La seguridad dentro del curso de Educación Física

El curso de Educación Física en las escuelas debe programarse con la misma atención que los cursos tradicionales para evitar accidentes y sobre esfuerzos innecesarios.

Hay ocasiones en que las escuelas descuidan ciertas áreas por considerarlas que se pueden manejar solas. Este el caso del área de los deportes o del departamento de Educación Física. Generalmente este curso es visto como una extensión de las horas de recreo y se cree que, básicamente, consiste en hacer deporte de manera recreativa y social. Esto puede ser cierto en parte, pero además, esta disciplina debe poner sus esfuerzos en el desarrollo psicomotor del niño y su capacidad de concentración para seguir instrucciones teniendo en cuenta el factor tiempo. En efecto, como toda competencia, los deportes que se practican en Educación Física, tienen cierto grado de stress por más que se quiera maquillar éste con visos de recreación. Más aún los niños, que de por sí les gusta ser competitivos entre ellos y demostrar quién es el mejor en tal o cual prueba. Bajo esta óptica –no tan disipada- de lo que debe constituir la Educación Física, se debe poner especial énfasis en la seguridad alrededor de las actividades que se van a desarrollar.

En efecto, se debe programar con la misma minuciosidad de cualquier curso de ciencias y letras, un conjunto de medidas orientadas a darle a los educandos un espacio seguro donde puedan desarrollar todas sus actividades en el campo de la Educación Física porque es un hecho que ellos rendirán mejor en tanto más seguros se sientan. Y es aquí donde el maestro debe ser más agudo que nunca pues debe saber advertir el grado de comodidad de los estudiantes.

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Imagen tomada de Flickr por rebel rebel

Debemos decir a este respecto que los grupos no son homogéneos. Es decir, en una clase, hay chicos con distintas aptitudes para el deporte, unos son destacados deportistas, otros son cumplidores en promedio y otros simplemente no han nacido para ser físicamente competitivos, y eso sólo hablando en general, porque además subyacen otros factores que van más por el orden psicológico pero que importan tanto como las variables de orden físico. Por ejemplo, hay chicos que presentan mayor timidez que otros o que simplemente no se han logrado adaptar al sistema del colegio y menos compenetrarse con sus compañeros.



Incluso existen los casos en que los alumnos más populares marginan a los menos populares y los hacen objeto de sus burlas. Situación que por supuesto se agudiza a la hora de hacer Educación Física porque justamente los más impopulares son los que se caracterizan por no mostrar destrezas físicas y por tanto son considerados los débiles del grupo. Creo que este aspecto es lo primero que debe observar y analizar el maestro de Educación Física, coordinando con los maestros de los cursos tradicionales sobre qué alumnos son los que presentan estas desventajas. En base a esto, el profesor de Educación Física debe trabajar en grupos equilibrados, que más o menos tengan un promedio similar de rendimiento sin que esto suponga agrandar aún más la brecha entre los populares y los marginados.

Con esta base en mente, se debe prestar atención a otro punto muy importante que son las condiciones de trabajo. Por ejemplo, el educador debe adaptar el programa del año escolar en base al clima de la región en que se encuentra el colegio porque no es igual hacer deporte en una ciudad que se encuentre a nivel del mar que hacerlo en una ciudad de altura por más que el alumno haya vivido allí siempre. De igual modo no debe ser el mismo programa para los colegios que se encuentran en climas tropicales o climas húmedos. También se debe tomar en cuenta los meses de mayor calor a la hora de elaboración de los programas anuales de Educación Física en la escuela. La deshidratación y el sobrecalentamiento del cuerpo estarán a la orden del día en estos meses y se debe poner especial cuidado en este aspecto. Por ejemplo, se deben hacer pausas cada veinte minutos durante las cuales los alumnos deben refrescarse e hidratarse adecuadamente, además este receso servirá para disminuir un poco la temperatura de sus cuerpos y evitar colapsos por calor. Como van las cosas ahora, además de las tradicionales toallas, jabones y desodorantes que se exigen en el curso de Educación Física, también debe sumarse a la lista los bloqueadores solares.

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Imagen tomada de Flickr por Colegio Las Cumbres

Finalmente, pero no por eso menos importante, el maestro de Educación Física debe poner especial cuidado en la seguridad alrededor del área de trabajo. El terreno sobre el que se actuará no debe presentar desniveles o peligrosos baches que puedan ocasionar caídas y fracturas en los educandos. También se debe tener cuidado con los deportes que se practican y aquí de nuevo hay que contrastar esto con las aptitudes de los alumnos. Por ejemplo, hay disciplinas que requieren mucha mayor coordinación que otras como lo puede ser el salto en taburete. Recuerdo que en mi escuela la mayor parte de los accidentes ocurrieron a raíz de este deporte que puede ser muy bueno para el desarrollo psicomotor pero causó un par de caídas con fractura hasta donde recuerdo. No se pide que se supriman estos deportes pero, en el ejemplo, se puede adaptar la altura del taburete para que no represente un gran desafío para los menos aptos al deporte. No hay necesidad de exigirle al alumno un 100 % en estas pruebas, sino que vaya superando sus propios niveles y no los de un campeón de su categoría.

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