Aprendiendo a detectar los problemas de aprendizaje en el niño

En esta entrada, conoceremos los problemas de aprendizaje de los niños y cómo se pueden detectar tempranamente

Han pasado ya varios años, desde que terminamos la primaria pero, difícilmente, alguien se podrá olvidar de Daniel. No me refiero al popular Daniel el travieso, sino a Daniel Frías, un niño que fue compañero de aula durante algunos años de la primaria en mi escuela. Daniel era un niño normal, como todos, jugaba los mismos juegos que nosotros, reaccionaba igual que nosotros cuando nos dejaban sin recreo y llevaba al refrigerio los mismos jugos que nosotros. Pero algo era distinto en él cuando tomábamos dictado en las clases. En esos años, los dictados ortográficos son cosas cotidianas y casi toda la clase de lenguaje, se iba en tomar estos dictados y era allí que Daniel mostraba su lado diferente. A diferencia de los demás niños, Daniel iba repitiendo en voz alta mientras escribía. En ocasiones nos servía para que la maestra no tuviese que repetir la oración ante alguna distracción, pero se empezó a hacer tedioso con el tiempo, más cuando repetía en voz alta los problemas de matemática que nos dictaba y que requerían de silencio sepulcral para concentrarnos en su resolución.

Imagen tomada de Flickr por Laura Pardo

En ese momento lo mandábamos a callar al unísono y sin piedad, sin saber que Daniel afrontaba un problema de aprendizaje. En efecto, años más adelante, ya fuera del colegio, me enteré que esta conducta es un indicador de un problema de aprendizaje subyacente. Los niños que tienen estos problemas, tienen una inteligencia normal, promedio respecto de las de otros niños, al igual que su agudeza visual y auditiva. Es un niño comprometido que le interesa seguir instrucciones y comportarse bien, pero tiene dificultad para procesar y asimilar la información que recibe, por tanto, no logra desarrollarse a un ritmo promedio, respecto de otros niños de su misma edad. Las cifras, hablan de que uno de cada diez niños en etapa escolar, sufren de este déficit de aprendizaje y que se detectan, generalmente luego de los cinco años de edad. Inevitablemente, esto desemboca en una dificultad del niño para adaptarse a su grupo y afecta su propio rendimiento en la escuela. Este tipo de niños, presentan un patrón neurológico distinto al de otros niños de su misma edad. Otra de las señales de alerta a la que los padres deben de estar atentos es cuando el niño no recuerda algo que se le acaba de decir.


En efecto, a veces vemos padres que les dicen a sus hijos, “tú andas en la luna” y puede ser una pequeña señal. Otro síntoma puede ser la dificultad para seguir instrucciones o entender las tareas en la escuela o no dominar las cosas básicas como el deletreo de una palabra o escribir estas al revés. También existen señales de coordinación a la que los padres deben estar atentos como la dificultad del niño para distinguir entre su derecha o su izquierda, también su falta de coordinación en actividades deportivas o ejercicios manuales que no deberían presentar mayor dificultad como amarrarse los pasadores. El niño con dificultades en el aprendizaje, también suele perder sus cosas, olvida sus útiles escolares o sus prendas de vestir. Otros síntomas de su carácter pueden referirse a su irritabilidad o a su confusión por no saber distinguir entre los tiempos, el ayer y el hoy se le hacen confusos. Otra escena de la escuela que estoy recordando, es que Daniel, acercaba bastante el libro a su rostro cuando leía y lo hacía con muchas pausas entre las palabras o repitiendo la misma línea que acababa de dar lectura, llegando a irritar incluso a nuestra joven maestra.

Imagen tomada de Flickr por inmagen

El problema de estos niños también se traslada a su escritura y lo hacen dejando poco espacio entre las palabras, variando su tamaño y no respetando las líneas guía. Incluso su salud se ve resquebrajada y sufren constantemente de alergias, resfríos y dolores de oído. Todos estos problemas son fáciles de identificar y se debe actuar en las primeras instancias ya que el efecto de estos problemas de aprendizaje es acumulativo. El niño va yendo de fracaso en fracaso y de frustración en frustración, por lo cual su autoestima queda por los suelos y luego es muy difícil levantarla y cuando se logra esto, un simple fracaso más puede traer por los suelos en minutos lo que costó semanas conseguir. La principal ayuda, debe venir de manos profesionales. Es necesario que el niño se reúna con sus padres y acudan juntos a una consulta familiar con el psicólogo. Éste, hará un diagnóstico y recomendará la mejor terapia para el niño, ya sea individual, familiar o alternando las sesiones en ambos casos. Ciertamente, las escuelas deben tener departamentos de psicología que se encarguen de evaluar constantemente estos casos y coordinen las mejores medidas para nivelar al niño con problemas de aprendizaje.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...