Dumping: cuestión de honestidad

Empresarios

Algunos empresarios compiten en el mercado desde la deslealtad.

Hay que conquistar el mercado. Ese es el principio por el que se rigen todas las empresas de un país que disfrutan de su libertad de empresa reconocida en la Constitución. Eso supone que un mismo terreno está siendo compartido por miles de entidades e instituciones que compiten entre ellas para repartirse la demanda. Pero claro, como en todo, las hay buenas y las hay malas. Las hay que compiten desde el mismo punto de partida, en igualdad de condiciones, y las hay más espabiladas que tratan de aventajarse incurriendo en la ilegalidad. Y eso es lo que ha venido a llamarse de forma más refinada: «competencia desleal«.

Muy resumidamente puede decirse que la competencia desleal consiste en prácticas que son contrarias a la honestidad y a la buena fe, hablando en términos de industria y de comercio. Por tanto, cuando decimos que una competencia es desleal o anticompetitiva, estamos haciendo referencia a que algún organismo del mercado está desempeñando una actividad de dudosa honestidad, que busca única y exclusivamente su beneficio propio a expensas de sus competidores.

A la hora de analizar si existe competencia desleal o no, tendremos que ver si se cumplen una serie de requisitos mínimos que tachen una actividad de anticompetitiva.  Por ejemplo, se requiere que se cumplan algunos ámbitos de aplicación, como son el territorial, el objetivo y el subjetivo. Esto quiere decir que para que una empresa haga competencia desleal a otra, tiene que estar situada en el mismo territorio geográfico, ofrecer un producto similar o de igual ramo, y ofrecerlo a un nicho coincidente.

Veamos las prácticas más frecuentes de competencia desleal:

  1. Actos de explotación de la reputación ajena: En este caso, una empresa se aprovecha indebidamente para beneficio propio o ajeno, de las ventajas de la reputación industrial, comercial o profesional adquiridas por otra empresa en el mercado. Por ejemplo: utilizar signos distintivos ajenos.
  2. Actos de imitación. Todo lo que tenga que ver con imitar a otros es una decisión libre, salvo que lo que pretendamos imitar tenga derechos de exclusiva amparados por la ley, en cuyo caso no podremos hacerlo. Aparte de eso, habrá que tener en cuenta siempre que con la imitación no caigamos en el apartado anterior y nos aprovechemos de la reputación y el esfuerzo ajeno, porque ese aprovechamiento sí que está penalizado.
  3. Actos de engaño. El Convenio de París obliga a los Estados miembros a prohibir cualquier acto “capaz de crear una confusión, por cualquier medio que sea, respecto del establecimiento, los productos o la actividad industrial o comercial de un competidor”. Es decir, que cada cual ha de tener su propio sello, su propia marca. Toda marca, signo, etiqueta, lema, embalaje, forma o color de los productos, o cualquier otra indicación distintiva utilizada por un empresario tiene que ser propia y no tiene que confundir al consumidor con otra marca.
  4. Actos de denigración. Otra forma de ser desleal es repartiendo información falsa acerca de la competencia y sus productos, tachándolos de ser lo peor del mercado, especialmente cuando una empresa se compara con el resto y se muestra superior.
  5. Discriminación y competencia económica. Es desleal el tratamiento discriminatorio del consumidor en materia de precios y demás condiciones de venta, salvo causa justificada. Es desleal también la explotación (el abuso que realice una empresa de la situación de dependencia económica en la que puedan encontrarse clientes o preveedores que no tengan otra alternativa para el ejercicio de su actividad).
  6. Venta a pérdida. Es lo que se llama «dumping«. Consiste simplemente en que una empresa vende bienes a un precio inferior del que le cuesta producirlos. En general, las empresas son libres a la hora de fijar los precios de sus productos, pero abaratarlos excesivamente para acabar con los otros competidores del mercado, es otra forma de competencia desleal.
  7. Violación de normas. Como en todo, saltarse las normas a la torera tampoco está permitido. Infringir aquellas leyes que regulan la competencia en el mercado para sacar ventaja competitiva está prohibido.
  8. Violación de secretos: Adquirir patentes a través de espionaje o divulgar algún secreto industrial tampoco está permitido.
  9. Inducción a la infracción contractual: Es desleal inducir a trabajadores; proveedores; clientes o demás personas, a que infrinjan los deberes contractuales que han contraido con los competidores.

Todas estas prácticas, al igual que la economía sumergida, son ejemplos de competencia desleal que se producen en todo el globo para sacar provecho de los demás y ganar un beneficio extra. Actualmente, todas ellas están prohibidas en España por la ley 3/1991 de Competencia Desleal, que protege el mercado de bienes y servicios y también al consumidor que, en última instancia, es el más perjudicado por el abuso de estas cuestiones. Sin embargo, los desleales existieron y siguen existiendo. No hay más que volver los ojos hacia la imperiosa China.

Fuente: www.finanzzas.com

Foto: Prefeitura de Sete Lagoas

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