La sociedad catalana en pie de guerra ante el nuevo anteproyecto educativo

Manifestación de la Diada de Catalunya en 2012

Manifestación de la Diada de Catalunya en 2012

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, presentó ayer el nuevo anteproyecto de Ley de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) en la que las lenguas cooficiales quedarán regeladas a una cuarta posición de importancia, por lo que el castellano queda blindado como lengua más importante en el sistema educativo. La decisión del Ejecutivo de Mariano Rajoy ha levantado ampollas en Cataluña, que presume de tener un modelo de inmersión lingüística al catalán en todas las etapas educativas.

La Generalitat se ha posicionado en contra de la nueva normativa y se ha advertido que recurrirán al Tribunal Constitucional en el caso que el anteproyecto de ley siga adelante sin solucionar esta cuestión. A más, el portavoz del Ejecutivo catalán, Franscesc Homs, ha señalado que la sociedad y la comunidad educativa se negarán a aplicar la LOMCE y mantendrán el modelo que ampara la Ley de Educación de Cataluña. Esta posición ha sido respaldada por los partidos nacionalistas de Izquierdas PSC, ERC,  ICV-EUiA y CUP. Salvo CUP, los partidos nacionalistas se reunirán Gobierno de la Generalitat para trazar una actuación conjunta.

Por su parte, la comunidad educativa también se muestra dispuesta a desobedecer la reforma educativa que ha presentado este lunes el Ministro Wert. La entidad Somescola, conformada por 26 organizaciones vinculadas a la educación en Cataluña, asegura que la reforma educativa impulsada por el Gobierno central del PP es un atentado a la lengua, a la cohesión social y a la igualdad de oportunidades, y además supone un retroceso a “un pasado predemocrático”.

La Asociación de Maestros Rosa Sensat ha llamado a la “insumisión absoluta a la reforma”. Su presidenta, Irene Balaguer, ha sentenciado: “si resistimos al franquismo, resistiremos también al ministro Wert”. La Federación de padres y madres de Cataluña (Fapac) también ha mostrado su “indignación” y “rechazo” a la reforma educativa que ha achacado a un “tema de ideología y de fanatismo” que busca “crear confrontación y a dividir la sociedad”. La Fapac también ha censurado el hecho de que la nueva ley se haga “sin consenso y con muy poco diálogo”.

Los sindicatos también se han mostrado combativos ante la reforma. Desde UGT acusan a Wert de impulsar un “apartheid lingüístico en las escuelas” y de querer retroceder “a aquella época donde el catalán solo se podía hablar en la intimidad del hogar”. Relegar el catalán a una materia optativa demuestra, según UGT, “el carácter fascista del ministro y del Gobierno, queriendo eliminar rasgos diferenciales, como ya lo hizo Felipe V, Franco, y ahora Wert”.

En la misma línea, CC OO ha tachado a la reforma educativa de “ideológica”, que busca “hacer prevalecer una concepción elitista y selectiva del sistema educativo”. No obstante, el sindicato Ustec ha mostrado una posición más prudente al apostar por la negociación con el Gobierno antes de declarar la desobediencia a la ley LOMCE. En opinión de Ustec, la nueva normativa supone un “aumento de mercantilización y de privatización de la educación” a más perjudicar la lengua catalana.

Foto: surfzone™ en Flickr.

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