España: en busca de la mejor apuesta en Formación Dual

A nadie le quedan dudas de que uno de los temas más candentes y comprometidos del Gobierno Nacional es el desempleo juvenil que ya ha alcanzado la trepidante cifra del 52% (superándola también, según qué indicador se tome y en qué comunidades se realice la medición).

Pero más allá de la falta de dudas y la claridad conceptual en la definición del problema que ocupa e involucra a funcionarios de más de un Ministerio y de variadas jerarquías nacionales y regionales, todavía no se ha definido claramente el plan de acción para contrarrestar esta realidad que se ha vuelto una de las características más salientes de la economía española.

Y es que a pesar de los esfuerzos del Ministerio de Empleo, el desempleo juvenil es muy difícil de revertir en un contexto regional (de la UE) adverso que parece ensañado de forma particular con el sur de Europa y que registra con indicadores rojos a España, pero también a Italia, Portugal y Grecia.

Lo cierto es que, en su esfuerzo por reflotar la economía y el empleo en España, España ha decidido apostar a la formación Dual pero derrama demasiados esfuerzos en analizar modelos a importar, ya sabiendo del particular interés por el modelo alemán pero al que se suma, ahora, el modelo suizo.

Pero el asunto de la Formación Profesional Dual no es un tema menor ni que pueda resolverse en términos de liviandad y tiempos acotados. Existe una realidad insoslayable: la cantidad de alumnos de formación profesional se incrementa año a año y, de hecho, este año se multiplicará por ocho el número de alumnos en Madrid que recibirán una formación profesional dual. Además, Valencia estrena el modelo, que es una de las claves de la riqueza suiza.

Cabe recordar que este sistema de formación profesional combina la adquisición de conocimientos teóricos con prácticas profesionales en empresas adheridas al plan.

El verano, ya en sus meses de extinción, cuando apenas quedan los resabios del empleo temporal que suelen generar y con los que se logra alivianar la carga de un número de desempleados que ningún ejecutivo de altos mandos quisiera contar o tener que admitir dentro de sus estadísticas, no ha bastado para aquietar las aguas.


A mitad de año hemos admitido que el 52% de la población española de 24 años o menos, no tiene empleo; lo que significa que más de 1 de cada 2 jóvenes españoles se encuentra buscando un trabajo sin poder conseguirlo. Por supuesto, se trata de métricas y generalizaciones pero la cifra es muy gráfica para ilustrar una situación complicada para los jóvenes que empeora a menor cualificación y que se aliviana a medida que acumula años de experiencia profesional con un título universitario.

Este verano el paro entre la población española de 24 o menos años alcanzó un poco afortunado récord: 52%.

Las comunidades autónomas se han ocupado de explorar diversas posibilidades entre las cuales se encuentra la imitación del modelo de formación profesional dual suizo que ha causado impacto en nuestras autoridades debido a la estadística que indica que el 70% de los jóvenes helvéticos deciden adherirse a él.

En este sentido, fue Madrid la primera en explorar esta posibilidad al implementar el esquema durante el período 2011-2012 durante el cual se inscribieron al programa un total de 60 alumnos que cumplieron con su formación profesional en los centros integrados Profesor Raúl Vázquez y Clara del Rey para recibir instrucción en aulas y en empresas. Para el próximo ciclo, el 2012-2013, el número de alumnos ascenderá a 500.

El Consejo de la Educación y el Empleo de Madrid hace un balance “muy positivo” del primer año del sistema dual aunque la Asociación de Directores del Instituto de Educación Secundaria de Comunidad de Madrid (Adimad), sin embargo, externa sus dudas y expone las fragilidades del sistema.

“La meta es adaptar la formación profesional a las necesidades reales del sector productivo, mejorar la cualificación de los titulados y, sobre todo, incrementar las tasas de inserción laboral”, sintetizó Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, al confirmar la decisión de ampliar el Programa de Formación Profesional Dual.

Durante una visita a ZED Worldwide –empresa especializada en la animación para cine que forma parte del proyecto–, la política del conservador Partido Popular (PP) agregó que “hasta ahora, la formación profesional se basaba en la impartición de clases en institutos y centros docentes, pero faltaba la vinculación directa con el tejido productivo y sus necesidades”.

El Consejo de la Educación y el Empleo de Madrid informó que el sistema contempla una beca-salario de 450 euros mensuales para cada alumno que deberá pasar un tercio del tiempo en las aulas y dos tercios como aprendiz en una empresa durante un período de 24 meses al cabo del cual muchos estudiantes consiguen un contrato laboral en las empresas en donde recibieron la formación profesional.

Durante el primer año, Madrid estableció acuerdos de colaboración con empresas como Avanade, Iberia, Cassidian, Hewlett-Packard, ZED y Siftair, vinculados a la aeromecánica y diversas manifestaciones de la informática.

Ya para el ciclo 2012-2013 serán seis el número de institutos que ofrezcan formación dual en Madrid y las áreas de estudio y formación se expanden al turismo, restauración, moda, farmacéutica, logística y transporte, entre otros.

Que un modelo de formación profesional dual es sumamente adecuado sino necesario es evidente en tanto que puede observarse la implementación de los mismos en países con economías desarrolladas y baja tasa de desempleo tales como Suiza, Alemania, Austria, Dinamarca y los Países Bajos.

Mientras tanto, en España, el proceso aún se halla en una fase temprana y experimental y, además de Madrid, la comunidad valenciana se sumará este año a la iniciativa de la formación en alternancia. Pero no mucho más que eso.

Sintéticamente, en marzo el gobierno de la Comunidad Valenciana firmó una serie de convenios con 11 centros hoteleros interesados en formar estudiantes en un programa de formación profesional dual que recibe no pocas críticas y cuestionamientos por parte de quienes descreen de la fortaleza del sistema.

Pero más allá todavía, desde algunas organizaciones se preguntan «¿Qué sucedería con todos los profesores que sobrarían cuando la formación se realice el 67% del tiempo en las empresas?», aludiendo a que la formación profesional dual puede permitir una formación profesional que incremente la empleabilidad a quien la recibe pero que, al mismo tiempo, le quitará horas de trabajo o puestos de trabajo a los profesores y educadores, ya que sus alumnos recibirán 2/3 partes de su formación en las empresas y no en las aulas.

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