Las dificultades femeninas en el ámbito laboral

La posibilidades no son equitativas para todas las personas. Cuando se habla de diferencias de géneros, esta distinción se hace más notoria, porque se impone un caracter de inferioridad que hace difultoso el desempeño en los puestos de empleo.

Los prejuicios sobre la capacidad femenina en el ambiente laboral no son una novedad. Se trata de una situación que podría tildarse de discriminatoria ya que en los tiempos que corren, quedó atrás ese concepto de que sólo el hombre de la casa se desarrollaba en un empleo y era la única fuente de ingresos de un núcleo familia.

La necesidad de igualdad en el entorno laboral

La necesidad de igualdad en el entorno laboral

Si bien las necesidades de trabajo son iguales para los hombres que para las mujeres; las posibilidades no se tildan de igual manera.

Es importante saber que entre las trabas para su desarrollo en las compañías están los prejuicios sobre las capacidades femeninas, y la falta de conciliación entre el trabajo y la familia.

Según una encuesta de la consultora Grant Thornton International, las mujeres ocupan apenas el 17% de los cargos gerenciales en las compañías, una cifra menor al promedio mundial del 24% y por debajo de las de otros países de la región como México con el 31%, Brasil con el 29% y Chile con el 24%.

Para los especialistas, las principales razones de estas cifras está en los prejuicios sobre las capacidades femeninas y la falta de políticas de Recursos Humanos que les permitan equilibrar su vida familiar y laboral.


Según el estudio, el 58% de los argentinos cree que el potencial de carrera de la mujer no está limitado por su decisión de tener hijos y el 79% conoce madres que trabajan y que llegaron a los más altos puestos gerenciales. Es decir, la mayoría cree que ser mujer no es una traba para llegar a la cúpula de las empresas.

Sin embargo, cuando se les pregunta si se imaginan que en algún momento las mujeres ocuparán la mitad, o más, de las funciones de máxima nivel gerencial en las corporaciones, el 54% de los encuestados dice que no.

Limitaciones en los puestos gerenciales

Limitaciones en los puestos gerenciales

En la Argentina según datos del centro de investigación Conciliación, Familia y Empleo el 57% de las mujeres dejan de trabajar o cambia su relación de trabajo cuando se convierte en madre. Entre las medidas más apreciadas por las madres que trabajan están el retorno escalonado después del nacimiento de un hijo (en el país lo aplica Coca-Cola) y las guarderías dentro de las empresas.

Hasta hace poco tiempo, si una mujer quería ingresar al mundo ejecutivo debía guiarse por las reglas masculinas y dejar de lado las femeninas. En general, se define como masculinos a los estilos coercitivo, visionario y marca pautas.

En cambio, se consideran femeninos a los que tienen que ver con un menor posicionamiento de la autoridad, como el estilo afiliativo y democrático.

Como se anticipo, esta limitación, no va de la mano con las necesidades reales, ya que en el caso de América latina, el 73% de las mujeres trabajadoras son, además, jefas de su hogar, económicamente hablando. Este es lo que asegura un relevamiento del Centro Latinoamericano Salud y Mujer. Se dedican a las tareas de cuidados y servicios, y perciben un 30% menos de sueldo que los varones por igual empleo

Como ejemplo de esta evolución, se pueden tener en cuenta los datos de la década pasada; Mientras que en 1991 sólo 693 mil mujeres mantenían a sus familias, hoy este número ascendió a 1.364.000, lo que representa más del doble.

Además, según cifras del Ministerio de Trabajo de Argentina, únicamente un 55,7% de las trabajadoras percibe salario por su labor, y las que sí lo hacen, reciben un sueldo equivalente al 70,8 % de la mensualidad asignada a los varones por igual tarea.

Por otra parte, y si bien los tiempos han cambiado, aún los hombres ocupan un espacio reducido en lo que refiere a las tareas del hogar. Cualquiera sea la situación socioeconómica, la mujer está acosada de responsabilidades. Es incitada y a su vez juzgada por su carácter de ser simultáneamente madre-mujer-trabajadora. Debe ser exitosa en todos esos campos, sin descuidar a su familia ni quejarse, según la precepción de la sociedad y de las empresas contratantes.

Esta reducida participación masculina también se observa en el plano de la salud. Un 50,3% de los varones trabaja más de 45 horas semanales y su presencia en los consultorios de medicina preventiva es casi nula.

Con respecto a las tareas femeninas en el mercado laboral, un 63,2% de las mujeres se inclina hacia las labores de cuidado y servicio: el 76,4% de quienes trabajan en la enseñanza son mujeres, así como el 63,2% cumple funciones en las áreas de salud y servicios. En tanto, el servicio doméstico es casi exclusivamente femenino. Sólo un 27,4% llega a ocupar una jefatura.

Esta situación laboral y social femenina, y la acuciante falta de tiempo para ellas y su cuidado tienen un impacto negativo en el área de la salud que implica un daño a sus familias, según se desprende de los dichos de especialistas en el tema.

Históricamente se situó a la mujer en una postura que la limitaba a los quehaceres domésticos. Antes, poco se creía que una mujer podría desarrollarse a la altura de su marido en un ámbito laboral activo y competitivo. Pero los tiempos han cambiado, y esta situación se convirtió en una muy distinta.

El perfil de la mujer actual, se cuadra en un entorno dinámico que es estimulado por otras necesidades. La realización personal y profesional ha tomado protagonismo entre el genero femenino, para localizarse entre las prioridades.

La mujer moderna opta por postergar otras cuestiones que se vinculan a temas no concernientes exclusivamente a la familia. Si bien entre el género ser madres siempre es una prioridad, muchas retardan esa decisión para primer conseguir objetivos laborales.

Esto no es tarea sencilla, ya que no es fácil la inserción en una estructura con características machistas y prejuicios de inferioridad.

El camino suele ser más difícil, pero quieren tienen el empeño y el deseo de conseguirlo, seguramente no tendrán dudas en perseverar con lo propuesto. De todas formas, nunca faltan mujeres audaces capaces de lidiar con estas dificultades, porque no sólo una mujer trabaja por realización personal, sino que generelmente se refiere a una imperiosa necesidad.

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