Educación obligatoria, ¿sí o no?

Disminuir la deserción escolar es uno de los problemas más grandes de las distintas sociedades. Muchos creen que la solución es una educación obligatoria hasta los 18 años. ¿Tu qué crees?

Educación obligatoria, ¿Hasta que edad?

Educación obligatoria, ¿Hasta que edad?

Uno de los problemas más importante que las distintas sociedades mundiales han tenido que afrontar en el ámbito educacional, es el abandono escolar. Muchos modos se han buscado para disminuir este problema. La educación obligatoria hasta determinada edad, el cambio en los distintos ciclos escolares, concientización, igualdad de oportunidades, entre distintos métodos utilizados para disminuir dicho mal.

En países como Inglaterra y Francia, por ejemplo, la deserción escolar de alumnos, luego del periodo de educación obligatoria, alcanza el 13%. Más aún en España, donde esta cifra supera el 30%.

Pues ahora bien, cuál es la solución a este problema. Qué hacer para que los jóvenes, adolescentes, entiendan la necesidad de continuar estudiando en una sociedad cada vez más competitiva. Cómo lograr hacer entender que las posibilidades laborales se achican cada día más para aquellas personas poco calificadas. Varias preguntas para más de una respuesta. De hecho, cada país entiende de distinta forma la solución a este inconveniente.


Sin embargo, hay una respuesta que suelen repetir distintas sociedades. Nos referimos a la de la obligatoriedad de estudio. Algunas hasta más edad que otras. En España, por ejemplo, es hasta los 16 años. Aunque se ha comenzado a discutir sobre la posibilidad de extenderla hasta los 18, como sucede en Alemania. Pero muchos coinciden en que obligar a los niños a estudiar hasta los 18 años, es  una de las formas de solucionar este inconveniente.

Ante este planteo aparecen dos puntos de vistas. Por supuesto, aquellos que están en contra y aquellos que están a favor.

En relación al primer grupo, los que se manifiestan en contra, estos entienden esta medida como inviable, ineficaz y contraproducente. Obligar a jóvenes adolescentes a estar en un lugar en el que no lo desean, llenaría de inconvenientes el aula y no sería, incluso, nada beneficioso para ellos mismos. Como dice el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Julio Carabaña, “»De lo que se trata es de convencer a la gente, no de obligarles».

En cambio, el sector que se encentra a favor de esta medida sostiene que entrega más beneficios que problemas. Creen que si estas medidas van acompañadas por esfuerzos para que esos años extra, obligatorios, sean más productivos, las cifras de abandono escolar pueden reducirse más de un 1,4%, mientras que la matriculación en la escolarización posobligatoria subiría un 1,5%.

Personalmente me encuentro, definitivamente, dentro del primer grupo, aquellos que creen que obligar a los jóvenes a estudiar no es la solución a ningún problema. Me inclino por una solución en la que se entreguen mayores medios para mejorar la calidad de la educación, ofrecer mayores vías de escolarización e incentivos para volver a estudiar para aquellos alumnos que lo han dejado, becas para los más pobres, que son los que mayor riesgo de exclusión tienen, entre otras formas.

Claro que cada uno puede tener su propio punto de vista ante este dilema. Los invito a que nos cuenten cómo solucionarían ustedes el problema de la deserción escolar.

Foto: Cuaderno de estudio por scui3asteveo en Flickr

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