¿Y …. a tí que te pasa?

Con la evolución de los tiempos y según ha ido avanzando la sociedad, han ido apareciendo síntomas o mejor dicho, síndromes que ya existían, se han ido adaptando al mundo laboral. En este artículo vamos a ver 3 de estos síndromes: “el síndrome de Cronos”, “el síndrome de Burnout” y “el síndrome DDMC”.

Síndrome de Cronos

Cuenta la mitología que el dios Cronos tenía tanta sed de poder que atentó contra su padre Urano con la intención de ocupar su lugar, ya que éste era el amo y señor del universo. Urano mal herido, le maldijo a experimentar la misma suerte en manos de sus hijos, por lo que Cronos decidió devorarlos al nacer.

Esta historia mitológica llevada al ámbito de la empresa es a lo que los sesudos expertos en RRHH llaman síndrome de Cronos, es decir el miedo patológico a ser desplazados, surgido por la necesidad de mantenerse seguro y no ser alcanzado por alguien que atente contra él. Por ello y para evitar a cualquier coste la posibilidad de ser desplazado, cercan su territorio para evitar mostrar sus debilidades, carencias, temores o perder su poder delante de quienes se lo han otorgado, por lo que orientan todos sus esfuerzos a evitar que algunos subordinados puedan atentar en contra de la estabilidad de su puesto, no demostrando por consiguiente un comportamiento ejemplar o ético.

Este «miedo a ser desplazados« hace que muchos jefes sientan vértigo a delegar, porque piensan que si dejan ‘hacer’ demasiado, pueden ver peligrar su puesto, sin pensar que a las personas que les apasiona el control destruyen el talento, buscan la sumisión y la obediencia y no el compromiso.

Esta forma de actuar se une a la figura habitual de “jefes” en es sentido más tradicional de la palabra. El miedo a perder el control, a que un subordinado demuestre más talento, a que te puedan quitar el puesto,….., van unidos a síntomas de inseguridad, inmadurez, falta de capacidad crítica,…., o sea todo lo que se puede asociar a la figura tradicional de jefe y que no aparecen en la figura de líder.

Ellos quieren hacer todo aunque no sepan como realizar las cosas, porque el delegar tareas pone en peligro su posición en la empresa.

Denotan miedo, ansiedad, altas dosis de estrés y por lo tanto unas posibilidades muy altas de dejadez de sus verdaderas funciones de su puesto.

De este síndrome se pueden derivar los dos siguientes.

Síndrome de Burnout

Es el típico síndrome de “estar quemado”.

Las causas del Burnout son variadas y pueden incluir relaciones en el trabajo (con clientes, compañeros, supervisores), la satisfacción con el trabajo, el conflicto y la ambigüedad de rol, expectativas, la carga de trabajo, el tipo de puesto de trabajo y la seguridad del mismo, la política institucional, etc.

Se ha observado a través de estudios que las profesiones que tiene una mayor incidencia de Burnout están relacionadas con la prestación de servicios en donde la relación entre proveedores y destinatarios constituye el eje central del trabajo y la atención, el trato o la educación pueden ser experiencias altamente emocionales. Es decir, la labor comercial pura y dura.

El Burnout está compuesto por tres componentes que son el agotamiento emocional, despersonalización y menor realización personal los cuales se describen a continuación:
-El agotamiento emocional se refiere a la sensación de haberse sobrepasado emocionalmente y haber agotado los recursos emocionales.
-La despersonalización implica una respuesta negativa, insensible o excesivamente despegada a las personas que suelen ser los receptores del servicio o la asistencia.
-La menor realización personal se refiere a una menor sensación de competencia y logros en el trabajo.

Un excesivo trabajo derivado del “síndrome de Cronos”, degenerará en un “síndrome de Burnout”.

Estos efectos del Burnout se encuentran con mayor frecuencia en las distintas formas de abandono e insatisfacción con el trabajo y con problemas de salud, mayor consumo de alcohol y drogas ilícitas y conflictos conyugales y familiares.

En pocas palabras, la persona que tiene un Burnout, en muchos casos, presenta síntomas como:

Psicosomáticos: fatiga crónica, trastornos del sueño, úlceras y desordenes gástricos, tensión muscular.
De conducta: absentismo laboral, adicciones (tabaco, alcohol, drogas).
Emocionales: irritabilidad, distanciamiento afectivo. incapacidad de concentración,
Laborales: menor capacidad en el trabajo, acciones hostiles, conflictos.
Derivarán ambos en acciones como desmotivación, falta de atención a las tareas realizadas, falta de compromiso con lo que se hace y su empresa,…, y por ende, absentismo laboral, falta de eficiencia y eficacia.

