I want you for Mercadona

Mercadona-establecimiento

Mercadona, punta de lanza del parque empresarial valenciano.

El gobierno valenciano sigue endeudándose hasta las cejas y pidiendo un préstamo para pagar el anterior. Somos la autonomía más endeudada -la más ‘deficitariamente financiada’ según el parte oficial- y para cuando acabemos de pagar los intereses de usurero que nos exige el gobierno marianista seguramente estaremos muy cerca de igualar el PIB de Botsuana, por poner un ejemplo así al azar. A los fidelísimos y abnegados súbditos de la Generalitat azul, (en adelante Generalísima) nos chulea hasta el apuntador.

Pero mientras hay vida, hay esperanza. Así pues, mientras decidía en qué invertir los últimos dos euros de su presupuesto mensual (sí, los meses valencianos es que son así, se acaban cuando les da la gana), a un servidor se le han ocurrido dos posibles maneras de sacar pecho. La primera de ellas, mi baza fuerte, consistiría en compensar nuestra balanza comercial a base de exportar chorizo a manos llenas, ya que en esta bonita y levantina tierra crecen hasta de los árboles. Misterios del cambio climático. Claro que luego pensándolo bien, he llegado a la conclusión de que el chorizo silvestre quizás se vea bastante apurado a la hora de competir contra un D.O.  Guijuelo, por ejemplo. No hay color.

Así las cosas, a los valencianos no nos quedará más remedio que apostar por la segunda opción y jugárnoslo todo a la carta Mercadona como quien se lanza al vacío confiando en que la cuerda no tenga nada contra él.  Sí, señores, porque de entre los avatares de este duro invierno nuclear en que se ha convertido la economía valenciana, la cadena de supermercados que dirige Juan Roig es una tierna florecilla, un brote verde, un rayo de luz y de esperanza que guía nuestro camino hacia el futuro… y la punta de lanza del músculo empresarial valenciano. Bueno, la punta o la lanza entera, que a este paso van a acabar siendo lo mismo.

Baste un vistazo a su web de empleo para constatar que las huestes mercadonias no cejan en su empeño de dominar la Península y más allá. Catalunya, Madrid, Andalucía, Canarias… así hasta setenta nuevos puestos de trabajo diferentes. Colecciónalos. Y no sólo de cajero raso, oiga. También buscan abogados (por si las moscas), frigoristas, responsables de calidad del pan y  hasta expertos en medicina del trabajo. Por eso, en un alarde de generosidad impropio de mí, me he propuesto echarle un cable a mi amigo el Excelentísimo Alberto I el Tecnócrata, a ver si así logra solucionar la papeleta del paro.

Desde aquí hago un llamamiento a todos los valencianos, hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, parados todos. Envíemos masivamente nuestros currículums y optemos a cualquiera de los puestos de trabajo que ofrece nuestra gran madre Mercadona. No temáis cambiar de ciudad, que eso ya está demodé. Alistémonos todos en las filas del comandante Roig y ayudémosle a conquistar el mundo. Así tendremos justificación histórica para cambiar el escudo de la Generalitat por la famosa cesta de la compra y a la vez conformaremos nuestra propia diáspora. Y ya sabéis; no hay pueblo elegido que no tenga una diáspora decente.

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