Enamorarse en el trabajo

Enamorarse en el trabajo es algo tan normal como el desarrollo de la propia vida, en este artículo de buscar empleo tienes las claves para llevarlo con la normalidad que se debe.

Estresante o apasionante, una historia de amor con una persona que trabaja en la misma empresa que nosotros puede convertirse en un arma de doble filo. La evolución sociológica del propio concepto del trabajo provoca este tipo de situaciones. Al fin y al cabo es el lugar donde más tiempo pasamos a lo largo del día. ¿Hay que evitarlo?, ¿negarlo?, ¿ocultarlo? ¿Qué tipo de problemas podemos generar a la empresa y a nosotros mismos y cómo podemos evitarlo?

Aunque históricamente, los manuales y la historia del management norteamericano ha castigado y mucho este tipo de conductas la realidad es otra. El aumento de personal femenino en las empresas que se ha venido produciendo en las últimas décadas ha convertido el lugar de trabajo en un sitio donde conviven hombres y mujeres que pasan más de la mitad del tiempo que están despiertos en esa superficie. Además, el trabajo en equipo crea fuertes vínculos entre los individuos, que comparten a menudo, a través de su puesto de trabajo, intereses. Es normal que se formen numerosas parejas en el lugar de trabajo.

nino-y-nina.jpg

Imagen: zurZa en Flickr

Lo primero que me gustaría dejar claro en este artículo, antes de meterme en el barro, es que no hay ninguna prueba ni ningún estudio que haya demostrado que la calidad del trabajo de los enamorados disminuya. De hecho, los enamorados tienen una alegría de vivir y un entusiasmo que puede transmitirse perfectamente a la vida profesional. Esta sensación favorece la motivación, hasta el punto de que hay algunos estudios que sí hablan de una mejora del rendimiento. Algunas empresas consideran que la formación de parejas duraderas dentro de su seno contribuye a una buena imagen social de la misma.

No obstante, la empresa no debe ser considerada como un terreno de caza y las normas de la organización deben respetarse escrupulosamente. Mucho cuidado con ciertos comportamientos propios de enamorados delante de compañeros de trabajo, incluyo el tonteo. Lo recomendable es mantener mucha prudencia y una discreción absoluta, al menos al principio de la relación. Mientras mantengas la calma en las reuniones de trabajo y no se te vaya la lengua no habrá problema. Mucho cuidado con abandonar de repente el salir a tomar una caña, de compras o a jugar un partidito con los compañeros. Pueden darse cuenta.

El caso de una relación entre dos personas que tienen diferentes responsabilidades hay que tener un especial cuidado. Si el romance se revela al resto de compañeros, estos podrían sospechar cierto favoritismo que no dudarían en comunicar al superior directo. Si la historia de amor es duradera, debes hacer lo posible por poner fin a esta jerarquía pidiendo un cambio de departamento o de oficina de trabajo.

La existencia de una relación de amor entre dos miembros del mismo equipo de trabajo puede provocar una serie de problemas que no hay que descuidar. Dos personas que viven una historia de amor crean, en su equipo de trabajo, un subgrupo, una zona de intercambio de información privilegiada donde reina una relación de confianza más intensa que con los otros miembros. Porque la fluidez del intercambio del uno con el otro es privilegiada, carecen de transparencia en la división de la información con otros y llegan a veces hasta pasar por alto las jerarquías intermedias. Del mismo modo, pretenden regularmente trabajar sobre un mismo expediente o ir juntos a cualquier viaje de negocios. Y todo eso puede producirse sin que ningún de los dos se dé cuenta de la barbaridad que están cometiendo.

Ahora bien, en tales casos hipotéticos, los otros colegas pueden desarrollar un sentimiento de desconfianza y exclusión. Después de algunos incidentes incluso minúsculos, este sentimiento puede transformarse en sospecha y generar, en el equipo de trabajo algunos problemas que serán en el futuro extremadamente perjudiciales. Resulta especialmente importante mantener una comunicación abierta y atenta con los otros, no perder la concentración en ningún momento.

Ninguna pareja que se forma en el trabajo está obligada a comunicar su situación a los administradores. De hecho, legalmente, la empresa no tiene ningún derecho a intentar regular sobre tal aspecto. No obstante, hay algunos casos hipotéticos en que es beneficioso comunicar la existencia de la relación, sobre todo en situaciones que pueden plantear conflicto de intereses. Tiene que ver sobre todo con personas que cumplen funciones jurídicas, contables, bancarias o de gestión de cuentas. En un Comité de dirección por ejemplo, una pareja puede representar una clase de subsistema de influencia y decisión perjudicial al buen funcionamiento del órgano.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...