¿Qué es la precrastinación y cómo afecta a tu trabajo?

La precrastinación es el acto de adelantar las tareas y quitárselas de encima lo antes posible. Aunque pueda parecer una virtud, nos hace perder productividad, gastar energía y trabajar de forma innecesaria, así que no deberías hacerlo tan a menudo

Precrastinación

Siempre se ha hablado de lo mala que es la procrastinación, es decir, dejar todas las tareas para el final y postergar al máximo algo importante. Si bien es cierto que procrastinar es malo para la productividad, hacer lo contrario no siempre es bueno.

Hablamos de la prescrastinación, la otra cara de la moneda de la procrastinación. ¿Quieres saber lo que es? Hoy te traeremos su definición en profundidad, explicándote qué es y cómo afecta a tu trabajo.

Todo sobre la prescrastinación

Lo primero que veremos sobre la precrastinación es su definición. Precrastinar significa lo contrario a procrastinar, es decir, adelantar al máximo posible las tareas para tenerlas hechas cuanto antes.

Siempre se ha dicho que no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, así que hay gente que adelanta absolutamente todo. Nada más levantarse por la mañana realizan todas las tareas, con el fin de terminar lo antes posible y no tener nada pendiente.

El término es muy reciente, ya que fue acuñado en el año 2014. Se denomina como la tendencia a hacer las tareas cuanto antes cueste lo que cueste, y ahí está el problema.

El problema con precrastinar

El problema con hacer las cosas antes de tiempo es que a veces suponen un esfuerzo extra. Hace un tiempo se hizo un estudio, donde se pidió a los estudiantes que recogieran dos cubos llenos de agua y recorrieran un callejón sin pararse. Los estudiantes podían escoger el cubo de agua que quisieran.

¿Qué se observó? Que la mayoría de estudiantes cogían el primer cubo con el fin de terminar la tarea cuanto antes. El problema es que acababan recorriendo una mayor distancia con peso adicional, haciendo un mayor esfuerzo al final del día.

Se concluyó que los estudiantes sentían un alivio al coger el cubo cuanto antes. Pensaron que se debía a la sobrecarga mental de tener tareas pendientes, algo que hace que se termine trabajando más en vez de una forma más inteligente.

Los ejemplos de prescrastinación en el día a día

Dejando a un lado el experimento del cubo, prescrastinar es algo que hacemos casi a diario. De hecho, vamos a ver algunos ejemplos concretos que seguro que te suenan.

Comprar el el supermercado

Lo normal para ir a comprar es llevar una lista de la compra ya hecha, algo que está muy bien. El problema es que se van cogiendo los objetos cuanto antes, aunque eso suponga ir cargados.

Por ejemplo, se pueden coger cajas de leche al principio del pasillo, cargando con ellas en la cesta para ir a por lo demás. Eso hace que haya que cargar con más peso que si se hubiera cogido al final.

Precrastinación con las tareas

En algunas ocasiones, precrastinar es lo mismo que procrastinar. El mejor ejemplo es cuando se tiene una lista de tareas, donde se hacen primero las tareas fáciles y se postergan al máximo las más difíciles.

Eso se hace para engañar al cerebro y que piense que estamos siendo productivos; sin embargo, no es buena idea. Lo mejor es hacer las tareas más complejas al principio, ya que requieren de más energía, dejando las tareas poco eficientes para el final del día.

¿Por qué precrastinamos?

De nuevo, procrastinar y precrastinar van de la mano aquí. En ambos casos, se hace por un tema emocional, en concreto, por librarse de una mala emoción que nos está molestando.

Si procrastinamos para dejar emociones negativas para más tarde, precrastinamos para librarnos de esas emociones negativas cuanto antes. Eso estaría bien, siempre que se hiciera de forma inteligente y no a costa de mayor esfuerzo o de menor productividad. De hecho, es un rasgo propio de los meticulosos, pero algunos acaban cayendo en este error y perdiendo energía.

Además, se realiza para obtener una recompensa instantánea, como se ha visto antes. El cerebro se sentirá productivo, aunque realmente no hayamos hecho nada. Esto se debe a nuestro instinto de supervivencia, el cual tiende a buscar las cosas más fáciles antes que las difíciles.

Finalmente, se hace por un tema de gestión de tiempo, haciéndolo de forma errónea. Es muy típico en los exámenes, donde primero se hace la parte fácil y luego la difícil. El problema con esto es que es mejor gestionar la energía y no el tiempo, empezando por lo complejo.

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