¡Eh tú, concéntrate!

Concentración

A la mínima, algo acapara nuestra atención y perdemos la concentración.

Es casi imposible, lo reconozco. Eso de estar concentrado a lo largo de la jornada laboral es casi tan complicado y doloroso como madrugar. De repente oyes las obras de la acera de enfrente y sabes que otros están trabajando y te distraen pensando; a la 13:30 suena la alarma de las guarderías y colegios y sabes que algunos ya se están yendo a casa a despachar una apetitosa comida mientras tú permaneces en la oficina; de tanto en tanto la mente se satura por el estrés, el ritmo del trabajo y el cansancio; la espalda y el trasero te exigen abandonar la silla y estirar las piernas y ahí afuera te espera un acogedor día para apurar un cigarrillo o tomar un café. En tus pensamientos, aparte, se hospedan todas aquellas cosas bonitas y angustiosas de tu vida que no tienen nada que ver con tu trabajo. Y aún así, pretendes concentrarte y rendir al máximo. Sin duda, este sería un buen argumento para otra película de Tom Cruise y su «misión imposible».

A pesar de todo mi pesimismo, quiero creer que existen formas de lograrlo. ¿Cómo concentrarse en el trabajo? A veces podemos prescindir de ciertas distracciones que interrumpen con frecuencia nuestro ritmo de trabajo. Y… ¿cuáles son algunas de esas cosas que podemos hacer para minimizar tales distracciones? Veámoslas:

  1. Planificarse. Escribir una lista de tareas diarias. Parece una tontería y, ciertamente, lo es, pero solo hasta cierto punto. Tener presente en todo momento las tareas que debemos emprender cada día, nos ayuda a volcarnos en el trabajo y concentrarnos para que llegada la noche podamos haber concluido con éxito y satisfacción cada una de ellas. Es una forma simple de no perder de vista en ningún momento lo que debemos hacer.
  2. Trabajar con música. Esta es una opción interesante para algunas personas. La música es una forma agradable y eficaz de instalarse en la rutina de trabajo. Según qué música, claro. Porque si estás pensando en Juan Magan y el último single de Shakira, obviamente mejor que te lo reserves para el mp3. Pero si tenemos alguna canción que amortigüe los ruidos de la oficina (impresoras, cuchicheos, pasos, teléfonos…) puede ser favorable para el trabajo productivo. Evita especialmente las canciones con mucha letra porque las palabras interrumpen el pensamiento tanto como la cháchara del compañero de enfrente.
  3. Ni ruidos ni música. Hay quien prefiere directamente no oír nada, ni a su compañero ni a Mozart. Por eso, otra opción es usar tapones para los oídos y bloquear toda entrada de sonido que pueda perturbar tu concentración.
  4. La botellita de agua. Tener agua encima del escritorio es una de las decisiones más acertadas que podrás tomar vayas donde vayas, no solo porque evitarás levantarte cada cierto tiempo, sino también porque hidratarse es fundamental para la salud y el hecho de tener la botella a mano facilita que bebamos más que si tenemos que ir a buscarla. Recuerda que según los expertos, hay que beber un mínimo de 2 litros diarios.
  5. El almuerzo. Lo de parar a mitad de mañana a tomarse un café y un bocatita en el bar es una mala costumbre de los españoles por la que somos criticados en el resto de países de Europa que afirman que los españoles trabajan poco. De vez en cuando, igual que la botella de agua, lleva contigo el almuerzo y tómatelo en la oficina. No debe convertirse esto en una norma rígida porque por supuesto que distraerse también es clave para un mayor rendimiento y concentración en el trabajo. No se puede pretender estar las 8 horas laborables sentado en una silla sin parar, y si se pretende hacer, no es para nada aconsejable. Pero posiblemente con estas cosas ganemos tiempo y productividad y podamos salir antes del trabajo. De la misma forma, parar media horita o una entera en el bar, en la cafetería o en el pasillo de la oficina puede ser una mala práctica,pues volver al trabajo después del almuerzo se nos hará muy pesado.
  6. Limpia tu escritorio. Esas mesas alargadas llegas de papeles, bolígrafos y documentos desperdigados generan un estrés inmesurable. La organización en el trabajo es fundamental. No es necesario vaciar completamente el escritorio, pero al menos tenerlo mínimamente organizado y saber dónde podemos encontrar cada cosa.
  7. Conseguir una buena silla. Aunque te levantes cada cierto tiempo, muchas veces vas a pasar más tiempo sentado que de pie. Consigue una buena silla para descansar la espalda y no llegar a casa con un terrible dolor lumbar. Y, por supuesto, aconsejo aprender a sentarse. Porque una buena silla y una mala posición puede ser igualmente perjudicial para nuestra columna y es bastante difícil mantener la concentración con el cuello y la espalda agarrotados.
  8. Asignar a tus compañeros de trabajo un horario de «interrupciones». Con frecuencia, según qué empleo y qué cargo ostentes, puedes estar trabajando en un equipo cuyos miembros requieran de una gran interacción entre ellos y contigo. Esto supone que cada cierto tiempo, alguien se te acerca para pedirte o preguntarte algo y entonces desconectas con lo tuyo. Cuando cinco minutos después vuelves los ojos al papel que tienes en la mano, ni siquiera sabes qué hace ese papel ahí. Por eso, es aconsejable en estos casos que marques un horario de consulta, para evitar que la gente se pasee por tu escritorio cada diez minutos y te desconcentre.
  9. Aplicar nuevas formas de trabajar. A veces nos empeñamos en finalizar todas las tareas que hemos iniciado para poder pasar a la siguiente. Esto acaba por saturarnos. Queremos acabarla cuanto antes para pasar a otra cosa, no solo porque nos agobia el tiempo, sino porque al final acaba aburriéndonos. Por eso, de tanto en tanto, según en qué casos lógicamente, puede ser atractivo fijarte un periodo de tiempo limitado (60 minutos, por ejemplo) para desempeñar una tarea. Pasado ese tiempo, esté acabada o no, cambia de faena, eso impedirá que caigas en la monotonía y en la rutina. Al rato, retoma aquella tarea que dejaste a medias. Al final del día las habremos acabado todas igualmente y de una forma mucho más amena.
  10. Fijar filtros en el correo electrónico. Si eres de los que trabajas todo el día o parte de él frente a la pantalla de un ordenador y, además, debes entrar con frecuencia al correo para comunicarte con unos y otros o recibir información, es aconsejable que establezcas una serie de filtros para que te lleguen solo los mensajes importantes relacionados con el trabajo a tu bandeja de entrada. Eso de abrir Hotmail y ver cien mensajes no leídos, algunos de amigos, otros de familiares, unos pocos de asuntos personales y unos últimos del trabajo puede ser un caos y al mismo tiempo una distracción si empezamos a leer correos de chistes, presentaciones de powerpoint y etc. etc. Puedes aprovecharte ahora de la nueva opción que brinda Hotmail para priorizar tus mensajes con la banderita. A parte del correo, si trabajas con el ordenador, también es aconsejable que te crees accesos directos de aquellas direcciones que frecuentes más para ahorrar energía y tiempo, y que vayas cerrando aquellas ventanas que ya no vayas a utilizar.

Espero que todos estos consejos, o al menos uno, te sirva para un mayor rendimiento laboral. Si es así, ¡oye! ¿qué estás haciendo aquí aún? ¡Vuelve al trabajo!

Fuente: davecheong.com

Foto: juanpol

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