Y ahora… ¿cómo elijo mi profesión?

No siempre es sencillo detectar la profesión que más nos gusta o más se acopla a nuestras características. Es por eso, que cuando llegue el momento de tener que elegir nuestra profesión, o incluso si ya somos profesionales y queremos volver a empezar, seguir formándonos, hay algunas pautas que podemos tener en cuenta para hacer más sencilla de la tarea.

¿Qué profesión elegir?

Con el correr de los años se ha ampliado notablemente la oferta de carreras académicas en las distintas Universidades o Instituciones. Esto tiene que ver con que en muchos casos, diferentes actividades se fueron profesionalizando o diversas áreas de empleo se fueron especializando. Por una u otra razón, lo cierto es que actualmente son muchas las carreras presentes en el abanico de posibilidades a la hora de elegir la profesión en la que queremos trabajar en el futuro.

Hace un tiempo atrás les contábamos cuales podían ser las profesiones más demandadas, incluso hablábamos de aquellas que podrían llegar a aparecer. Sin embargo, el consejo es que siempre elijamos la carrera por nuestros gustos, satisfacciones o vocación, en lugar de hacerlo por aquella que pensamos nos redituará más económicamente. Esta es una forma de asegurarnos que vamos a disfrutar y no sufrir en el trabajo.

De todos modos, no siempre es sencillo detectar la profesión que más nos gusta o más se acopla a nuestras características. Es por eso que cuando llegue el momento de tener que elegir nuestra profesión, o incluso si ya somos profesionales y queremos volver a empezar, seguir formándonos, hay algunas pautas que podemos tener en cuenta para hacer más sencilla la tarea.


Lo primero que debemos tener siempre en mente es que toda carrera cuenta con cuatro aspectos muy importantes: Objetivos, Herramientas, Conocimientos Complementarios y Labor concreta y Ambiente.

En el caso de los objetivos, estos se fundamentan según la asignatura de la especialidad y son los que deben responder a nuestra vocación.

Las herramientas, en cambio, son aquellas que nos permiten lograr dichos objetivos. Estas deben ser acordes a nuestras aptitudes e intereses principales.

Los conocimientos complementarios son aportados por asignaturas contenidas en la carrera. Aquí debemos prestar atención a que estos sean afines a nuestros intereses o, por lo menos, no deben ser motivo de rechazo.

Por último, en la labor concreta y ambiente, estos son factores que deberán coincidir con nuestra personalidad sin interferencias.

Está claro que para poder pensar en cada uno de estos cuatro aspectos es fundamental que antes nos conozcamos y sepamos de nuestros intereses, habilidades y destrezas. En este punto podemos considerar las siguientes pautas:

Debemos analizar en el día a día nuestras habilidades: Pensar en nuestros puntos fuertes; analizar cómo nos va en cada una de las diferentes materias (matemática, ciencias naturales, historia, etc.)

Conocer nuestros intereses: ¿Cuáles son los temas que más nos interesan?;  ¿Preferimos trabajar solos o con mucha gente?; ¿Trabajar con niños o dar clases?, etc.

Conseguir información acerca de las profesiones: En este punto es importante hablar con personas que ejerzan ya la profesión, preguntándoles por la carrera y por el ejercicio de esta. Así como también leer libros y publicaciones sobre la profesión.

Por último, es importante tener en cuenta que se trata de una decisión completamente personal. Son nuestros gustos, nuestros placeres, nuestra vida y nuestro futuro. Es correcto escuchar el consejo de familiares, cercanos y amigos, pero jamás tomar una decisión sintiéndonos obligados por alguno de estos. Es nuestro futuro el que está en juego, y debemos tomar la decisión correcta y con tranquilidad.

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