Suspenso en seguridad vial

Siete de cada diez alumnos no posee los conocimientos adecuados sobre seguridad vial, a pesar de mostrar una buena disposición para adquirirlos. Ello se explica con porcentajes como el que apunta que el 74% de los padres olvida abrocharse el cinturón de seguridad, o como el que indica que el 78% de los profesores no realiza actividades en el aula relacionadas con la seguridad vial. Nos adentramos en este problema mediante un estudio de la Fundación Mapfre.

En otras ocasiones ya hemos hablado en Eliceo sobre la educación vial, e incluso hemos compartido interesantes campañas relacionadas con la seguridad al volante. Sin embargo, los estudios más recientes demuestran que con ello no es suficiente. Tampoco cuando se trata de educar a los más pequeños, lo cual es aún más preocupante. Y es que se parte de la base del desconocimiento por parte de los adultos, lo cual complica bastante las cosas. Con todo ello, y según un estudio de la Fundación Mapfre, siete de cada diez alumnos no posee los conocimientos adecuados sobre seguridad vial, a pesar de mostrar una buena disposición para adquirirlos.

Las carencias del mundo adulto y del sistema educativo se reflejan en los niños

Las peores lagunas están relacionadas con el comportamiento responsable como peatones o a bordo de una moto/ ciclomotor. Más concretamente, presentan grandes fallos en el reconocimiento de las señales de tráfico o en los hábitos como ocupantes de un vehículo. El informe, denominado Educación en Valores para la Seguridad Vial, también revela que la mayoría de niños de entre 5 y 13 años «no cruza habitualmente por los pasos de cebra, no espera los semáforos en rojo, juega en la calzada o en los bordes de las aceras y sale del coche sin mirar hacia atrás previamente», según recoge Europa Press.

Las causas de este comportamiento, como ya apuntábamos al principio, recaen en el mundo adulto. Parece ser que el 74% de los padres olvidan cosas tan básicas como abrocharse el cinturón de seguridad. Así lo afirman los propios menores, colectivo encuestado, que añaden que sus progenitores «no consideran peligroso» conducir más rápido de lo permitido, mientras se manipula el GPS o mientras se habla por el móvil. Tampoco conocen algunas normas básicas, como la velocidad a la que se debe circular por una zona residencial o ciertas obligaciones de los peatones. Teniendo en cuenta que los padres son el ejemplo más importante para los niños, de ahí se deduce en parte el desconocimiento de los pequeños sobre un correcto comportamiento vial.

Mientras ello sucede, en las escuelas hay buena predisposición pero pocos resultados. Un 78% de los profesores dice no realizar actividades grupales en el aula relacionadas con la seguridad vial. Sin su implicación también es imposible que los futuros conductores, y ya hoy viandantes, se comporten de tal modo que la circulación segura, tranquila y cívica esté más que garantizada.

Para contribuir en la educación vial de los menores, una tarea de familias y docentes, la Fundación Mapfre ha preparado una serie de actividades para los centros educativos que estén interesados. Enfocadas a alumnos de entre 4 y 14 años, los materiales se adaptan a las distintas edades y a las inquietudes que se corresponden con las mismas, y dan gran protagonismo al uso de las nuevas tecnologías. Los interesados pueden consultar el material y hallar actividades en las webs profesoresyseguridadvial.com y circulando.es.

Fuente: Europa Press

Foto: El semáforo por Lanpernas 2.0 en Flickr.com.

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