Conducta oposicionista y desafiante

El trastorno de conducta oposicionista y desafiante (su sigla en inglés es ODD) es un trastorno conductual que por lo general se diagnostica en la niñez y que se caracteriza por conductas no cooperativas, desafiantes, negativas, irritables y fastidiosas hacia los padres, compañeros, maestros y otras figuras de autoridad. La situación de angusti ay preocupación que los niños y adolescentes con esta conducta generan en las personas que los rodean son mucho mayores que la experimentas ellos mismos.

Aunque aún los especialistas no han logrado determinar la causa exacta de este trastorno existen dos teorías: una del desarrollo y otra del aprendizaje.La teoría del desarrollo, parte de una edad muy temprana en el niño, cuando tiene entre uno y dos años de edad, momento en el que encuentra problemas de autonomía, caracterizados por una cierta dificultad para separarse de la persona a la que se encuentra ligado emocionalmente.

Como consecuencia de ello surgen unas actitudes negativas que son consideradas como una continuación de “las cuestiones normales del desarrollo que no se resolvieron de forma adecuada durante los primeros años de vida”. Las «actitudes negativas» características de este trastorno se consideran una continuación de las cuestiones normales del desarrollo que no se resolvieron de forma adecuada durante los primeros años de vida. La segunda teoría es la del aprendizaje, para esta teoría “las características negativas del trastorno de conducta oposicionista y desafiante son actitudes aprendidas que reflejan los efectos de las técnicas de refuerzo negativo empleadas por los padres y figuras de autoridad”.


La utilización de refuerzos negativos por parte de los padres o maestros, por ejemplo, como figuras de autoridad más destacadas, provoca un incremento en la frecuencia y la intensidad de este tipo de conducta en el adolescente, ya que con ello lo que hace es reclamar de una forma directa una mayor atención y una mayor preocupación por parte de de esas personas.Los trastornos del comportamiento, como categoría, son sin duda la causa mas común de remisión a los servicios de salud mental para niños y adolescentes. Este trastorno en particular es más frecuente en los niños que en las niñas.


Síntomas del trastornoLas principales características vienen determinadas por una serie de situaciones caracterizadas por una falta evidente de cooperación, desafío y comportamiento hostil hacia todo aquello que indique autoridad. Las formas más frecuentes de manifestarse son las siguientes:

– Se enfadan con relativa frecuencia, se encolerizan. Es muy habitual en ellos las rabietas de todo tipo, ya que pierden con facilidad la paciencia.

– Discuten continuamente con los adultos.

– Desafían las reglas de los adultos. Son provocadores.

– Son niños que intentan en todo momento molestar y fastidiar de una manera deliberada a las personas que les rodean.

– Culpan y reprochan a los demás de sus propios errores.

– Suelen estar coléricos y resentidos con todo lo que les rodea. Se molestan con facilidad y son quisquillosos e irritables. Actitud de enojo frecuente.

– Utilizan un lenguaje obsceno.

– Es rencoroso y reivindicativo. Cuando se enfadan utilizan palabras hirientes, con la intención de hacer daño.

– Suelen tener problemas académicos.

– Son mentirosos e incumplidores.

En ocasiones, los niños pueden presentar unos síntomas parecidos a los que caracterizan este trastorno, pero que son pasajeros y propios de la edad. Los padres y profesores tendrán que estar atentos a estas diferencias, ya que para que se pueda hablar de trastorno estos síntomas se deben presentar con una gran frecuencia, además de interferir en el aprendizaje, la adaptación en la escuela y, algunas veces, con las relaciones personales del adolescente.Muchos niños, principalmente cuando están cansados, con hambre o disgustados, tienden a desobedecer, discutir con sus padres y desafiar su autoridad. Los síntomas del trastorno de conducta oposicionista y desafiante pueden parecerse a los de otros cuadros clínicos o problemas de la conducta.

Pautas para diagnosticar el trastorno Por lo general las personas que cumplen figuras de autoridad y que rodean a niños o adolescente con este tipo de trastorno suelen darse cuenta de la situación. Sin embargo, es un especialista quien debe realizar el diagnostico, porque como bien se señaló arriba se pueden confundir las conductas.Sin embargo, los padres que sospechen de esta conducta en sus hijos pueden ayudarlos procurando una evaluación y tratamiento precoces, decisión clave para prevenir la aparición e incidencia de problemas en el futuro.Por otra parte es importante señalar que debido a que el trastorno de conducta oposicionista y desafiante a menudo se manifiesta junto con otros trastornos de la salud mental (como el trastorno del estado de ánimo, de ansiedad, de conducta y el trastorno de déficit de atención con hiperactividad) se hace sumamente necesario un diagnóstico y tratamiento precoces. Con el correr del tiempo la conducta desafiante y oposicionista se transforma en un patrón. La detección y la intervención precoces en las vivencias negativas familiares y sociales pueden lograr interrumpir la secuencia de experiencias que llevan a conductas más oposicionistas y desafiantes. La detección precoz y la intervención con habilidades más efectivas de comunicación, de crianza, de resolución de conflictos y de control del enojo pueden alterar el patrón de conductas negativas y disminuir la interferencia del trastorno en las relaciones interpersonales con los adultos y los compañeros, así como también en la adaptación en el ámbito escolar y social. El objetivo principal de la intervención precoz es favorecer el crecimiento y el desarrollo normales del niño o adolescente y mejorar su calidad de vida.

Tratamiento para el trastorno de conducta oposicionista y desafiante El tratamiento específico para el trastorno de conducta oposicionista y desafiante será determinado por el médico del niño o adolescente basándose en lo siguiente: – la edad del niño o adolescente, su estado general de salud y sus antecedentes médicos – la gravedad de los síntomas – la tolerancia a determinados medicamentos o terapias – las expectativas para la evolución del trastorno – opinión o preferencia de los padres El tratamiento puede incluir:– psicoterapia individual: La psicoterapia individual para el ODD suele emplear un enfoque cognitivo conductual a fin de aumentar la capacidad del paciente para resolver problemas y su habilidad de comunicación y de control del enojo y el impulso.– terapia familiar: La terapia familiar tiene a menudo como objetivo realizar cambios en la relación familiar, como por ejemplo, mejorar la capacidad de comunicación y fomentar la interacción entre sus miembros. La crianza de los adolescentes con el trastorno suele ser una tarea muy difícil para los padres, quienes necesitan apoyo, comprensión y ayuda para desarrollar enfoques más eficaces para la crianza de sus hijos.– terapia grupal con pares: La terapia grupal con pares a menudo prioriza el desarrollo de las habilidades sociales e interpersonales.– medicamentos: Si bien no se consideran eficaces para el tratamiento del ODD, pueden utilizarse si se presentan otros síntomas o trastornos que responden al medicamento.

Algunas claves para prevenir el trastorno – Potenciar todas aquellas habilidades encaminadas a favorecer la comunicación entre los diferentes miembros de la familia.

– Controlar las emociones de enojo y todas las conductas negativas que pueden llevar a enfrentamientos.

– Eliminar todo tipo de situaciones conflictivas en el ámbito familiar y escolar.

– Lograr una correcta adaptación al ámbito escolar.

Fuente: http://www.healthsystem.virginia.edu

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