La autoestima en el trabajo

La falta de confianza en uno mismo, sumada a ambientes laborales tensos, competitivos o enrarecidos por las dificultades económicas, puede aletargarnos en un estado de miedo y duda permanente. Hoy os explicamos algunas claves para combatir esta carencia, aunque la más importante es tener conciencia de ella.

La falta de confianza nos impide alcanzar nuestras metas

En alguna ocasión ya hemos hablado en este blog sobre la confianza y la autoestima durante la búsqueda de empleo, un proceso agotador que cuando se alarga merma nuestros ánimos y esperanzas de salir con éxito. Sin embargo, estos problemas no son sólo habituales entre los desempleados. La falta de confianza en uno mismo o las carencias de autoestima son una constante en una sociedad competitiva, individualista y ensalzadora de valores frívolos e inalcanzables. Sirvan de ejemplo los ideales actuales de belleza, la exaltación de la juventud y desprecio a la madurez o esa constante oda al hedonismo en que se ha convertido la publicidad. Esta imagen distorsionada de lo que deberían ser nuestras vidas se ha convertido en algo común, tanto que sin darnos cuenta estamos siempre bajo su influjo.

Y de este modo la falta de confianza en uno mismo se convierte en algo habitual, puesto que en una sociedad de apariencias todo parece tan perfecto que no serlo es el peor defecto. Esta falta de fe, sumada a ambientes laborales tensos, competitivos o enrarecidos por las dificultades económicas, pueden aletargarnos en un estado de miedo y duda permanente. Temor a ser despedidos, a no estar a la altura, a asumir responsabilidades para las que no estamos preparados. Temor a una bronca, a una mala cara. En definitiva, temor a un fracaso que, paradójicamente, nuestra falta de autoestima asegura cada vez más cercano. Por eso es importante recuperar la confianza.

Pero empecemos por el principio. ¿Cuál es la base de una autoestima baja? Hay que dejar claro que la falta de autoestima no es una cuestión anímica. Tener un mal día no es tener la autoestima baja, igual que un día bueno no exime a quien tiene este problema de sufrirlo. Este estado se ha gestado en nuestro interior durante años, y por ese mismo motivo no es fácil combatirlo. Pero ni decir tiene que reconocer el problema es un buen primer paso. A partir de ahí, el camino será largo, pero es esencial que no nos rindamos ni infravaloremos el problema pensando que se ha resuelto de la noche a la mañana. En caso de que lo estimemos conveniente, un poco de soporte psicológico no nos vendrá nada mal. Y ya conscientes de lo que nos pasa y en pleno proceso de recuperación, estos tres consejos nos irán muy bien en el desarrollo profesional:

La confianza como fuente de éxitos… y de fracasos. Este punto es importante, aunque sería un error utilizarlo para someternos aún a más presión. La confianza en uno mismo es una fuente de éxito laboral, puesto que nos da seguridad y conciencia de nuestras habilidades y limitaciones y mejora nuestra capacidad de decisión. Sin embargo, los fracasos existen. La clave no está en no cometerlos, sino en asumirlos como algo natural cuando suceden y no hundirnos. Si nosotros los aceptamos con naturalidad, también lo harán quienes nos rodean. Jefes incluidos.

– Las comparaciones son odiosas. Una de las características de las personas con baja autoestima es el compararse siempre con los demás, ensalzando sus circunstancias e infravalorando las propias. Ni decir tiene que todo parece más bonito desde fuera, pero es un error utilizar esta evidencia para consolarse. Comparar solo nos lleva a competir, y competir solo nos lleva a seguir un camino que quizás no nos pertenece. Cada persona es un mundo. Busca el tuyo y disfrútalo a tu manera, sin juzgarte ni preguntarte qué es lo que deberías hacer o qué se espera de ti.

El trabajo como base de la autovaloración positiva. Si todo eso no te ayuda en tu desarrollo profesional, piensa en lo siguiente: tienes trabajo. Recuerda qué hiciste para conseguirlo, porqué te escogieron a ti y no a otras personas que optaban a tu puesto. También en todo aquello que has hecho bien durante tu trayectoria, en todo aquello que has aprendido sin darte cuenta y en lo que aún te queda por aprender. Seguro que, si lo piensas bien, tienes muchos motivos para sentirte afortunado. Disfrútalos.

Foto: Fail por nimbu en Flickr.com.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...