¿Quieres tener éxito en tu trabajo?…Aparenta

La vida nos ha enseñado que si queremos vivir en sociedad hemos de aprender a comportarnos bajo ciertos parámetros. Lo mismo pasa en el trabajo, allí más que comportarnos debemos aparentar si en verdad deseamos llegar lejos.

Ya lo decía Maquiavelo en su obra “El Príncipe”…

Es bueno tener ciertas virtudes, pero cuando no se las tiene, habrá que aparentar tenerlas

Para el que no lo haya descubierto aún, las empresas funcionan dentro de un complejo y constante juego de poder, en donde el más poderoso no siempre será el que tenga las mejores virtudes, sino el que sabe aparentar que las tiene. Por eso, el que mejor juega, es el que nunca da nada por sentado.

En su libro, Maquiavelo concluye de forma muy inteligente, que no es necesario que nos mostremos como en realidad somos, ya que con sólo ser capaces de fingir y disimular bien, podemos ser tan influyentes y poderosos como el que más.

Entonces… ¿Cómo se supone que debemos actuar dentro de la empresa? …¿Debemos actuar según lo que pensamos? ó… ¿Será mejor aparentar lo que ciertamente nos conviene ser?


Todo depende de cuáles objetivos se pretenden alcanzar en la empresa y hasta donde se quiere llegar en ella. Así que la respuesta, además de ser dual, también estará llena de tintes morales, pues se pondrán de manifiesto tanto la sinceridad como la personalidad del trabajador, incluyendo el nivel de compromiso que se pueda haber llegado a adquirir.

Hasta aquí, es comprensible que cada empleado decida y encuentre su camino de acuerdo a sus valores, convicciones y principios… Entonces, para aquellos que hayan escogido vivir una vida llena de “sinceridad” al mostrarse tal y como son en la empresa para la que trabajan, les recomiendo dejar de leer el artículo… Asimismo, les deseo mucha suerte en su vida laboral.

A los que decidan saber la respuesta a las tres preguntas anteriores desde el punto de vista de un curtido empleado multinacional… He de decirles que (lamentablemente) hemos de escoger aparentar lo que no somos si es que queremos alcanzar el éxito, aquí les diré cómo:

Antes de que los “moralistas” (de doble moral) comiencen a darse golpes en el pecho (ó a auto flagelarse); por favor, recuerden que desde que el hombre inventó la sociedad también inventó la apariencia. Incluso fue más allá y la reguló con convenientes reglas sociales. Así que estemos muy claros en saber… que la vida y todos los factores que la rodean (sociales, laborales, familiares, etc…) no son lo que son sino lo que parecen.

He de aclarar, que hasta ahora no he hablado ni voy a hablar del verbo “mentir” pues la distorsión de la realidad ó la adecuación de la misma en función de nuestros propósitos, no significan un verdadero engaño, ni mucho menos una traición a la empresa; sino una simple muestra de nuestra capacidad de sociabilizar… Pues si hasta ahora no se habían dado cuenta… Vivir en sociedad es vivir aparentando ¿o no?.

En las empresas (sobre todo en las grandes) los profesionales de las diferentes áreas que la conforman, no son nunca lo que aparentan, ni siempre dicen lo que realmente piensan porque han aprendido a hacer que la mediocridad no parezca tan mala. Con estas conductas pretenden simplemente crearse una imagen, que por lo general se centrará en expresar virtudes con las que no se cuentan, pero que si jugarán un importante papel en el desarrollo de sus carreras profesionales y que aplanarán el camino hacia nuevas oportunidades… Triste pero cierto.

En estas empresas, pareciera no importar que los empleados aparenten cualidades que no tienen. Incluso yo diría que no les importa saber a ciencia cierta si sus empleados están realmente trabajando, siempre que (al menos) aparenten estarlo.

Así que desde un punto de vista práctico, aparentar y hacer ver que se sabe realizar una función y luego convertirse en un experto haciéndolo, les coloca en una posición de ventaja muy singular… Y si a esto le sumamos que las empresas tampoco se preocupan en descubrir ni identificar (debido a los costes implícitos) a todos aquellos “simuladores” de oficio que desarrollan una especie de “carrera artística” en sus fueros internos, se podrán imaginar lo fácil y cómodo que resultará para algunos aparentar lo que no se es.

Muchos empleados con años en la empresa, ya han aprendido a desarrollar una personalidad de empatía superior, que los ha obligado a estar “disfrazados” de algún “personaje” de su conveniencia que los ha ayudado a seguir una conducta (previamente escogida) en función de su nivel, posición y a veces los objetivos que tienen fijados en la empresa… Incluso se han labrado una fama de “indispensables” en su empeño por sobrevivir sin ser descubiertos en la empresa…Y lo hacen tan bien, que llegan a adoptar esta (su) personalidad con una naturalidad pasmosa, que a estas alturas se convierte para ellos en una simple extensión de sus rutinas diarias.

Yo he llegado a ver caracterizaciones que podrían competir y ser nominadas junto a los próximos Oscar de La Academia, pues llegan a ser tan convincentes, que si no los conociera (por otros motivos), también hubiese pensado de que se trata de personas que realmente poseen todas las cualidades que nos pretenden “vender”, cuando son en verdad artistas cosumados.

Pero… ¿Por qué recomiendo disfrazarse y seguir los consejos de Maquiavelo?

