Todo sobre la nueva selectividad

La selectividad es el examen (o mejor dicho, exámenes) que permite al alumno el acceso a la universidad pública o privada española. La calificación media que se obtiene de dicho examen computa con la obtenida durante los dos años de bachillerato. El resultado determina lo que se denomina ‘nota de corte’. Si la del alumno es superior a la mínima exigida en la carrera a la que quiera acceder, podrá cursar los estudios en cuestión. Hoy nos adentramos en este trámite tan trascendental en la vida de muchos estudiantes.

La selectividad es el examen (o mejor dicho, exámenes) que permite al alumno el acceso a la universidad pública o privada española. De hecho, por eso también se la conoce como Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). La calificación media que se obtiene de dicho examen computa con la obtenida durante los dos años de bachillerato. El resultado determina lo que se denomina ‘nota de corte’. Si la del alumno es superior a la mínima exigida en la carrera a la que quiera acceder, podrá cursar los estudios en cuestión. De lo contrario tendrá que optar por otra alternativa o bien repetir los exámenes en la convocatoria de septiembre.

La preparación es básica para superar los exámenes


Y es que estas pruebas suelen celebrarse en el conjunto del Estado a mediados de junio, aunque las fechas de la selectividad varían dependiendo de la comunidad autónoma. Las pruebas anteriores a la convocatoria de 2010, año en el que se instauró la reforma del Plan Bolonia, consistían en una fase general y otra específica, ambas obligatorias. Actualmente el examen consiste y se evalúa de la siguiente manera:

Fase común. Obligatoria para todos los alumnos que se presentan al examen. Consta de 4 ejercicios, 5 en el caso de comunidades con lengua cooficial. Son los siguientes:

  • Lengua Extranjera (a escoger entre inglés, francés, italiano, portugués o alemán)
  • A elegir entre Historia de España o Historia de la Filosofia
  • Lengua Castellana y Literatura
  • Lengua cooficial (catalán, gallego o vasco en sus respectivas autonomías de origen)
  • Asignatura de modalidad de segundo de bachillerato (Ej: Geografía en el caso del Humanístico- Social).

La nota final se obtiene con una media aritmética simple, es decir, dividiendo la suma del total de calificaciones entre el número de materias examinadas (4 o 5, dependiendo del caso). En caso de que el estudiante desee obtener una nota superior a la lograda en esta fase obligatoria, puede realizar la específica.

Fase específica. Permite aumentar la nota hasta un máximo de 4 puntos, y las asignaturas a examinar dependerán de la rama de bachillerato cursada. Aunque el alumno decida matricularse de varias materias, solo las dos en las que se obtenga una calificación más alta se sumarán a la media obtenida en la fase específica. Sin embargo, el valor que se les asignará será notablemente inferior al de las asignaturas de la otra fase. Las dos notas más altas obtenidas obre una puntuación de 10 en la específica se multiplicarán por 0,1 o por 0,2, de tal modo que darán como resultado una cifra que, en el mejor de los casos, será de dos puntos a sumar en la nota general.

El criterio para asignar un o,1 o un 0,2 como base para multiplicar la nota dependerá de la carrera a la que se quiera acceder y el valor que tenga esa asignatura para la universidad que la imparte. De este modo, si queremos estudiar Económicas, es posible que nos valoren mejor el examen de Economía de Empresa (por tanto, se multiplicaría por 0,2) que el de Geografía (a la que asignarían un 0,1).

Esta fase sólo sirve para subir nota, jamás para bajarla, sean cuales sean sus resultados. Del mismo modo, la validez de los puntos obtenidos en ella de tan solo dos años, pues está pensada para permitir el acceso a una determinada titulación. La nota base, correspondiente a la fase específica, es para toda la vida.

Para terminar, cabe recordar que la nota de bachillerato sigue representando un 60% de la nota final, mientras que la de la selectividad es un 40% de la misma. Por tanto, el éxito de las PAU está supeditado al esfuerzo que el alumno haya hecho durante los dos cursos académicos previos a la selectividad.

Quienes no logren aprobar el examen a la primera, o necesiten una calificación muy alta y no logren alcanzarla, tienen todas las convocatorias que deseen para seguirlo intentando. Del mismo modo, quienes consideren que la calificación obtenida en uno o varios exámenes no se corresponde con la realidad, pueden reclamar la nota de selectividad ante el Presidente del Tribunal o ante la Comisión Organizadora de las pruebas.

Foto: Christian Javan en Flickr.com.

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