Los niños autistas, desarrollo e identificación

En esta entrada veremos cómo es un niño autista y qué posibilidades de tratamiento existen. Algunos geniso han sido considerados autistas incluso.

Los que van a ser padres siempre tienen como horizonte la salud del niño. Puede ser que algunos deseen un aniña o un niño pero en todos los casos lo primordial es la salud el niño, que nazca en buen estado. Hay ciertas enfermedades o síndromes que los padres desean evitar a toda costa porque saben que acompañarán al hijo por el resto de sus vidas. Por ejemplo, uno de estos desórdenes cerebrales es el autismo. Este desorden se da en el desarrollo del cerebro antes de los tres años de edad y se caracteriza, básicamente, por un deterioro de la interacción social del niño, quien se muestra con uno patrón de comportamiento muy limitado y repetitivo. Sin embargo, las habilidades de estos niños pueden ser altas o bajas dependiendo de su coeficiente intelectual y por supuesto del tratamiento que siga durante su vida. El deterioro puede darse específicamente a nivel neurológico o podemos hablar también de una falla en el aparato psíquico. Si bien los síntomas aparecen antes de los tres años de edad, éstos no son perceptibles hasta después de esta edad.

Imagen tomada de Flickr por rrreich

Las probabilidades de tener un hijo autista son relativamente bajas y se estima que sólo se da en uno o dos casos por cada 10000 personas y se da con mayor incidencia en niños que en niñas con una proporción de cuatro a uno. Las causas del origen del autismo aún no se han determinado con precisión, aunque la teoría más aceptada es la de una combinación de factores genéticos y ambientales. Algunos creen que este desorden puede generarse en los primeros años de vida a partir de una severa desatención de los padres hacia el niño.


Sin embargo, no se descartan factores biológicos y se cree que el exceso de serotonina puede ser un factor determinante. El niño autista tiene una mirada que no está enfocada, en los primeros años de vida puede haber un balbucear monótono y una falta de contacto con su entorno y se entretiene con objetos que no le sirven para un fin específico. Cuando avanza hacia las edades preescolares se presentan otros problemas de orden social. Para empezar no se reconoce a si mismo y no toma contacto con los demás niños. También desarrollan repetitivas como un autómata.

La naturaleza misma de este desorden hace prácticamente imposible una terapia psicológica o psiquiátrica ya que no se puede acceder a la mente del autista. Esto hace que la educación del niño autista sea una tarea difícil y compleja por lo que hay que recurrir a un sistema de educación especializada para niños autistas. Incluso en los casos severos, se pone en práctica la individualización de la educación, el también llamado Maternage. Sin embargo, debemos decir que el autismo no tiene cura y la asistencia es prácticamente de por vida, sin que esto suponga que el paciente no pueda alcanzar ciertos objetivos, establecidos de acuerdo a su grado de autismo. Por otra parte, se buscan establecer las relaciones entre el coeficiente intelectual del autista y su grado de autismo. Se han hecho estudios sobre ciertas características físicas y del entorno de los autistas. Algunos incluso creen que el status de genio tiene un cierto grado de autismo y citan los casos de Einstein y Newton. También se ha visto que las familias de los niños autistas, presentan una abundancia de ingenieros y científicos.

Imagen tomada de Flickr por por erdosain

Otra ventaja de los autistas es su umbral de tolerancia al dolor, incluso se refiere que no detectan la necesidad de alimento. Si los padres tiene sospechas que su hijo padece autismo, deben acudir inmediatamente al especialista, en este caso el psiquiatra, quien hará el análisis y descarte completo del trastorno. El psiquiatra también determinará el grado de autismo que presenta el niño y cuál será la mejor manera de enfocar el tratamiento y sobre todo la educación del mismo. Si bien el autismo es una condición de por vida, los pacientes pueden alcanzar cierto grado de independencia y se ha visto que presentan ciertos talento en áreas específicas. Estos talentos varían de paciente a paciente. Algunos expertos incluso sostienen que todos los autistas tienen un talento escondido y que el terapeuta debe ser capaz de ubicarlo y concentrarse en el desarrollo del mismo. Por otra parte, el psiquiatra también debe trabajar en conjunción con la familia brindándole apoyo, trabajando en aliviar el grado de stress. Si el autista tiene hermanos pequeños, debe trabajar con ellos muy dedicadamente también puesto que se pueden sentir desplazados. Incluso los amagos de divorcio deben ser asistidos por el psiquiatra. Lo importante es darle la mayor estabilidad posible tanto al niño autista como a su familia.

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