Terapia familiar

La terapia familiar es una terapia en la que se trabaja con todo o parte del grupo familiar y es una forma para mejorar las relaciones familiares tras situaciones traumáticas, dolorosas o simplemente caracteres distintos. Aquí nos adentramos en esta rama de la psicoterapia para entender bien qué es y para qué sirve la terapia familiar.

Terapia familiar

En un post anterior, El papel del psicólogo infantil, hemos reparado en el rol del psicólogo y los pequeños y, de igual modo, mencionamos el escepticismo que existe alrededor del psicólogo: esos rechazos o negativas que influyen en las personas haciendo que éstas consideren que los psicólogos son necesarios para quien no puede con su vida.

Esto último, lejos de ser verdad y asemejarse a la realidad, es una visión muy errada de los psicólogos, quienes son profesionales que persiguen ayudar a las personas para que estas puedan resolver determinadas cuestiones y situaciones y así vivir en una mejor armonía consigo mismo y con el resto.

Amén del psicólogo infantil y otras ramas de la psicoterapia, está la terapia familiar. Ésta es una terapia en la que se trabaja con todo o parte del grupo familiar y es una forma para mejorar las relaciones familiares tras situaciones traumáticas, dolorosas o simplemente caracteres distintos. Además, suele ocurrir que un miembro de la familia presente determinados síntomas, físicos y/o emocionales, producto de un conflicto o situación familiar y sea necesario abordar el problema con esas otras personas. Y esto es precisamente la terapia familiar.


Acompañando una mejora en las relaciones familiares, la terapia familiar persigue generar comunicaciones entre los integrantes de la familia, modificar pautas negativas de relación entre ellos y promover el desarrollo de todos los que conforman el grupo familiar.

Una situación clara donde se puede apreciar la utilidad de la terapia familiar es cuando algún integrante de la familia se enferma o sufre algún trastorno o síndrome. Por ejemplo, cuando la hija adolescente se vuelve anoréxica, cuando el hijo adolescente comienza a consumir drogas, cuando el padre es jugador compulsivo, cuando la madre sufre depresión, cuando alguien tiene un trastorno de personalidad, cuando alguien es adoptado o hay hijos ilegítimos… y así podemos seguir enumerando muchas situaciones más donde el comportamiento de una persona, o situación, influye en el resto de su familia.

Cuando alguna de las situaciones nombradas, u otra, se hace presente en una familia, la terapia familiar se convierte en una buena aliada para enfrentar el problema y que éste no desintegre o genere mayores problemas en la familia.

Por último, diremos que con la terapia familiar se fortalece la verdad de que no somos seres aislados y de que el entorno y lo que nos rodea nos influye y afecta. Así, los psicólogos y terapeutas tratan de solucionar determinados problemas psicológicos personales o sociales con la ayuda y participación de la familia de la persona afectada.

Foto: Familia por Chavezonico en Flickr

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