Consigue una mayor concentración en el trabajo

Cuando no logras concentrarte el tiempo puede ser tu peor enemigo, las horas se te pasan y no consigues terminar tus tareas; por mucho que intentes organizar tus labores, si el ambiente está plagado de distracciones y no tienes el deseo de concentrarte, no podrás concluir tu trabajo y, en consecuencia, mañana tendrás pendientes que resolver.

La atención es el proceso a través del cuál seleccionamos algún estímulo de nuestro ambiente, nos centramos en él y nos disponemos a ignorar todos los demás estímulos. En general prestamos atención sin ningún esfuerzo a aquellas cosas que nos interesan, ya sea por sus propias características que nos despiertan la curiosidad o bien por nuestras motivaciones.

Podemos decir que la atención y el interés están intrínsecamente relacionados, al igual que lo están la atención y la concentración.

Desde la práctica de talleres de estudio en la escuela donde se aprende a manipular el interés y la voluntad de estudiar, a planificar las jornadas de estudio y los momentos de distracción y a administrar el tiempo, se nos dan herramientas para tener una mayor concentración y ser más productivos en nuestros objetivos.

Sin dudas estos talleres resultan muy prácticos para un estudiante, y también pueden serlo para un trabajador con jornadas laborales prolongadas y de horario corrido.

Así como en el estudio, en el trabajo un pequeño descanso para relajar la concentración luego de 2 horas de atención en una labor será muy beneficioso. Claro que es un descanso de tus tareas pero probablemente no puedas levantarte y andar por ahí conversando con tus compañeros; pero puedes aprovechar para estirar las piernas y preparar un café, ir a buscar unas fotocopias o memos o hasta ordenar tu escritorio.

Ello ayudará a distenderte y, poco después, volver a exigir una concentración alta en tus tareas de trabajo. Los “recreos” no deben excederse de 10 minutos o podrás olvidar los aspectos importantes del asunto que estabas atendiendo.



Realiza notas sobre tu trabajo; en ocasiones ocurre que mientras trabajas en un proyecto tienes una idea para otro, en vez de cambiar la atención, haz un apunte de tu idea y prosigue con el trabajo que estabas realizando. Al terminar podrás retomar la idea y aplicarla en el segundo proyecto.

Pero en el trabajo existen demasiados factores de distracción: teléfonos que suenan, conversaciones en escritorios cercanos, gente que va y viene haciendo gestiones, máquinas y ruidos de todo tipo. En fin, puede volverse imposible concentrarse en las tareas y terminarlas.

Lo más importante para mantener la concentración es tener el deseo de aprovechar el tiempo, acabar tu trabajo diario y dejarlo bien hecho. Y aquí interviene el más temible enemigo del trabajador: el tiempo.

Cuando no logras concentrarte el tiempo puede ser tu peor enemigo, las horas se te pasan y no consigues terminar tus tareas; por mucho que intentes organizar tus labores, si el ambiente está plagado de distracciones y no tienes el deseo de concentrarte, no podrás concluir tu trabajo y, en consecuencia, mañana tendrás pendientes que resolver.

Si no tienes la posibilidad de eliminar las distracciones e interrupciones porque no dependen de ti, puedes minimizarlas al máximo con unos pocos ajustes de organización.

Lo principal es llevar un listado de tus tareas diarias, en orden de importancia, para así poder planificar cómo y cuándo las vas a realizar; esta lista debe estar siempre a la vista y en ella puedes anotar las tareas realizadas, notas a otras por hacer, incluso, las personas con quien puedes resolverlo si acaso depende de alguien más.

Si uno de los factores de distracción que tienes en tu trabajo está dado por tus compañeros, que se acercan a consultarte o te llaman por línea interna, lo mejor que puedes hacer es separar uno o dos momentos de tu jornada para atenderlos con exclusividad.

Puedes implementar unos minutos a la mañana y otros por la tarde para que tus colegas se acerquen o te llamen en vez de interrumpirte cada 5 minutos. Hazles saber en qué horario estarás disponible con exclusividad a atenderlos.

A la inversa también puedes aplicarlo; si tienes que consultar con tus colegas, dispón un momento para hacer esas consultas y no levantarte tú cada cinco minutos a interrumpir su trabajo y el tuyo.

Si trabajas con ordenador y tienes un correo electrónico de la empresa, utiliza un filtro; así llegarán a tu bandeja de entrada los mensajes importantes. Es útil que a tus amigos y familiares les pidas que te escriban a tu correo particular y no al del trabajo, pues te verás tentado a leerlos y perderás la atención en tu trabajo.

Tu correo personal puede esperar al final de la jornada o a ese momento que te has separado de recreo pero que no debe quitarte mucho tiempo de trabajo, o te atrasarás.

Si usas un mensajero instantáneo utiliza los estados “Ocupado” o “Ausente”, para que sólo te interrumpan cuando sea algo importante y breve. Lo mismo con el teléfono: evita las llamadas personales largas y deja tu celular en vibrador o apagado para que tus amigos o familiares no interrumpan tu trabajo.

Limita el tiempo que pasas en tus páginas web favoritas; si bien necesitas estar informado, puede llevarte más tiempo del que dispones y acabar siendo un entretenimiento más que una necesidad. Mejor aún si no es lo primero que haces; deja la navegación para la tarde, cuando hayas terminado varias tareas importantes.

La música puede ayudarte en la concentración, para anular los ruidos del ambiente, pero debes elegir la música adecuada que acompañe tus tareas y no te distraiga; si no quieres molestar al resto con tus audios, utiliza audífonos.

Un escritorio limpio y ordenado te ahorrará tiempo y frustración; si cada vez que miras buscando un papel te agobias, no tendrás ganas de concentrarte y trabajar. Arregla tu espacio de trabajo y coloca los objetos que más usas al alcance de la mano.

También es útil que tengas una buena silla, ya que pasarás varias horas sentado, la postura es importante para que tu espalda y cuello no sufran por una mala postura.

Tener una botella de agua al alcance de tu mano te ayudará a mantenerte hidratado y fresco, además evitarás tener que pararte cada vez que quieras ir por un vaso de agua. Recuerda que para las actividades sedentarias es muy importante estar bien hidratado.

Si entre tus tareas tienes esas que son aburridas y repetitivas no las hagas al comienzo de tu jornada porque no requieren de un esfuerzo mental y, por el contrario empezarías el día aburrido.

Empieza con las tareas que requieren destreza mental e ingenio, pues a la mañana tienes la mente más fresca y tu atención y concentración son más altos.

Las tareas repetitivas pueden esperar hasta la tarde, cuando haces las cosas como un autómata para irte rápido a casa.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...