Cómo convivir en la oficina

Las relaciones interpersonales son difíciles, más aún en cuanto a empleo se refiere. Los conflictos son comunes en la convivencia, pero hay que saber resolverlos, de forma tal que no sean perjudiciales.

El ritmo de vida hace que las personas pasen mucho más tiempo en la oficina, incluso más que con las propias familias o sus parejas, pero parece que no hay nada que pueda hacerse para solucionarlo, ya que en este momento esas son las condiciones del mercado. Por este motivo, resulta indispensable llevar una vida agradable en el ámbito laboral, y para esto, lo mejor que se puede hacer es tener una buena relación con los compañeros de trabajo, lo que frecuentemente puede resultar conflictivo.
Las presiones en los trabajos son muchas, y si a esto se le suman las rivalidades, opiniones diferentes e incompatibilidades propias de toda relación humana, no es difícil que a veces el ambiente de trabajo se convierta en un lugar bastante inestable.
Lo más básico en estos casos, es la estipulación de normas de convivencia.

Para poder convivir sin disgustos, el primer paso consiste en reflexionar sobre cuál es la cuota propia de culpa en las relaciones difíciles, porque los demás no modificarán su conducta simplemente porque se les haga notar, y en cambio, todo puede mejorar si se proponen cultivar las habilidades de comunicación. También es fundamental observar qué aspectos favorables se pueden encontrar en cada persona con la que se tenga una relación. La mente tiende a amplificar aquello sobre lo que se enfoca, y si se trata de un elemento positivo, éste tiende a impregnar la comunicación, la cual transitará de manera natural y no forzada.

En el caso de que se presente un problema, el procedimiento debe ser similar. Lo más viable es centrarse en la solución y no en el problema. Enfocándose en cómo mejorar las interrelaciones personales con los compañeros de trabajo en un ambiente que puede no ser el ideal. A medida que se vayan profundizando los lazos con algunas personas, se podrá observar que de cada uno puede aprenderse algo, y que ignorando, sólo se consigue un aislamiento que deriva en la ignorancia del entorno. El interés sincero y oportuno por la vida personal de la otra persona, siempre que el otro se muestre predispuesto, ayuda a estrechar los lazos.

Para iniciar bien el día laboral procura llegar al trabajo con una sonrisa y saludar a todos los que encuentres a tu paso. Aunque al principio el acto de sonreír parezca intencionado, que no hay mejor intención que la de llevarse bien con los demás.

Es básico para mejorar las relaciones laborales, dejar de lado las actitudes negativas, el aislamiento, llegar tarde o no cumplir con las promesas, y hablar de forma soberbia o agresiva.
También resulta positivo hacer un autoanálisis para evaluar si uno mismo esta haciendo determinadas acciones que pudieras perturbar al otro. Inclusive, pedir a algún colega, al que se le tenga confianza o que considere objetivo y justo, para que te indique si en realidad existe el problema.

Esto se basa en la perseverancia, pero como resultado, seguramente se obtendrá el beneficio de relacionarse. Claro que el mundo laboral, como en todos los ámbitos, también se encuentra la presencia de gente hostil, poco amigable, negativa, malhumorada que estará dispuesta a plantear un terreno más rugoso. Es por esto que resulta fundamental saber manejar estas emociones negativas, para que esto no permita la influencia no productiva en las labores cotidianas.

Puede pasar que el comportamiento de algún compañero interfiera directamente con el propio trabajo, en esos casos, hay que encontrar los posible caminos para solucionar la interferencia, porque de debe aprender a resolverlo o soportar vivir con ello.



Si la situación lo permite, y dejando de lado la agresividad, hay que dejarle saber a la persona que tiene actitudes que generan una molestia, ya que es común no saber que se está generando esta molestia. Es importante, para no incomodar, hacer esta observación en privado, para no exponer ante los demás compañeros.

Cuando se presenten este tipo de conflictos, lo mejor es no intentar resolverlos con el gerente o superiores, sino que, intentar solucionar entre pares; los gerentes lo último que quieren es involucrarse en este tipo de peleas de pasillo. Además, denotará inmadurez e incapacidad de resolución de conflictos simples.

Lo ideal sería que se creara una relación de amistad y solidaridad donde todos se apoyaran y formaran un equipo de trabajo capaz de lograr los objetivos de la empresa.

En conclusión, se deben considerar estas situaciones como oportunidades que ayudan a crecer tanto emocional como profesionalmente, ya que permite aprender a lidiar diferentes personalidades y conflictos. Esto puede convertirse en una fortaleza a la hora de tener éxito profesional.

Es fundamental jamás tomar actitudes que generen aún en mayores conflictos; eso sólo empeorará la situación y obraría en contra al convertirse en parte del problema. No se trata de ganar una guerra ni de hacerla, sino de encontrar armonía dentro de las diferencias. Antes de reaccionar ante una situación, contar interiormente hasta 10, para mantener la calma y ser prudente a la hora de abordar a un colega. La peor manera de dirigirse a alguien es en un tono acusador, y estando enojado, puede escaparse. Por eso lo idea, es tomar un poco de distancia y tiempo para el análisis.
Para saber los motivos de la necesidad de la resolución de conflictos, hay que tener en claro por qué se esta trabajando en ese sitio y no perder el objetivo, ya sea por dinero, por crecimiento personal, por conveniencia, entre otros.

Sobre la base de la convivencia, hay que mantener un trato respetuoso para evitar los posibles choques, ya que cuando esto ocurre nadie gana. Lo ideal es prevenir y en el caso de que sea inevitable, tratar de manejarlo y disolverlo antes de que se convierta el un problema considerable.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...