¿La educación tradicional o la electrónica?

Existen aspectos de la vida social que no pueden ser reemplazados por un ordenador ni por un sistema virtual, a pesar de que los jóvenes pasen horas conectados, chateando o compartiendo intereses por medio de redes sociales, a la hora de formarse siguen optando por el sistema tradicional: El presencial, con un aula, un profesor y muchos compañeros de carne y hueso.

La tendencia indica, sin siquiera dejarnos pensar, que las computadoras lo invadirán todo en muy poco tiempo, que cada vez más y más actividades se realizarán por medio de internet y que cada vez menos necesitaremos “salir”, hacer cola o concurrir a un establecimiento para efectivizar un trámite.

Ciertamente la virtualidad se expande y no sólo podemos comunicarnos por esta vía, podemos comprar, vender, pagar, ver, escribir y estudiar.

educación tradicional y virtual

Estudiar por vía electrónica, utilizando un sistema de e-Learning, sin necesidad de concurrir a clases, tomar apuntes, escuchar clases, conocer compañeros de estudio, profesores, interactuar con futuros profesionales que han elegido la misma carrera que nosotros, intercambiar tarjetas y cafés mientras se desarrolla un debate sobre un tópico expuesto en clase.

Las grandes ventajas de el estudio virtual ya están dichas y se resumen a la flexibilidad horaria en cuanto al régimen de cursadas y al tiempo en que puede desarrollarse una carrera; compatibilidad de trabajo – estudio; incremento en la capacidad organizativa ya que son pocas obligaciones cotidianas que se resumen a entregar trabajos prácticos, participar de uno o dos foros y realizar, también por internet, los exámenes parciales de cada asignatura.

Las contras también son muchas y no se detallan en los formularios de inscripción. Tener una comunidad virtual al servicio del alumno no es lo mismo que preguntar al profesor, participar de foros no es equivalente a debatir un caso en clase y realizar inscripciones electrónicas tampoco es igual a visitar la secretaría académica y tener un poco de intercambio humano con una persona amable.


Retomando la compatibilidad que el e-Learning ofrece para poder trabajar y estudiar al mismo tiempo, dado que no es necesario concurrir a clases en ningún horario, tampoco podemos advertir en la oferta que, quienes trabajamos con un ordenador ocho horas al día, pocas veces regresemos a casa con ganas de encender nuestra computadora personal para realizar las tareas de rutina universitaria como visitar foros, recoger novedades o apuntes.

El e-Learning es una opción a la que muchos jóvenes y no tan jóvenes se vuelcan para perfeccionarse, estudiar una segunda carrera y mejorar su posicionamiento dentro de su puesto de trabajo pero dudo mucho que el futuro de la educación sólo pueda ofrecernos esta vía de educación.

Existen aspectos de la vida social que no pueden ser reemplazados por un ordenador ni por un sistema virtual, a pesar de que los jóvenes pasen horas conectados, chateando o compartiendo intereses por medio de redes sociales, a la hora de formarse siguen optando por el sistema tradicional: El presencial, con un aula, un profesor y muchos compañeros de carne y hueso.

Al respecto, José Luis Pérez-Pla, socio de la consultora de formación Tea-Cegos, también duda del futuro categórico del e-Learning y, muy por el contrario, apuesta a la formación tradicional como pilar de la educación y formación.

e-learning

La consultora que cuenta con cincuenta años de experiencia y una facturación de 20,5 millones de euros en España, es una de las líderes del sector del eLearning en el Viejo Continente y, muy lejos de dedicarse exclusivamente a la formación en línea, esta consultora se mantiene cauta y hasta desconfiada de la fiebre del e-Learning y no cree que la formación en línea sea la panacea de la formación: «No se puede negar que el e-learning tiene futuro, pero nunca desbancará a la formación tradicional porque hay muchos contenidos que sólo se pueden enseñar de forma presencial.

«Únicamente los que sólo exigen aprendizaje encuentran en los medios online su mejor plataforma, como es el caso de la informática, los idiomas y la ofimática», dice Pérez-Pla quien, además se anima a arriesgar que en los próximos años la formación en línea crecerá pero que de ninguna manera podrá superar el 15% de la formación y que gran parte de las razones estarán dadas por problemas técnicos y de seguridad que hoy ya se presentan.

Probablemente la sentencia del e-Learning esté dada en su propia concepción ya que una de las claves de esta metodología es el uso de internet, cada vez más extendido pero cada vez más inseguro o, por ser más exactos, en constante lucha por brindar plataformas seguras que rápidamente pierden sustentabilidad.

Por otro lado, no todas las profesiones pueden estudiarse por vía electrónica; sería imposible poder transmitir conocimientos de biología, química, física o medicina, entre muchas otras áreas que requieren de prácticas presenciales y de una permanente guía y participación de uno o varios tutores; sí se podrán estudiar por esta vía aquellas carreras que sólo requieren “estudiar”, es decir, leer, aprender, memorizar y que no exijan destrezas personales que requieran de la práctica.

En general, estas carreras están relacionadas a la tecnología, pues es por su intermedio que se realiza la capacitación por lo que se puede decir que se practica mientras s e estudian, por ejemplo, técnicas de ofimática.

Difícilmente la capacitación en línea pueda desbancar a la formación presencial porque más allá de las necesidades de tiempo es necesario que la gente pierda el miedo a las tecnologías y se anime a invertir en formación virtual, con todos los enigmas que para el usuario inicial pueden significar y que, muy a menudo, lo empujan a encontrar un horario en su agenda para concurrir a una Universidad y anotarse en la carrera que desee.

Habrán, como ya hay, muchas otras formas de incorporar la tecnología a los estudios y puede que muchos de nosotros hayamos utilizado un ordenador mientras estudiábamos, realizábamos un Trabajo Práctico o una Presentación. Puede ocurrir que un profesor admita el envío de material por medio de correo electrónico o que la Universidad disponga de un espacio virtual para el encuentro de sus alumnos, donde se les permitirá intercambiar conocimientos, ideas y materiales de estudio, pero las clases y los exámenes seguirán siendo a la manera tradicional, con todas las sensaciones que provocan un bolillero junto a la Mesa examinadora, teniendo que recitar de manera oral, delante de un experimentado y exigente cuerpo docente, aquéllos conocimientos que nos transmitieron el clases.

Fuente: JPVal, Cein

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