La novatada, ¿una broma o un abuso?

Hay algo que todos los estudiantes temen en su primer día de universidad: las novatadas. Este rito de iniciación tan consolidado ha entrado en decadencia en los últimos años por dos principales motivos. El primero, por la tendencia a considerarlo una forma de acoso, y el segundo, porque las prohíbe el Estatuto del Plan Bolonia. Hoy indagamos en la naturaleza de estas bromas.

Hay algo que todos los estudiantes temen en su primer día de universidad, aún en el caso de que en la facultad o residencia a la que hayan ido a parar no se celebren desde hace años: las novatadas. Este clásico de las bromas siempre estuvo muy presente en ámbitos como el Ejército o las organizaciones secretas, donde alcanzaba las cotas más altas de crueldad, humillación y vejación. En el caso que hoy nos ocupa, apareció a la vez que lo hicieron en la Edad Media las primeras universidades en España, como las de Salamanca o Alcalá de Henares. Con el paso de los años ha sido en la carrera de Medicina y en las residencias y colegios mayores donde las novatadas han tomado mayor relevancia. Este rito de iniciación tan consolidado, sin embargo, ha entrado en decadencia en los últimos años por dos principales motivos. El primero, por la tendencia a considerarlo una forma de acoso, y el segundo, porque las prohíbe el Estatuto Universitario del Plan Bolonia.


Y es que nadie ha establecido jamás la fronteras entre novatada y broma de mal gusto. Entre otras cosas, porque la propia definición de la RAE relaciona ambas ideas. «En algunas colectividades, vejamen y molestias que los antiguos hacen a los recién llegados», indica. De este modo, y con tan solo buscar un poco en la red, vemos que las novatadas más comunes van desde inofensivas gincanas y guerras de huevos hasta el robo o la agresión física. ¿Cómo controlarlo?

En algunos rincones de España ya se han creado organizaciones con el objetivo de hacerlo. Es el caso de Galicia, donde se ha creado la primera asociación nacional contra las novatadas y el ‘maltrato’ universitario. Sus miembros no solo se amparan en el Estatuto de Bolonia, sino también en el mismísimo Código Penal, cuyo artículo 173.1, castiga con pena de prisión de seis meses a dos años a quien «infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral». Desde el citado ente insisten en la presión que suponen uno o dos meses viviendo situaciones de maltrato, en las que algunos universitarios solo pueden ducharse con agua fría o comer las sobras de los demás. Disponen, además, de un correo electrónico para denunciar los abusos: nomasnovatadas@hotmail.es.

De mientras, tanto universidades como residencias y colegios mayores han optado a menudo por prohibir estas prácticas, pero se siguen llevando a cabo sin su consentimiento. En algunos casos, como el de la Residencia Universitaria ‘Virgen de la Capilla’ de Jaén, las novatadas están permitidas siempre y cuando sean informadas previamente a la directora del centro, Mª Carmen Rubio, para que les de su aprobación. Algunas de las bromas permitidas son la prohibición de coger el ascensor durante una semana, llevar un cartel con la N de novata o obligar a que las chicas nuevas sirvan las bebidas en el comedor a las veteranas. “Son bromas inocentes con las que ninguna alumna puede salir perjudicada”, explicaba Rubio hace algún tiempo en declaraciones para VivaJaén, y añadía que «en el momento en que una alumna sufra, deja de ser una broma”.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Estáis a favor o en contra de las novatadas? ¿Cuáles son sus límites?

Fuente: Ibercampus.

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