, es el que mejor puede ayudar a controlar el estrés.

Es importante aprender a tener calma o recobrarla cuando se ha perdido, para poder, de esta manera, analizar fríamente una situación que se presenta de manera contradictoria y nos afecta emocional o laboralmente.

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Para lograr ésto, se recomienda trabajar técnicas de reestructuración cognitiva, es decir, aprender a analizar y evaluar las situaciones problemáticas de tal forma que dejen de serlo, pero para ello es necesario estar calmado y lograr desmenuzar el problema para resolverlo sin que afecte los nervios del trabajador.

A todo esto, hay que añadir técnicas de autorregulación o control para que el trabajador pueda administrar mejor su tiempo y no estar presionado por los horarios o plazos de entregas.

Es importante ofrecer a los trabajadores herramientas que les ayuden a desarrollar habilidades sociales y asertividad, para que logren delegar tareas y solucionar problemas entre sus pares, superiores o dependientes.

Mantener alta la motivación y energía en el trabajo es muy importante y para ello nada mejor que crear un buen grupo humano de trabajo; las buenas relaciones entre colegas y compañeros de trabajo son indispensables para mejorar la eficiencia y aumentar la motivación.

Si todo esto no es suficiente, se pueden agregar la práctica de técnicas de relajación, incluso la práctica de yoga o meditación que darán al trabajador las claves para tener el control y calma en situaciones adversas, así como a promover el bienestar en el ámbito de trabajo.

Dado que hemos podido identificar los grupos de riesgo de padecer Burnout, es importante que, si están en alguno de los siguientes colectivos, comiences de inmediato a practicar las técnicas de prevención:

* Empleados públicos, especialmente los que trabajan en atención al público.
* Jóvenes trabajadores o profesionales.
* Personas con mucha sensibilidad emocional.
* Trabajadores muy autoexigentes.
* Personas idealistas y perfeccionistas.
* Trabajadores con objetivos propios o impuestos demasiado ambiciosos.

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