La modernidad y el empleo, puertas abiertas al teletrabajo

Los avances de la tecnología, la informatización de los procesos productivos y la conectividad a internet en hogares y organizaciones, han creado un nuevo modo de trabajar donde no importa quién, cuándo y dónde sino cómo.

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Vivimos en un mundo globalizado en el cual el hombre ha delegado mucho del trabajo que solía hacer en las máquinas, pues con ellas se consigue mayor eficacia y eficiencia a la hora de realizar producciones masivas. Así como la industria cambió, cambió la naturaleza de los trabajos y, hoy en día, en la mayoría de los puestos que pueden surgir en una urbe, se requiere el control de una computadora a la cual el hombre comanda. Y ése es su trabajo.

Este nuevo trabajo cualificado y que requiere del dominio de herramientas informáticas es el presente y el futuro en el campo laboral, ya sea que se trate de un empleado de correo o de un ejecutivo de cuentas, por citar, además un abogado y un doctor, la computadora es una herramienta indispensable, y su utilización un medio para alcanzar el éxito profesional. Pero estas herramientas informáticas no solo se encuentran en el ámbito laboral, han pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana, usándolos en actividades hogareñas de todo tipo, de manera tan natural que siquiera pensamos en que estamos comandando una computadora.

A sus vez, los ordenadores ganaron un espacio de privilegio en todos los hogares y, una vez que hubo uno en cada hogar, internet no se hizo esperar y pudimos conectar nuestros hogares con los de nuestros seres queridos y, claro, con nuestros trabajos.

Es en este contexto que el Teletrabajo hace su aparición y comienza a instalarse como una nueva modalidad de empleo que cada vez más se difunde y expande dentro de las organizaciones que han sido capaces de reconocer los beneficios y minimizar las desventajas de este sistema. Pero el teletrabajo no es una profesión en sí sino, simplemente una forma moderna de desarrollar una tarea que pude realizarse con un ordenador y un línea telefónica y cuya ejecución puede realizarse en un sitio distinto de aquél donde se encuentran las instalaciones de la empresa y su jefe o compañeros de trabajo.



Sin dudas, para que esta modalidad de trabajo se instale firmemente en las sociedades, se requiere de una reorganización cultural que permita aplicar con eficiencia el sistema que, por prejuicios y desconocimiento, encuentra resistencia tanto en trabajadores como en organizaciones y empresas de toda índole.

Sucede que para que el teletrabajo se instale y sea aceptado se requiere de una modificación de las ideas clásicas que ajustan a los trabajadores ateletrabajo.jpg cumplir horarios y permanecer en un espacio físico delimitado por su empleador.

A medida que las empresas incrementen sus inversiones en la aplicación de telecomunicaciones, el trabajador encontrará que su labor puede ser desarrollada desde cualquier sitio donde disponga de un ordenador conectado a internet y así poder disponer de su tiempo y horarios para realizar sus tareas como más le convenga, y que se le mida por resultados y no por cumplimiento de horarios, ya que su presencia física no será necesaria en la empresa u oficina.

Por ello es importante remarcar que para el teletrabajo no es importante quién, dónde o cuándo se realiza el trabajo, sino los resultados. Idea que difiere bastante de los estandartes actuales de empleo; pero el camino al cambio es inminente y son las grandes ventajas que ofrece el Teletrabajo las que abren puertas para que esta nueva modalidad se instale como una constante.

Si tenemos en cuenta las características más salientes, descubriremos que esta modalidad permite insertarse laboralmente a personas que estaban marginadas del circuito de empleos, ya sea por tener alguna discapacidad física o impedimento que impedían su participación en el mercado de empleo tradicional. Puede decirse, entonces, que el teletrabajo viene a ajusticiar y emparejar las vacantes midiéndonos a todos con la misma varilla, la de los resultados.

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Los beneficios de trabajar desde el hogar, o desde donde el empleado decida cada día que trabajará, son múltiples y se reflejan en la vida de la empresa y del trabajador.

Entre las ventajas que vivirá el teletrabajador se encuentran el ahorro de tiempo y dinero en traslados, transporte y en vestimenta, pues ya no es necesario sostener una imagen. Pero, la más destacables de todas es la increible disminución del estrés laboral. La flexibilidad horaria y mayor disponibilidad de tiempo le hacen ser un trabajo deseable por quienes valoran disponer de sus tiempos para poder desarrollar libremente actividades personales e incluso combinar con otros ocupaciones o trabajos.

Los beneficios para la empresa también son cuantiosos y entre los destacables podemos citar la mayor productividad por la implementación de sistema de objetivos y no de cargas horarias; disminución de conflictos de convivencia entre empleados, importante disminución de los costos de producción pues ya no se requiere una gran infraestructura edilicia ni gastos de electricidad, calefacción / refrigeración, además de la posibilidad de expansión sin cambios estructurales y con personas que pueden encontrarse alrededor del mundo y hablar diferentes idiomas.

Pero para hacer un análisis acabado del Teletrabajo es importante evaluar también las desventajas que implican tanto para trabajadores como para las organizaciones. Así como existen dos tipos de teletrabajadores, a saber, los que se encuentran en relación de dependencia y quienes se emplean ‘freelance’, los puestos más comunes son estos últimos, lo cual produce una gran inestabilidad laboral y, muchas veces, la pérdida de los aportes previsionales que le asegurarán una jubilación. Muchas personas, ademas sufren la falta de un ambiente laboral, horarios y la falta de separación de su espacio familiar del laboral; además, debe destacarse que en ocasiones puede conducir al sedentarismo.

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Es claro que, por estas razones, el teletrabajo no es para todo el mundo; es importante responder a ciertas características personales que facilitarán el desarrollo en esta modalidad o se lo harán imposible. Entre las características que debe tener la persona que quiere trabajar desde su hogar, además de las necesarias herramientas para así hacerlo, también se le exige que reúna un perfil.

Será necesario que domine las herramientas informáticas, que tenga capacidad para organizar su trabajo, sus responsabilidades y sus tiempos y cierta facilidad para mantener las comunicaciones interpersonales, aun las que median en la relación laboral, por medio de la tecnología; esto significa, responder correos electrónicos y esperar contestaciones por la misma vía, controlando su ansiedad y adaptando el vocabulario para que sea bien entendido en el medio escrito.

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