En un mundo laboral tan abierto y expuesto como el nuestro, en donde la revolución del Neomanagement y la globalización nos exponen a ser escudriñados constantemente y hasta la saciedad por nuestros compañeros, jefes y subalternos… y en donde todos a la vez tratan de averiguar lo máximo posible sobre nosotros y nuestra vida personal con el fin de determinar si somos aceptados ó no… Hemos de adoptar la personalidad que más nos convenga tanto para “complacer” las tendencias sociales empresariales, como para poder alcanzar las metas que nos hemos propuesto laboralmente hablando, así que hemos de “ser” necesariamente otra persona.

Incluso teniendo todas las cualidades necesarias para desempeñar un puesto, recomiendo igualmente seguir aparentando tener otras aún mejores, ya que la intención es la de asegurar nuestra visibilidad y por ende nuestra permanencia en la empresa de forma exitosa.

¿Qué debemos hacer?

1.- Primero que nada, hemos de conocer a fondo cuál es el perfil del puesto de trabajo en el que nos vamos a desempeñar, para entonces poder saber cuales aspectos de nuestras virtudes y habilidades debemos resaltar en base a las apariencias.

Luego hemos de saber exactamente lo que esperan nuestros jefes de nosotros y cuales cualidades consideran (ellos) que son fundamentales, tanto para desarrollar la posición en cuestión, como para seguir ascendiendo a partir de esa posición. En pocas palabras…Hay que hacer lo que se tiene que hacer, incluso sin saber lo que debemos hacer.

2.- En segundo lugar, hemos de investigar y también medir el nivel moral de la empresa, lo que para nada significa involucrar su reputación (pues es otra cosa); es decir, hay que buscar cuáles preceptos morales son los aceptados o aceptables dentro de nuestro entorno laboral y cuáles no para saber como vamos a desarrollar nuestra estrategia de apariencias… Con el fin de aclarar este punto, les pido que reflexionen sobre las respuestas que vuestro entorno laboral daría a las siguientes preguntas, de forma de poder determinar como enfocar vuestra mejor “actuación”. Es importante que seáis realistas, pues aunque la gente exprese estar en contra de la discriminación, en el fondo todos discriminamos y tenemos prejuicios, pues es inevitable no hacerlo viviendo en sociedad.

– ¿Es aceptable en vuestro entorno laboral vivir en pareja sin estar casado?
– ¿Se aceptan otras religiones que no sean las de mayor fervor en el país o la región?
– Se acepta el uso de tatuajes o piercings?
– ¿Se aceptan orientaciones sexuales mixtas?
– ¿Se critica el modo de vestir y el higiene personal?
– ¿Se murmura en los pasillos sobre aspectos personales de los empleados?
– ¿Promueven los mandos intermedios rumores infundados sobre alguien?

Les invito a sugerir vuestras propias preguntas…

A partir de aquí… y luego de conocer las respuestas, sólo hemos de repasar todos los factores “tocados” a lo largo de este artículo para poder determinar el tipo de disfraz o de personalidad que tendremos que utilizar dependiendo el caso, buscando la que mejor se ajuste a nuestras necesidades.

Hay que tomar en cuenta que no es necesario precipitarse, pues la “correcta actuación” y su posterior perfeccionamiento toman tiempo, sobre todo al principio ó cuando se trabaja por primera vez, debido a los múltiples factores que hemos de tomar en cuenta mientras nos vamos adaptando al nuevo entorno.

La mejor prueba de que lo estamos «haciendo bien» y de que ya estamos perfectamente encuadrados en nuestro papel dentro de la empresa, es comparando los resultados de las evaluaciones de desempeño, ya que a mayor calificación, mejor actuación. Bueno, también podemos saberlo si notamos que comenzamos a ascender o destacar con sólo aparentar… Si no habían aparentado nunca en el trabajo… ¡Inténtenlo!, les sorprenderán los resultados.

Aclaratoria: Es evidente que he querido aprovechar los recursos del tema para poder mostrar su parte más controversial… y lo he hecho dando mi opinión al tiempo que mostraba las experiencias más radicales que he vivido trabajando en empresas grandes. Lo aclaro, porque estoy seguro de que existen empresas que no funcionan internamente de la forma expuesta en este artículo y que valoran la verdadera capacidad del empleado en contraste con sus «otras habilidades».

No obstante, preferí exponer el tema de la forma más cruda posible, con la intención de mostrarles la peor cara de las grandes empresas, en donde inexplicablemente se permite (y a veces se pretende) que el empleado que quiera “subir” muestre tener ciertas virtudes ó aparente ser de una forma determinada, aunque vaya en contra de sus principios, personalidad y estilo de vestir…

Recomendación: Si trabajas en una empresa en la que hay que disfrazarse y no tienes más remedio que hacerlo. Te sugiero la lectura de “El Príncipe” de Maquiavelo y de “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu; libros antiguos pero muy vigentes y con muchas herramientas eficaces de conducta social que te ayudarán a lidiar con la complejidad interna de las empresas de este tipo. Son como una especie de guía con útiles herramientas que te permitirán conseguir todo en cualquier empresa, incluso lo que consideras imposible:

Termino el post con una frase que leí en Nodos en la Red, para que cada quién la interprete según sus principios.

“Sólo hay un lugar en el Universo que podemos mejorar con toda seguridad: nosotros mismos.  Es ahí donde deberíamos empezar».

Fuentes:

Yoriento

Noticias.com

Senior Manager

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