¿Recortes en la educación secundaria?

Los más de 11.000 puestos de trabajo puestos en la cuerda floja en Francia no auguran un gran futuro a la Educación Pública española que, siguiendo las directrices impuestas por la OCDE, deberá aumentar la caliadad de su enseñanza si no quiere perder el tren de la competitividad. Un tren en el que España va en el vagón de cola.

Tras los recientes recortes previstos por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en la enseñanza pública francesa cabe preguntarnos si la Ministra de Educación española, Mercedes Cabrera, se dedicará también a estos menesteres, con la intención de sanear las cuentas del ministerio y expolear a profesores y alumnos para la mejora de su rendimiento educativo.

Tal y como refleja Josep Manuel Martí Font en su artículo de EL PAIS del 16/04/2008 «Decenas de miles de estudiantes de secundaria, así como profesores y representantes de las asociaciones de padres de alumnos, se manifestaron el 15 de Abril por sexta vez en un mes en Francia. París acogió la mayor de las manifestaciones contra la reforma del sector público y la reducción del número de funcionarios, que comportará el año próximo la supresión de unos 11.200 puestos de trabajo en la educación secundaria, de los que más de 8.300 son profesores de la enseñanza pública.

Esta reducción de personal forma parte de la decisión del presidente Nicolas Sarkozy de reponer tan sólo uno de cada dos funcionarios que se jubilen para adelgazar la nómina del Estado, que supera los 5,2 millones de empleados».

El titular de Educación francés, Xavier Darcos, negó que la reducción del número de profesores a partir del próximo curso vaya a repercutir en la calidad docente. El ministro asegura que «la reducción de personal se compensará con horas suplementarias que realizarán los profesores».

Sin embargo, tanto las asociaciones de estudiantes, como las de profesores y padres de alumnos, mantienen el desafío al Gobierno. Dos nuevas jornadas de protesta han sido convocadas para los días 15 y 24 de mayo. La protesta contra esta reducción de efectivos en la enseñanza pública es especialmente dura en las barriadas más conflictivas de París y de las grandes ciudades, donde la medida se contempla como el anuncio de una degradación de la calidad del sistema educativo público.

La Policía disuelve una manifestación de estudiantes en ParisLos anuncios del Gobierno de Sarkozy sobre los recortes sociales han creado una gran ansiedad entre la población en Francia. El propio presidente se vió obligado a rectificar la propuesta de que las familias numerosas perderían diferente beneficios sociales contraidos en anteriores legislaturas.

Sin embargo este no parece ser el camino que ha elegido el gobierno español. En un principio, los retos del nuevo Ministerio de Educación y Políticas Sociales, pasan por impulsar esas evaluaciones anuales de diagnóstico de las competencias de los alumnos que tan famosas ha hecho el Informe PISA de la OCDE y que siempre nos saca los colores.

La defensa de la asignatura Educación para la Ciudadanía , y la Formación Profesional serán sus grandes prioridades a tenor de que la mayoría de las competencias educativas se encuentran transferidas a las comunidades autónomas y las Universidades pasan al nuevo Ministerio de Ciencia.



Además, la convivencia de la educación con las Políticas Sociales en este Ministerio, deben llevar a «la implicación de toda la sociedad, de las familias, los ayuntamientos, en la educación de los jóvenes».

Cómo llegar a cumplir todos estos objetivos en un Ministerio que se ha quedado sin apenas recursos económicos va a ser un duro objetivo para esta legislatura y, es posible, que las infraestructuras públicas o las plazas docentes se vean seriamente cuestionadas o en peligro.

Además, las disputas entre comunidades gobernadas por el PP y el gobierno entorpecen las mejoras y retrasan la implantación de la reforma educativa.

¿Cuántos de nuestros hijos siguen asistiendo a clase en barracones?

¿Cuántos veces hemos cambiado ya de Plan Educativo?

Parece ser que la educación pública no va a ser capaz de soportar la crisis económica y las clases más modestas serán las primeras en percibir la baja calidad educativa, el alto porcentaje de fracaso escolar y, por consiguiente, el incremento de los conflictos sociales entre las clases más desfavorecidas, en especial, inmigrantes, jóvenes y mujeres.

Pese a los esfuerzos locales por el fomento de las guarderías, para conciliar vida laboral y familiar, si los adolescentes del presente no encuentran una alternativa, bien sea formativa o laboral, adecuada que les aporte lo que necesitan ¿quién nos niega que en breve puedan salir a la calle a manifestarse también?

Lamentablemente, los hechos acaecidos en París en los que miles de vehículos fueron quemados en plena calle son reflejo de una parte de la sociedad que se ve arrinconada y marginada por el sistema impuesto, que apenas les da oportunidades ni opciones de futuro.

Pero no hace falta que nos vayamos lejos para observar todo esto. La crisis económica está dejando su huella en todos los sectores y la educación pública española no va a salvarse de la quema. Al igual que el nerviosismo se ha intalado en la calle los colegios comienzan a preparse para las vacas flacas.

Donde antes había tres monitores en un comedor escolar ahora son solo dos (¡ y están a media jornada !). Asignaturas con un número bajo de horas semanales – por ejemplo, las antiguas Manualidades – son impartidas por un profesor con excasas nociones de dibujo.

¿Hasta dónde estamos dispuestos a aguantar esta situación?

Por el bien de nuestros jóvenes de hoy, y egoístamente pensando en la estabilidad de nuestro futuro, el sector educativo debe protegerse y gestionarse con cariño, con la estabilidad propia de profesiones básicas para el desarrollo de una sociedad.

Lo contrario es unn explosivo cocktel difícil de manejar y cuya fuerza ya se nota en otros países.

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