Y el polígrafo dice que…

Ojo

En tu mirada, el polígrafo es capaz de ver la verdadera respuesta.

Que sea ético o no es asunto de debate y discusión. Aquel aparatito chismoso del que tanto nos reíamos cuando se lo colocaban a los famosos para pillarles en la verdad o en la mentira de una confesión, puede volverse ahora contra nosotros. Hablo del polígrafo. Todos hemos oído hablar de él en alguna ocasión o hemos visto a personajes célebres sometiéndose a él para revelar ante todo el mundo una relación amorosa escondida o cualquier otro asunto personal del que se quiera averiguar la verdad. Ahora, ese instrumento tan original y admirado por todos se incorpora en el mundo laboral. Empleados, empleadas… vayan escondiendo sus mentiras.

¿Cómo se consigue saber si decimos la verdad o no? Todo es obra de este maravilloso invento llamado polígrafo. En él se registran las variaciones emocionales de tu cuerpo mientras te someten al cuestionario, tales como la presión arterial, el ritmo cardiaco, el respiratorio y la resistencia eléctrica de la piel o el reflejo psico-galvánico que se produce cuando la persona reacciona fisiológicamente ante un engaño. Así que, visto lo visto, parece imposible colarle alguna mentirijilla al polígrafo.

¿Qué sentido tiene esto y para qué se utiliza? Algunas empresas ya no se fían de las apariencias en la primera entrevista ni de los currículums de sus nuevos trabajadores. Al parecer, fingir un papel de chico responsable y realizar un currículum perfecto a partir de las instrucciones de Internet lo puede hacer cualquiera, así que lo mejor es encontrar una forma infalible de selección de personal. Y qué mejor forma que la de recurrir a la prueba del polígrafo antes de contratar. Por supuesto, faltaría menos, que el entrevistado decide si someterse a la prueba de forma totalmente voluntaria, pero claro, ¿tiene usted algo que esconder hacia la empresa? Si la respuesta es negativa, no encontrarás problema alguno para responder a unas cuantas preguntas clave ante el polígrafo. Si te niegas, por muy denigrante que te parezca, acabarás siendo juzgado como un posible mentiroso.

Ese, posiblemente, sea el dilema que suscita toda esta polémica. Pero todavía hay más. Algunas otras empresas también han decidido recurrir a la prueba del polígrafo para determinar la culpabilidad y responsabilidad de uno de sus trabajadores cuando acontece algún tipo de hurto o problema serio dentro de la organización. Es una forma hábil y rápida de detectar al ladrón que robó un par de billetes de la caja o aquél que trató de abusar sexualmente a su compañera. La utilidad de este chisme tan original es indudable, pero su efectividad legal nula. Como lo oyen, porque por mucho que el polígrafo asegure cien veces que una persona miente, estas conclusiones de la máquina no pueden ser utilizadas en contra del trabajador, ni para sancionarlo ni para despedirlo. Desde este punto de vista, hay personas que opinan que su utilización es ilegal, dado que el polígrafo no es aceptado como prueba en los procesos penales. De hecho, no es aceptado ni por la Corte suprema de justicia, que se pronunció en una sentencia de 2008 sobre este aspecto: «El diagnóstico (del polígrafo) se refiere a la credibilidad del interrogado y no a la comprobación de hechos, elementos o circunstancias de la conducta investigada».

Aún con la autorización del empleado, el polígrafo no tendrá valor probatorio en los estrados judiciales, por lo que utilizarlo para estos casos es altamente infructuoso. Caso distinto es el primero, si la empresa lo utiliza como método para sus procesos de admisión de nuevos empleados. Pero eso ya queda en manos de la ética de cada uno. Algunos opinan con indiferencia. Otros lo acusan de un atentado a la dignidad humana y a la integridad de los derechos del ser humano. Yo, lo que digo, es que el polígrafo también puede equivocarse. ¿O no?

Fuente: Gerencie.com

Foto: Marykee

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