Cuando el futuro universitario se debe alejar del hogar por motivos de estudio

En esta entrada vemos lo que sucede cuando un joven elige una carrera profesional que implica su alejamiento del hogar. Existen varias alternativas pero debe haber consenso para brindarle la tranquilidad necesaria para el desarrollo de su carrera

La vida universitaria puede presentar algunas complicaciones. Ya de por sí, resulta todo un proceso la elección de la carrera profesional que queremos seguir. Decidir entre la carrera que nos será más rentable y la que más satisfacciones nos traerá como personas no siempre son coincidentes. Ciertamente las personalidades son distintas y tiran de nosotros en dirección opuesta a lo que puede plantear el mercado en el momento en que tengamos que saltar a este. Otro tema es la elección de la universidad en la que queremos seguir nuestra carrera y conviene detenernos en este punto para analizar las posibilidades y escenarios que se nos pueden presentar.

Ya que hemos elegido determinada carrera, puede ocurrir que ésta no se dicte en un campo universitario cercano a nuestro hogar con el consiguiente problema que nos acarrearía el desplazamiento hasta otra ciudad o localidad. En este sentido hay que considerar y afinar muy bien los horarios si es que no tenemos otra opción de alma máter. Tampoco es que sea un drama sin solución pero una palabra debe llegar a nuestra mente: sacrificio.

Imagen tomada de Flickr por Metro de Santiago

En efecto, si hablamos de “perder” cuando menos 3 o 4 horas al día sólo en traslados, tenemos que el tiempo que nos queda fuera de las aulas para el estudio es poco y ni qué decir de los tiempos libres que son tan necesarios cuando uno es joven y de los momentos de descanso que son ineludibles para un buen rendimiento. En efecto, el poco descanso puede llegar a convertirse en uno de los peores enemigos cuando del rendimiento mental se trata.



Las técnicas que usamos muhcos jóvenes para permanecer despiertos más tiempo como la ingestión desmedida de café o incluso de fármacos, puede terminar convirtiéndose en un boomerang para nuestra salud, la cual puede colpasar en cualquier momento pues estos «puentes» tienen un determinado límite en su funcionamiento. Pero no todo está perdido en este escenario ya que existen muchos centros universitarios que ofrecen los servicios de pensión dentro de su mismo campo o en un anexo cercano a este. Aquí el sacrificio tendría que venir más bien de parte de los padres, sobre todo de aquellos muy apegados a sus hijos. Se debe conversar el tema ya que es probable que, sumados los días libres y las festividades, no se llegue ni a un mes al año respecto del tiempo que pasarán juntos.

Los padres no deben dejar que esta sensación de separación se convierta en angustia y pase a formar parte del hijo que emigra ya que es parte del transcurso normal de la vida. Por su parte, los adolescentes tienen que buscar un lugar que les brinde la tranquilidad debida tanto a ellos como a su familia. Lo mejor aquí es que se muevan en base a recomendaciones.

Generalmente todas las facilidades están dadas en estos centros universitarios para el desarrollo del nuevo educando. Habitación y las comidas del día están garantizadas. Si el futuro universitario accede a esta modalidad, es conveniente que llegue a este momento con la mayor madurez posible ya que prácticamente se empezará a gobernar solo de la noche a la mañana. Es fácil “perderse” en estas circunstancias cuando no se ha desarrollado una personalidad sólida y una solvencia moral adecuada.

Por otra parte, existe el escenario intermedio en que el joven puede estudiar la carrera profesional que desea –y que físicamente queda lejos- a distancia. En efecto, hoy en día la oferta para realizar estudios universitarios en línea es bastante amplia y pensando justamente en las dificultades que algunos jóvenes pueden encontrar para trasladarse de una localidad a otra o de mudarse de un país a otro. Otra figura podría ser el del intercambio estudiantil en el que el joven llega a hospedarse a la casa de una determinada familia mientras realiza sus estudios en una ciudad foránea.

Imagen tomada de Flickr por aixajorquera

En ese escenario, el joven será encargado con tareas menores y de sencilla realización a cambio de la tranquilidad de un techo y una pensión diaria. Esta me parece que es la mejor forma en la que el estudiante crecerá tanto profesional como personalmente ya que ciertamente se habrá independizado de su propia familia pero aún tendrá ciertas normas que seguir dentro del hogar que le acogerá. A los adolescentes recomendarles que afronten este nuevo en sus vidas con ttoal seriedad y madurez. De esa forma estarán respondiendo como corresponde a la confianza de la familia que le ha abierto las puertas de su hogar.

Sin embargo, sentirá mayor libertad de desempeño toda vez que se trata de una familia ajena. Sólo quedaría considerar en este escenario la seriedad de la familia receptora que generalmente se hará en base a recomendaciones de otras personas en casos similares. Como vemos, la elección de una carrera profesional puede llegar a ser compleja. Lo principal es que exista la voluntad y la vocación, tanto del futuro alumno como de los padres para que se logre discutir y elegir las mejores alternativas en caso de que surja algún impedimento de estudio en un centro cercano a la familia.

Esto no supone que los jóvenes debamos perder nuestra capacidad de elección. La carrera debe ser elegida en última instancia por nosotos mismos para lo cual debemos ser lo suficientemente inteligentes y humildes como para aceptar los consejos y sugerencias que nos puedan alcanzar. Ciertamente hay otros escenarios como aquel en el que el joven desea estudiar en cierta universidad particular pero los padres no pueden costearla. Eso será materia de un siguiente artículo.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...