Las mujeres y la educación

Por mucho tiempo las mujeres estuvieron excluidas de la educación superior, el caso de Sor Juana Inés de la Cruz es un ejemplo de ello, quien tuvo que vestirse de varón para poder entrar a una universidad, no obstante, en los tiempos modernos, la educación ya permite que las mujeres se integren al conocimiento en igual de condiciones que los hombres.

No siempre las mujeres fuimos partícipes activas de la educación, en otras épocas ocupaban un lugar distante en el plano académico. El papel de la mujer por aquellos años se limitaba solamente a lo doméstico y a las funciones relacionadas al hogar y cuidado del marido, es decir, la enseñanza para las mujeres giraba en torno a el desempeño como madres, amas de casa y en especial ejecutaban un rol de cohesionadoras de la familia, siempre en torno a los hombres.

Una mujer en la universidad

Una mujer en la universidad

Esto me hace recordar al caso específico de la poetiza Sor Juana Inés de la Cruz, su caso explica muy bien cómo se trataba a las mujeres con respecto al tema académico. Una mujer guiada por el interés en el conocimiento y por la sabiduría, con muchas ganas de nutrirse intelectualmente no podía acceder a la educación, tal como hoy en día lo hacemos libremente las mujeres.

La educación a nivel universitario sólo estaba permitida a los varones y lo más cercano que se podía estar a la sabiduría era por medio de los claustros, es decir, a través de la formación religiosa, que permitía un cierto acercamiento de las mujeres en el plano académico.

En ese sentido, si una mujer quería educarse, no tenía más que ingresar a un claustro y dedicar su vida a Dios a cambio del conocimiento, al que los hombres accedían libremente, y ese fue el caso de Sor Juana Inés de la Cruz.

Sin embargo, parece ser que para algunas personas el conocimiento es adictivo y cada vez se desea más y más, así que en su caso específico, para acceder a la educación universitaria que tanto anhelaba se vistió de varón para ingresar a un campus universitario.

Si bien esta situación que pasaba Sor Juana era extrema y anecdótica, no tengo la menor duda de que muchas mujeres ansiosas por el conocimiento, también hayan querido emular a esta poetiza y recibir una educación que vaya más allá de las labores como madre y de aquellas relacionadas con el hogar.

Por mucho tiempo, las universidades no admitían a las mujeres como sus alumnas.

Por mucho tiempo, las universidades no admitían a las mujeres como sus alumnas.

En ese espacio es posible que hayamos perdido a millones de mujeres que con sus teorías y su conocimiento hubieran podido haber revolucionado el mundo en el que hoy vivimos, pero lamentablemente no fue así porque en aquel tiempo la educación superior no estaba disponible para las féminas.

Gracias a Dios las cosas han cambiado, el tiempo ha cambiado y todo marcha de manera diferente, ahora sí somos participes de la educación en igualdad de condiciones que los varones.

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