El triste destino de algunos niños

En esta entrada vemos, a través de una historia real, cuál puede ser el destino de un niño, según el ejemplo de sus padres.

Bien dicen que un ejemplo vale más que mil palabras. Esta frase vino a mi mente a raíz de los últimos acontecimientos que sucedieron en torno a una amiga de mi novia, la cual pasó y pasa por momentos difíciles. A decir verdad, su vida es bastante complicada puesto que es la madre soltera de un niño que ahora tiene ocho o nueve años de edad. Lo que me llamó y me llama la atención es como una persona puede ofrecer a su hijo los extremos de la ecuación en cuanto a su cuidado y crianza, Me explico. Giuli es una mujer de 35 años de edad, no tiene trabajo fijo y vive en un pequeño apartamento alquilado. El padre de su hijo, está totalmente desatendido de su educación y de su manutención en general. La columna que sostiene la economía de Giuli son más bien los padres de su ex pareja, los cuales tienen dinero más que suficiente y le pasan una pensión mensual a cuenta de su irresponsable hijo. Ese dinero por supuesto es el justo y necesario para pagar el colegio, alimentos y vestido del pequeño Fernando.

Imagen tomada de Flickr por raul flakillo

En cuanto al resto del dinero que Giuli necesita para sobrevivir, lo consigue a través de algunas actividades sociales que organiza o de trabajos eventuales que va consiguiendo por allí. Esto sin duda, se convierte en un ejemplo de pundonor para Fernando quien ve como su madre hace malabares para su educación y consigue dinero de donde sea cuando hay que conseguir todas las cosas que van solicitando en la escuela como materiales de trabajo o cuotas para reuniones.



Por otra parte, los abuelos tuvieron la infeliz idea de proponerle a Giuli que ellos se harían cargo completamente del niño, que lo pondrían en el mejor colegio y que recibiría la mejor crianza, siempre y cuando él pasara a vivir en casa de ellos. Por supuesto Giuli tendría que buscarse otro lugar pues no estaba contemplada en los planes de los abuelos. Evidentemente ella no aceptó y decidió luchar sola. A estas alturas y con la edad que tiene, el niño ya está bien enterado de la situación y apoya a su madre en su cruenta lucha.

Sin embargo, esta lucha tiene sus bemoles. Recordemos que Giuli es joven y como tal, busca que divertirse. El problema es que en esa ruta comete algunos excesos que no resultan buen ejemplo para Fernando. Ciertamente varios factores confluyen en esta historia, siendo el más evidente, la frustración, lo que hace que Giuli busque un desfogue en el siempre “solícito” alcohol. Por si fuera poco, ella es la hija de un padre que la tuvo fuera de su matrimonio, producto de una infidelidad. Asunto que su padre quiso remediar muchos años después presentándola a su mujer y a sus seis hijos legítimos. Fatalmente su plan no cuajó y más bien cogieron animadversión hacia Giuli, marginándola constantemente. Es fácil, en tal sentido, ver cómo viene esa mano. Decía que Giuli no se convierte en buen ejemplo para Fernando quine ve como su madre se “pierde” los fines de semana. Por otra parte, la semana que pasó sucedió un hecho que me pintó de cuerpo entero la situación en cuanto al horizonte de Giuli.

Imagen tomada de Flickr por alfonsomoreno

A ella le fueron detectados cálculos en la vesícula y debe operarse. Tuvo que hacer malabares para reunir el dinero necesario pero ella sostiene que quiere hacerlo de una vez para poder volver a las juergas. Me quede pensando en cuanto al futuro que le espera a aquel niño. Parece ser que la cadena de hechos lo arrastrará también. Imagino que en dos o tres años, cuando ya se de cuenta de todo y pueda analizar las situaciones, sufrirá y esto se verá reflejado en su educación. Seguramente tendrá problemas en la escuela y lamentablemente, es muy probable que copie el molde de su madre. Para complicar las cosas, Giuli no es precisamente ilustrada y sus juicios de valor son bastante limitados por lo que un adecuado control sobre su hijo será difícil de concretar cuando este llegue a la adolescencia y además, ¿Con qué respaldo lo podría hacer? Ciertamente el panorama se vuelve sombrío y las soluciones no llegan ya que ella no está concentrada en su hijo sino en sus problemas. Puedo decir que no está construyendo una pista para él, sino que simplemente está parchando la que el destino le ha planteado. Y me imagino que el futuro de muchos otros niños anda por aquel mismo asfalto.

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