Adiós, mi amor

Mujer entristecida

La dura decisión de buscar un trabajo lejos de tu hogar.

No es lo más frecuente, pero puede ocurrir. Sobre todo ahora que la economía va mal y muchos viajan fuera de su país para encontrar trabajo. A veces por eso, otras porque tienes que cambiar de ciudad y algunas otras porque el trabajo actual no te aporta los beneficios necesarios. Lo cierto es que muchos trabajadores se enfrentan a un durísimo dilema: abandonar el hogar durante un tiempo definidio o, lo que es peor, indefinido. Ese alto coste de oportunidad a veces lo descartaremos a la primera, pero otras supondrá un gran salto profesional para nuestra carrera y nos veremos tentados a dejar atrás nuestro hogar. Esto va más allá de la simple conciliación del trabajo y la familia. Considerando el enorme sacrificio de permanecer alejados de nuestros seres más queridos, ¿cómo podemos tomar una buena decisión?

Esta es una cuestión que se plantean todos aquellos profesionales cuyo centro de trabajo se sitúa en lugares lejanos donde se necesita abundante mano de obra. Sobre todo, los más jóvenes que, al acabar la carrera y a falta de empleo, buscan emprender el vuelo y aprovechan cualquier mínima oportunidad que asome ser rentable para su economía y su currículum. Si eres una persona independiente, con pocos lazos familiares y amistosos, nada te retendrá en tu ciudad natal para ir en búsqueda de empleos prometedores. El problema está cuando este tipo de ofertas le surgen imprevisiblemente a alguien que mantiene una estabilidad completa en su vida, que ya está casado, tiene hijos y una casa hipotecada. Marcharse del hogar puede tener consecuencias muy negativas y difíciles de llevar, especialmente si no hay acuerdo entre la propia familia. El alejamiento sentimental de la pareja, la falta de la figura paterna o materna en el núcleo familiar, etc. puede conllevar una separación, un divorcio y falta de cariño por parte de los hijos, en el peor de los casos. Además, todo esto puede influir negativamente en el trabajador que perfectamente perdería rendimiento laboral y podría sufrir estrés e insomnio. No es una decisión nada fácil de tomar, pero a veces no tenemos más remedio que emprendarla con espíritu denodado.

Alguna solución que se nos plantea para evitar todo este tipo de problemas es que la familia entera se traslade junto al trabajador a la nueva ciudad, puede ser de forma temporal o bien de manera permanente. Una solución válida en aquellos casos en los que el otro miembro de la pareja no trabaje, los hijos sean aún pequeños y no pongan muchas pegas y los gastos que arrastres puedan ser compensados con el nuevo sueldo que obtendrás.  Muchas veces esto pueda incluso ser una experiencia positiva y el sueño de todo profesional: viajar a un país o ciudad en la que desarrollar una vida nueva y mejor, y desenvolver un trabajo en alguna empresa exitosa con la que probar nuevos horizontes y planes laborales. Pero una experiencia de tal envergadura requiere su meditación.

Ante la toma de una decisión siempre nos aparece el miedo. Hay que evitarlo o afrontarlo y tenemos muchas formas de hacerlo. La primera cosa que debemos de hacer es consultarlo con la familia e incluso sin es necesario con los amigos. Ellos nos ofrecerán opiniones diversas que nos facilitarán la tarea o nos harán recapacitar. En segundo lugar, siempre es bueno haber consultado bien todos los puestos de trabajo que podamos encontrar en nuestra propia ciudad natal y considerar los pro y los contra que supondría nuestra decisión, aunque normalmente la gente que llegue a estos extremos es porque tiene claro que no va a encontrar nada mejor. Si seguimos adelante con nuestro viaje y la familia se queda atrás, no perdamos la ocasión de llamar cada día, de mandar regalos, postales, noticias nuestras (ahora con las nuevas tecnologías es posible incluso hacer videollamadas con lo que nos facilita en gran medida el contacto directo), y por supuesto volvamos a casa siempre que podamos. Es algo que parece razonable y obvio, pero es mejor no perderlo de vista. Si la familia se va detrás, entonces puede que la vida te sonría más que nunca.

¿Qué dices? ¿Te alejarías de tu gente más querida en busca de un nuevo empleo?

Fuente: Profesionales.cl

Foto: Nromagna

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