Síndrome DDMC

Es el síndrome de el “día a día me come”.

Antes de comenzar las tareas laborales diarias ya se están teniendo síntomas de ansiedad. No seguridad de poder hacer las cosas para ese día, no saber por donde empezar, porque hay que seguir,…., en definitiva que se van acometiendo tareas según van surgiendo. Deriva en la sensación de que en tu trabajo no eres más que un “apagafuegos”.

Lógicamente lleva aparejados típicos rasgos de inseguridad (no saber que hacer ni ahora ni después), una sensación total de descontrol sobe lo que me rodea, estar totalmente al arbitrio de lo que ocurre en el entorno con una incapacidad total de poder controlar las situaciones que nos rodean.

Ponen problemas antes de que surjan. No ayudan a proponer soluciones.

Estas personas, para relajarse ante esas situaciones tienen como arma defensiva la de la negación de las cosas. Es decir, ante la pérdida del control de algo, recurren a la frase de “que eso no se puede hacer”, con lo que se consigue desahogarse de la tensión de tener que hacerlo.

Esto implica muchas veces que no se evalúen las cosas en su justa medida y se encuentren soluciones lógicas y fáciles a problemas cotidianos. Es más cómodo decir que no se pueden hacer a buscar una solución.

Son trabajadores muy nerviosos, que suelen comenzar muchas actividades pero no acabar muchas de ellas. Falta de planificación, de control de las situaciones cambiantes, inseguridad en sus capacidades.

Lo peor que tienen estos trabajadores es que contagian muy fácilmente a su entorno laboral con lo que es peligrosa su presencia en una empresa si no se les puede controlar.

Posibles soluciones:

Puede darse el caso de que todos estos síndromes se den en la misma persona, porque en su mente asocien siempre problemas a su actividad laboral y no soluciones. No obstante que podríamos hacer si nos encontramos en nuestra organización estos perfiles:

Síndrome Cronos: Buscar que el jefe se convierta en líder. La palabra por encima del látigo. Se buscan cambios de conducta, formas o hábitos de trabajo distintos, cambio en la mentalidad de que no es “un individuo y los demás”, sino que es “un equipo con un líder”. Eso llevará consigo el que aprenda a confiar en su entorno, comience a delegar, a ver las cosas con una perspectiva más abstracta, no sentir todo como una ofensa a su forma de trabajar.

¿Es fácil? Yo creo que sí. Probablemente es el síndrome más fácil de solucionar. Sesiones de coaching encaminadas a que el propio individuo se de cuenta de lo que hace y de cómo lo hace y de si puede mejorar, han tenido mucho éxito en la resolución de este síndrome. El mentoring como herramienta también es muy útil. La gente vitalizando a los demás y los problemas que tienen perciben mejor las soluciones.

Síndrome de Burnout: Encontrar lo que hace que el empleado se encuentre en ese estado de “desmotivación”. Es de difícil solución teniendo en cuenta que mientras que el caso anterior, el empleado busca interiorizar la solución y asimilar como debe de hacerlo, en ese caso se necesita para buscar una solución el que el empleado exteriorice todo lo que le desmotiva. Hay personas que no saben hacer esto, con lo que surge un problema de difícil solución.
Otras veces, quien quiere que el empleado se abra, es el causante de la desmotivación, con lo que nunca se conseguirá saber a ciencia cierta lo que le ocurre.
Es necesaria la figura de un especialista externo que garantice la racionalidad de la información que el trabajador le facilite.
Sesiones de coaching y trabajo en equipo son necesarias en este caso.

Síndrome DDMC: Aunque parece el de más fácil solución no tiene porque ser así. Puede darse el caso de que la forma de trabajar en esa empresa sea de esa manera, motivo por el cual el problema siempre estará ahí. Sencillamente chocan la forma de trabajar de esa empresa y la del empleado. No hay solución en este caso si la empresa no cambia la cultura empresarial, alo que no va ha hacer por un empleado. Éste es el que se tendrá que adaptar a la cultura de la empresa o cambia de trabajo.

Otras veces mediante formación en “planificación de tareas” la solución es muy fácil. Se aprende a priorizar, se programas tareas y tiempos y ese orden evita que se produzcan problemas de ansiedad y desasosiego.

No obstante, lo más importante de todo no es tanto el buscar la solución sino el hecho de poder identificar bien el problema. Saber lo que le ocurre a los que me rodean es la base principal para el éxito del grupo y por lo tanto para el éxito particular de cada uno.

Si alguien tiene a su cargo personas, debe de intentar en todo momento de saber como se encuentran porque esa es la clave del éxito de una empresa.

Fuentes:

Photobucket (fotos)

Pilar Jericó

José Luis del Campo

Artcolpatria

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