Nadie nos enseñó a sentarnos

Empleados sentados

Es necesario cuidar la postura cuando nos sentamos en el trabajo.

Te levantas a las 07:00 de la mañana para ir al trabajo, madrugar no te sienta del todo bien y ahí afuera está cayendo una tormenta que fastidia un bonito día. Te marchas de casa tras un frugal desayuno y llegas a tu despacho media hora después con los pies mojados, los ojos entrecerrados y el frío metido en el cuerpo. Delante te espera una mesa alargada, su tamaño no se debe a la importancia de tu cargo en la empresa (que también) sino a que es necesario que quepa toda una montaña de papeles en ella y un aparatoso ordenador. La situación es desesperante, según que días, pero todos empujamos nuestro sillón hacia atrás, nos dejamos caer sobre él y comenzamos nuestra rutina, un día más. Ocho horas después, regresas a casa con un dolor terrible de espalda. Es mucho tiempo de trabajo, es cierto. Pero la culpa, al fin y al cabo, la tenemos nosotros.

No sabemos sentarnos, ese es nuestro problema. Porque desde pequeños se nos ordena: ¡estate quieto! ¡siéntate! ¡espérate en la silla! Pero nadie nos coloca en ella y nos corrige para que, a parte de obedecer, obedezcamos de forma correcta. Lo cierto es que a lo largo de nuestra vida, desde que nos levantamos de la cama hasta que nos entregamos nuevamente a ella, debemos aprender a vivir en paz con nuestra columna vertebral para prevenir todo tipo de dolor. Eso significa vivir con la cabeza alta, los hombros atrás y el torso erguido. Muy pocos, por no decir nadie, consigue mantener esta postura a lo largo del día… será porque, efectivamente, a nadie se nos ha enseñado desde pequeños. Dicen que nunca es demasiado tarde para aprender algo. Aquí algunos consejos para posturas correctas:

  1. Mantenerse erguidos: Hay que evitar a toda costa aquellas posturas que tienden a curvar la espalda, a hundirla o torcerla. La columa debe estar siempre erguida para que los discos intervertebrales puedan repartir correctamente el peso y evitar deformaciones. Existe una tendencia en el ser humano a inclinarse hacia delante por el propio peso del cuerpo, esa tendencia hay que erradicarla. Mantengamos siempre la espalda recta de forma totalmente natural, sin forzarla. Hombros hacia atrás suavemente, cuello recto, cabeza levantada y abdomen contraído. El simple hecho de probarlo nos aliviará los dolores de espalda.
  2. Pies en el suelo: Es aconsejable que las plantas de los dos pies estén en contacto con el suelo. La inercia de cruzar las piernas o estirarlas hacia delante fuerza la columna. Después de varias horas sentado, es difícil mantener la misma posición. Hasta la mejor postura puede producir fatiga si no nos relajamos de tanto en tanto. Por eso, hay que realizar pausas, cambiar la posición corporal y realizar algunos estiramientos musculares. Evita abandonar tu cuerpo a la dejadez y al cansancio y cuida tus posturas.
  3. Doblar las rodillas. Otro punto a tener en cuenta consiste en adquirir la buena costumbre de agacharse, doblando las rodillas, cuando tengamos que coger algo del suelo o de la parte inferior de un mueble, por ejemplo. Esto supone ponerse de cuclillas manteniendo la espalda recta, especialmente en aquellos casos en los que vayamos a levantar un objeto de peso considerable.
  4. Utilizar una silla rígida. Cuando estamos de pie, nuestro peso recae entero sobre la planta de nuestros pies, apoyados en el suelo. Pero cuando nos sentamos contamos con un apoyo más, el del asiento. Nuestro peso se distribuye entonces entre la silla y el suelo (sobre éste último gravita aproximadamente un 16% del peso total). El equilibrio óptimo entre estos dos apoyos se consigue nuevamente manteniendo el tronco vertical, los músculos horizontales, las piernas verticales, y los pies horizontales (descansando sobre el suelo). Por tanto, debemos escoger una silla rígida, de respaldo suficientemente grande como para apoyar toda la espalda en él, y con una altura que corresponda a la longitud de nuestras piernas. Si es así, nuestros pies no tocaran suelo y como es aconsejable, deberán reposar sobre una banqueta como complemento. Todos los sillones, sofás y asientos mullidos y blandos son malos para la espalda, lo mejor es un respaldo firme y rígido que nos mantenga igual de firmes nuestra columna. De la misma manera, los colchones de nuestra cama deben seguir este ejemplo.
  5. Aprender a dormir bien. También por la noche podemos acabar de empeorar los dolores de espalda si adoptamos una mala postura, por eso lo recomendable es dormir boca arriba. Si se duerme de costado, deben mantenerse dobladas las piernas y el que acostumbre a hacerlo boca abajo, que vaya deshaciéndose de esa mala rutina porque esa postura somete a la columna a una posición incorrecta.

Dicho lo dicho, es hora de que nos empapemos de estos consejos, los transmitamos a nuestros hijos y, sobre todo, empecemos a aplicarlos en nuestro día a día. Pongamos fin a los dolores de espalda.

Fuente: www.paritarios.cl

Foto: Laboratorio en movimiento

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