La exclusiva naturaleza de Tenerife

De Tenerife siempre se nombra su buen clima y sus increibles playas, pero a veces no hay que olvidar algunas de sus bellezas naturales exclusivas como los acantilados y el Teide.

Los impresionantes acantilados Los Gigantes alcanzan alturas de hasta 800 metros

La exuberancia de la naturaleza en Tenerife ofrece visitas que son ineludibles para aquellos que no sólo quieren disfrutar de sus maravillosas playas. Porque está bien querer tostarse al sol y bañarse en sus frías aguas cuando el calor sea demasiado intenso, pero una isla como la tinerfeña se merece un reconocimiento más a fondo para los que reservan sus vuelos a Tenerife.

Uno de estos tesoros naturales son los acantilados Los Gigantes. Su nombre ya nos indica lo grandes que son y la impresión que puede producir acercarse demasiado a ellos. Para hacerse una idea de su tamaño, comentar que los antepasados lugareños creían que era el fin del mundo. Vamos, como un Finisterre canario y con mejor clima.

Estas paredes rocosas altas descienden de forma brusca hasta el océano y pueden llegar a tener una altura de 500 a 800 metros en algunas zonas de la costa oeste de Tenerife. Para llegar a ellos, la única posibilidad es a través de un barco que se podrá conseguir en la otro lado de la pequeña bahía donde hay un pequeño puerta y la típica zona de vacaciones con todos los servicios turísticos.

Pero si hablamos de naturaleza y Tenerife, el resultado mental que tenemos la gran mayoría es el Teide. El Parque Nacional de las Cañadas del Teide con el cráter volcánico de 48 km de circunferencia como guinda y el Monte Teide con sus 3.718 metros de altura. El parque está a más de 2000 metros sobre el nivel del mar, con lo que en invierno el clima es frío y con vientos huracanados, mientras que en verano las temperaturas superan fácilmente los 40 grados.

El volcán está rodeado por numerosos conos volcánicos secundarios como Montaña Chahorra o Pico Viejo, a 3.100 m de altitud, que cuenta con un cráter de 800 m de diámetro, o Montaña Rajada, donde abunda la obsidiana, vidrio volcánico de color negro brillante. Bajando desde la cima se encuentran campos de lava llanos o con forma de cuevas, como es el caso de la Cueva del Hielo o la Cueva de los Cazadores, y formaciones de roca estratificada en esculturas caprichosas, como lo son los Roques de García Foto desde donde se divisa una fantástica panorámica de la llanura.

Una de sus limitaciones ofrece además la mejor forma de disfrutarlo. Y es que sólo se puede acceder al volcán a pie o en funicular. Y es en este último transporte, que se coge en la falda del Teide a unos 2350 m hasta La Rambleta, a unos 3555 metros, en muy pocos minutos y dónde podremos ver algunas imágenes dignas de postal. Ya en la cima y en un buen día claro, ofrece paisajes sorprendentes de Gran Canaria, Palma, Gomera e Hierro.

Fotografía: barraquito

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