Se reduce a la mitad el número de adolescentes fumadores

Se ha reducido a casi la mitad el número de jóvenes de entre 14 y 18 años fumadores en los últimos seis años, y también ha disminuido el consumo de drogas en general, ya sean legales o ilegales. Sin embargo, hay una cuyo protagonismo sigue siendo preocupante: un 73,6% de los adolescentes afirma haber consumido alcohol en el último año.

Parece que el machaque mediático, político y social contra el hábito de fumar, así como la prevención del tabaquismo en la escuela, ha dado sus frutos entre los más jóvenes de nuestra sociedad. La progresiva estigmatización del cigarrillo, que ha pasado de símbolo de sofisticación y madurez a distintivo de una adicción, también ha calado hondo en el margen de edad que hace del prestigio social su razón de ser. La adolescencia y sus cambios seguirán vigentes, pero cada vez con menos humo.

Los adolescentes banalizan los efectos del alcohol, pero son evidentes


Se ha reducido a casi la mitad el número de jóvenes de entre 14 y 18 años fumadores en los últimos seis años, pues hemos pasado del 21,5% de 2004 al 12,3% de 2010. Eso es lo que indica la última Encuesta Escolar sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), publicada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, un organismo que a su vez depende del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. El motivo puede ser que 9 de cada 10 escolares considere que fumar a diario es peligroso para la salud, y que una gran mayoría incluso vea el cigarrillo más peligroso que el porro (cannabis).

También en general los resultados son positivos, pues ha disminuido el consumo de drogas, ya sean legales o ilegales. Sin embargo, hay una cuyo protagonismo sigue siendo preocupante. Un 73,6% de los menores encuestados afirmó haber consumido alcohol en el último año. El tabaco, segunda droga más consumida, le sigue muy de lejos con un 32,4%. El 26,4% de los encuestados dijo haber consumido cannabis, mientras que el porcentaje de consumidores de cocaína o alucinógenos no alcanzó ni el 3%. Sustancias como el éxtasis o la heroína quedaron por debajo del 2% de consumo.

El peso del alcohol, como vemos, es más que preocupante. Esta sustancia cuenta aún de un inmenso prestigio social, además de verse favorecida por su fama de deshinibidora e inofensiva. Y es que la mayoría de los jóvenes la perciben como la sustancia menos peligrosa. El resultado: 7 de cada 10 estudiantes consumieron alcohol en el último año, y 6 de cada 10 en los últimos 30 días. A su vez, 3 de cada 10 reconoció haberse emborrachado en el último mes. Finalmente, menos de la mitad de los encuestados considera que tomar 5 ó 6 copas en fin de semana puede producir problemas. Una imagen distorsionada del alcohol, y a la vez muy arraigada en nuestra sociedad, que ha motivado la campaña del Ministerio «Esto no debería ser normal«.

De todo ello podemos concluir que los adolescentes toman cada vez más conciencia de los riesgos del tabaco, pero que siguen banalizando las consecuencias que puede tener el alcohol en su salud. Más allá de la adicción o la sobredosis, los grandes males directamente asociados a su consumo, se consideran tan extremos que no se suelen tener en cuenta. Sin embargo, el alcohol es causa indirecta y frecuente de embarazos no deseados o accidentes. Y es que cualquier sustancia que conlleve una pérdida del control sobre uno mismo es siempre un riesgo, y debe ser concebida como tal. Sin embargo, esta sigue siendo una asignatura pendiente en la mayoría de sociedades occidentales.

Fuente: Europa Press

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